Don Cayetano Sapere, Argentina: pionera recepción del primer canal de TV uruguayo.

Cayetano Sapere.

El 8 de diciembre de 1956, un día después que SAETA TV Canal 10, de Montevideo,  inaugurara la televisión comercial en el Uruguay; desde Martínez, provincia de Buenos Aires, el radiotécnico y radioaficionado argentino  Cayetano Sapere captó sus señales a través del Río de la Plata, siendo la primera recepción más allá de fronteras para un canal de televisión uruguayo.

Las relaciones con las autoridades del primer canal de la TV comercial uruguaya y el técnico argentino continuaron años después de cordial manera. Se pensaba en aquel entonces que la televisión uruguaya podría acceder a la teleaudiencia del vecino país, de forma regular. Y que con antenas de alta ganancia instaladas en las dos orillas, y que Sapere perfeccionó y patentó, la recepción de las respectivas emisoras de TV sería un hecho relativamente fácil.

En el hito de la primera recepción del Canal 10, utilizó un aparato receptor de construcción argentina y una antena convencional perfeccionada para cubrir largas distancias.

En ese momento, SAETA utilizaba un equipo trasmisor experimental de 15 Vatios (como comparación, Canal 7 TV, Radio Belgrano, Buenos Aires, tenía 5000 Vatios).

Las señales que se recibían en su laboratorio de la localidad de Martínez eran muy vagas y esporádicas. Más adelante, cuando la emisora uruguaya llevó su potencia a 950 Vatios, el Sr. Sapere pudo percibir trasmisiones más perfectas y con cierta regularidad, sometidas sin embargo a las contingencias atmosféricas y climáticas.

Raúl Fontaina (h), al mando de la primera cámara de TV que utilizó el canal 10 de televisión.

Raúl Fontaina (h), al mando de la cámara de TV que utilizó el canal pionero de la televisión uruguaya. (Fuente: Jeannie Fontaina).

Raúl Fontaina (h), fue el primer director general de SAETA TV en 1956. Era hijo de uno de los fundadores de Radio Carve de Montevideo y su cadena SADREP. Realizó la primera transmisión televisiva en nuestro país, el 7 de diciembre de ese año, cuando anunció: “Señoras y señores, a partir de este momento, CXATV Canal 10 SAETA está en el aire, para todo el Uruguay…”

Tras la captación de la estación uruguaya, Cayetano Sapere se puso en contacto con Raúl Fontaina (h), quien estaba a cargo de las pioneras trasmisiones de SAETA TV, habiendole comunicado éste, que para antes de finalizar el año, el canal iba a instalar un equipo de 2.000 Vatios, “lo que permitirá -agregó Sapere- utilizando antenas especiales, que el público argentino pueda captar con regularidad y en forma permanente, las trasmisiones de aquella estación. Será prácticamente la creación de un nuevo canal para la televisión nacional”.

Cayetano Sapere, un destacado aficionado

El rotativo argentino “La Prensa”, fue el primer diario de ese país en informar, el 27 de mayo de 1957, las experiencias que realizaba el señor Cayetano Sapere, en su calidad de director del Instituto de Aerovisión Argentina. En aquella oportunidad, el señor Sapere -sin excederse en declaraciones sensacionalistas- señaló de manera concreta cómo recibía emisiones de  Estados Unidos, Caracas, Puerto Rico, Cuba, Brasil, y lógicamente Montevideo.

El Sr. Cayetano Sapere, sentado, y su hijo Amílcar Ramón, que lo secunda, en su gabinete de trabajo en Martínez, Buenos Aires, Argentina. (“La Prensa”, Buenos Aires, 27 de mayo de 1957).  (Archivo familiar Pablo Sapere, Argentina).

El 5 de febrero de 1954, este aficionado argentino logró oir señales de televisión, cuando se hallaba trabajando con un conversor de 6 metros, aparato que se aplica a un receptor común para obtener recepción de altas frecuencias. La aplicación de un oscilador telegráfico demostró que eran señales de frecuencias moduladas y que correspondían a la estación de México, XEW, en el canal 2.

Las antenas

La investigación de los canales de televisión fue encarada a continuación mediante el estudio de las antenas, ya que para cada canal fue menester estudiar una en particular, especialmente cortada en sus dimensiones y medidas, como para posibilitar la máxima ganancia.

En tal sentido, debe destacarse por ejemplo, que las antenas usadas en el Canal 7 de Radio Belgrano, no permitían recepciones en otros canales. “Para captar en el futuro estaciones locales que trabajen en otros canales será preciso instalar otras de diferente tipo. Tambien cabe señalar que la antena, una vez diseñada, se la orienta hacia el lugar de emisión, ya que por un sistema mecánico de movimiento se puede lograr la rotación de 360 grados”.

Recepción de sonido e imagen

Siempre según la crónica de “La Prensa”, de Buenos Aires, del 27 de mayo de 1957, se informaba que “el receptor de televisión  con que el señor Sapere realizó las experiencias es de construcción nacional, con algunas ligeras modificaciones”.

“Vencidas las primeras dificultades, se logró en marzo de 1954, fijar imagenes en el canal 4 de la estación Radio Tupí, de San Pablo, Brasil, entre las 20 y las 22, hora en que esta estación cierra la trasmisión. El sonido se presentó nítido y perfecto como el de cualquier estación de radiofonía local”.

“En el canal 2, con una antena muy mejorada, se experimentó luego con mucho éxito, captándose sonido e imagen de la estación mexicana XE-W, en forma casi continuada y con señales de audio muy firmes. De la misma,  se logró captar programas completos que fueron grabados en cinta fonomagnética”.

“Moviendo la misma antena hacia el noroeste, y siempre dentro del canal 2. se captaron audiciones de la Estación Radio Caracas Venezuela TV, pero fue siempre muy difícil “parar” la imagen que tuvo fijaciones esporádicas.

“En el canal 3, se recibió la estación XEZ, de México, y otras no identificadas: en el 4, se oyó una estación cubana y además se tomaron fuertes impulsos de sincronismo y audio de una estación de Puerto Rico, pero nunca en condiciones suficientemente buenas como para poder identificarla, y en los canales 5 y 6, se recibieron señales hasta ahora no definidas”.

Un curioso fenómeno

“Durante el desarrollo de estas experiencias -manifestó el Sr. Sapere- ocurrieron muchas cosas interesantes, tal como lo acontecido en una oportunidad durante la cual se captó la proyección de una película de temas náuticos, según resultó de la interpretación del diálogo y de los sonidos, en tanto que no fue posible fijar la imagen.

“La estación trasmisora era norteamericana y no se pudo tomar la característica.

“Lo sorprendente del caso es que fue preciso cambiar la orientación de la antena a medida que avanzaba la noche, y que ella variaba de acuerdo con el recorrido de la Luna; ello hace suponer al Señor Sapere que se haya logrado la recepción por el reflejo de la Luna. Esto no ha vuelto a ocurrir posteriormente”. 

En el Canal 10

“Una de las mayores emociones que me depararon estos ensayos -nos informó nuestro interlocutor- fue cuando tomé por primera vez la estación de radio ZAETA (sic), en el canal 10, el 8 de diciembre del año pasado.

“Esa estación del Uruguay, trasmite con una potencia que es muy difícil recibir en Buenos Aires y en esa oportunidad funcionaba con caracter experimental.

“Enterados de mi recepción -continuó el señor Sapere- fui llamado por teléfono en horas de transmisión por el presidente de esa emisora y reporteado.  En tales condiciones, yo los recibía por televisión y ellos a mí por teléfono. Por lo tanto, esa conversación fue escuchada por todos los televidentes del Uruguay”.

Interrogantes actuales

Bajo este subtítulo  continúa el reportaje:

“Con estos antecedentes, el señor Sapere estima que las ondas de alta frecuencia deben canalizar en el espacio como consecuencia de la diferencia de temperatura entre las capas de aire”.

“La mejor recepción de estas transmisiones se logró en días en que se produjeron fuertes cambios de temperatura, especialmente durante aquellos en que el calor era sucedido bruscamente por el frío. Ello induce a suponer al señor Sapere que  esas señales ultraelevadas se canalizan y viajan entre ambas capas térmicas.

“Por otra parte, los ensayos actuales no se desarrollan cuando se desea, sino en oportunidades  en que las condiciones atmosféricas lo permiten”.

Antecedentes del señor Sapere

Cayetano Sapere nació en Maza, provincia de Buenos Aires, el 22 de abril de 1908. Orientó su vocación por los estudios de electrónica, luego de cursar el colegio secundario. Como radioaficionado se especializó en la instalación de antenas aéreas.

Tarjeta QSL de la estación de radioaficionado LU5DJZ, perteneciente a Cayetano Sapere. (Cortesía Pablo Sapere, Argentina, archivo familiar).

Fue director de una revista técnica de la materia, colaboró en el periodismo de la provincia y cursó estudios en diversas compañías especializadas.

Recorte de la revista Cine Radio Actualidad, Montevideo, Uruguay, del 21 de noviembre de 1958. (Cortesía Pablo Sapere, Argentina, archivo familiar).

En 1947 registró una patente de invención referente a mejoras relacionadas con reproductores de sonidos fonográficos. Se estableció en Martínez, donde siguió haciendo estudios y experimentos.

El estudio de las capas ionosféricas

El artículo periodístico de “La Razón”, comenta seguidamente que consultada la opinión de los técnicos en la materia con respecto a las causas de esas recepciones de televisión procedentes de otos países “se nos manifestó que en esta época el ciclo solar responde a un máximo de actividad y las frecuencias máximas utilizables en circuitos tales como el de Buenos Aires y México, suelen ser del órden de las que corresponden a las de los canales 1 y 2 de televisión, estimándose que cuando aquella disminuya posiblemente esos fenómenos no se produzcan”.

“Se explica ello -continúa- por la radiación ultravioleta del Sol sobre los gases enrarecidos de la alta atmósfera, que se halla ubicada más allá de los 80 kilómetros a partir de la superficie terrestre.  Esos gases se ionizan formando estratos o capas ionizadas que reciben técnicamente el nombre de Región D, Capa E, Capa F1 y Capa F2 durante el día, y capa F durante la noche.

“Dichas capas son las que posibilitan las comunicaciones radioeléctricas a larga distancia, ya que actúan -para dar una similitud con fenómenos conocidos- como un gran espejo que refleja las ondas, permitiendo así su retorno a la Tierra.

“Las capas ionosféricas reflejan solamente las frecuencias que están por debajo de una llamada “Máxima Frecuencia Utilizable”, comunmente llamada entre los técnicos “MUF”, que varía con las horas, la situación geográfica del punto de reflexión, la estación del año y la actividad solar.

“En la actualidad, la “Máxima Frecuencia Utilizable” puede ser predicha y de ese modo se pude establecer qué frecuencias conviene usar para las comunicaciones radioeléctricas.

“Con respecto a las señales de Radio Zaeta (sic) desde el Uruguay, y Radio Tupí de San Pablo, Brasil, el fenómeno se debe posiblemente a una canalización troposférica debida a capas de aire de distinta temperatura, que es frecuente en la observación de los ecos del radar, cuando éste detecta objetos más distantes que su alcance normal.

“Por último cabe destacar que el estudio de las capas ionosféricas se realiza en nuestro país [Argentina], desde el año 1950 y que durante el Año Geofísico Internacional será incrementado, de acuerdo con los compromisos contraídos en tal sentido.

El diario, finalizando la nota recoge seguidamente el testimonio de otras observaciones similares que se hicieron en la provincia argentina de Mendoza.

A tales efectos dice:

“Corroborando las observaciones hechas por el señor Sapere, nuestro corresponsal en Mendoza nos ha hecho llegar la siguiente información:

“Mendoza, 26 – El señor Rodolfo Osvaldo Machado, empleado del Banco de la Nación en San Martín, informó que desde 1954 está captando imágenes y sonidos de televisión de transmisiones regulares efectuadas por estaciones de México, Guatemala, Venezuela, Cuba, Puerto Rico, Brasil y otros países”. 

“En la mencionada ciudad, el señor Machado posee un receptor común de televisión al que ha colocado antenas especiales para diferentes canales”.

“El interés del hecho reside en que, según se sabe, las emisiones de televisión sólo pueden ser captadas dentro de distancias limitadas”.

“Las aseveraciones del señor Machado, en cuanto a la recepción de imágenes y sonidos de aquellos países, han sido confirmadas por otras personas responsables que declaran haberlas apreciado, si bien no siempre la captación es posible ni tampoco resulta nítida en todos los casos”. 

Algunas opiniones del señor Sapere

Un año después, la revista uruguaya “Cine Radio Actualidad” en una nota publicada en el número del 21 de noviembre de 1958, en base al reporte de Raúl Vázquez, su corresponsal en la ciudad de Buenos Aires, resume en términos generales la nota de “La Razón” de Buenos Aires, e incluye el siguiente párrafo:

“El señor Sapere, que se ha entrevistado en estos días con la gente de SAETA, cree que muy pronto se podrá divulgar su T.V. en Argentina.

Estima que habrá que “crear una conciencia al público”. (…) Nos señala que ha presenciado programas de directo valor popular desde el Uruguay, como los de Barbieri, Raimundo, Pastore, Vicente Rubino (estos dos últimos, precisamente en ocasión en que en Argentina un sacerdote pot T.V. el R.P. Moledo – monopolizaba con sus palabras al teleauditorio, de lo que el señor Sapere saca conclusiones lógicas y en modo alguno de ofensa u ironía para nadie, sino en el bien del teleauditorio de escoger lo más a tono con su sensibilidad).

“Nos sigue señalando  -continúa el reportaje exclusivo- su gran y alta estima por los directivos de SAETA, en especial por “Raulito” Fontaina, que con su esfuerzo y los muy denodados de las personas que colaboran han permitido que ya no sea un proyecto la T.V. en Argentina, y muy pronto esté en el público. Nos señala que ha visto orquestas uruguayas de mucha calidad. 

“Sintetizando -nos dice- que pronto y con el uso de las antenas adecuadas -el tiene patentadas dos: Nº de Patente 111.117 y 112.442 para televisar – será la T.V. uruguaya un hecho en Argentina.

Y se acompaña de la siguiente página que con viñetas humorísticas. (Cliquea en ella para verla más grande).


Dos años más tarde, en 1958, la revista argentina Canal TV  reporta la actividad de Cayetano Sapere sobre sus recepciones de televisión uruguaya en la vecina orilla.

Las antenas que permiten a gente de Junín, de Rojas, de Chivilcoy, de Dolores y otras zonas alejadas ver no solo el Canal 7 sino el 10 de Montevideo. Su costo va de 600 a 1.500 pesos.

Precsamente, en un artículo del 4 de junio de ese año, con el título “Veremos el canal uruguayo” se muestra al técnico argentino con una antena para televisión de alta ganancia. Y se lee el siguiente texto:

“Los círculos allegados a nuestra televisión,  se convulsionaron a fines de la semana pasada, cuando varios llamados de la zona norteña, Accassuso, La Lucila y Martínez, nos anunciaron que estaban captando perfectamente los programas del CANAL SAETA, desde el Uruguay; y que inclusive, el propio  dueño de la estación montevideana, señor Raúl Fontaina, auténtico pionero de radio y televisión en la vecina orilla, se dirigía a los espectadores de la Argentina, a la vez que mantenía una conversación telefónica con el técnico Director del Instituto de Aerovisión Argentina. 

“Por intermedio de tal emisión, el propio señor Fontaina prometió que inmediatamente planificaría la colocación de implementos necesarios para dotar de mayor potencia a la estación uruguaya, con el fin de que los televidentes de nuestro medio percibieran los programas de SAETA regularmente.

“En posesión de tales antecedentes, CANAL TV se puso en campaña para entrevistar al estudioso electrotécnico, partiendo al día siguiente de citado anuncio a la localidad de Martínez. 

“Tuvimos la suerte de verlo en instantes que preparaba sus valijas para marchar al aeropuerto, ya que se disponía viajar a la vecina orilla.

-¿Viaja con motivo del acontecimiento de anoche, señor Sapere?

-Es verdad… Dentro de una hora exactamente, marcho a Montevideo para proseguir los ensayos relacionados con una mejor recepción de las imágenes. He tenido la suerte de interesar al señor Fontaina y vislumbro la posibilidad de poder recoger el fruto de muchos años de paciente labor… Labor de hormiga, con incesantes ensayos, proyectando antenas especiales, perfeccionándolas, trabajando intensamente…  

-A qué se debe que anoche, especialmente, gran cantidad de vecinos de esta zona manifestaran haber visto programas de Montevideo?

Varios chalets de Acassuso, Martínez y La Lucila, instalaron estas antenas que permitían captar con frecuencia, nítidamente, el canal uruguayo. (Revista “Canal TV”, 4 de junio de 1959. Cortesía Pablo Sapere, Argentina. archivo familiar).

-No hay ninguna novedad, en eso de ver en nuestras pantallas el programa televisado de la vecina orilla… Muchas veces la hemos podido apreciar aquí, en esta zona, donde amigos y compañeros suelen alternar la recepción de nuestro Canal 7, con el Saeta, de la vecina orilla… He colocado algunas antenas por aquí, lo que permite captar frecuentemente con mucha nitidez, los programas de la estación de Fontaina…

-Entonces, con sus antenas…

-Sí, mis antenas, claro… -dice modestamente el técnico Sapere-. Pero no solamente ellas, sino los sistemas aéreos que juegan un papel de primera magnitud en esto de la recepción, ya que las ondas no son parejas. Los estudios que atañen a este problema y que se iniciaron en nuestro medio, se abandonaron luego… Tuve la constancia de seguirlos y no paré hasta patentar dos antenas que sucesivamente fui perfeccionando, al punto que ahora me deparan estas satisfacciones.

-¿Puede explicarnos en qué consiste el secreto de tales antenas?

-Sabido es que la televisión puede ser captada hasta un límite de distancia, pasada la cual resulta dificilísimo llenar la pantalla del receptor con el programa emitido. Ello puede obtenerse en  contadas ocasiones. El público marplatense, sin ir más lejos, también está  en condiciones de hablar sobre el particular… Nuestra televisión entra en la ciudad balnearia, en la Perla del Atlántico, a veces diez días durante el mes… Pues ahí está el quid de la cuestión… En conseguir el perfeccionamiento de antenas, tal como las que ven ustedes ahí, con elementos parásitos agregados, que mejoren la recepción. Las mías, son antenas standard -¡no crean que he inventado nada!… pero perfeccionadas.

No había espectadores para presenciar un espectáculo deficientísimo, que se superó apenas se colocaron las antenas que permitieron perfeccionar la recepción. ¡Con esto está dicho todo!.  […]

Nuestro [objetivo], y digo nuestro porque no estoy solo en esta brega, data de hace años. Lo interesante es, no solamente captar emisiones extranjeras, sino poder llevar las nuestras a otros lados, llámese Uruguay, o llámese provincia X de nuestro territorio. En Rosario, por ejemplo, nuestra TV entra magníficamente, superando todo lo previsible, con las antenas que he mencionado anteriormente. Ya han sido colocadas algunas y los resultados son muy satisfactorios.

Cayetano Sapere, feliz y satisfecho, el hombre que vió Montevideo, se apresta a  cruzar el Plata y nos vuelve a repetir para que no lo olvidemos:

No, no es la primera vez, pueden decirlo con toda confianza. Según el tiempo, según como anden las ondas, yo puedo captar Montevideo con mi aparato, cinco…, diez…, quince…, o una vez al mes. Pero estoy contento. Muchos años de trabajo en perfeccionar esta antena que no puede hacerse comercial todavía, va dando sus frutos… 

Y lo dejamos, nervioso y sonriente, ya con un pie en el avión, prometiéndonos sensacionales revelaciones cuando retorne de la otra orilla del Plata.


En el número del 4 de junio de 1959, la revista Canal TV, de Buenos Aires, publica el siguiente artículo:

EL CANAL 10 DE MONTEVIDEO YA ENTRA EN BUENOS AIRES

“El jueves de la semana anterior, uno de nuestros amigos y anónimos colaboradores, llamó a nuestra redacción para informarnos con voz que evidenciaba su entusiasmo: 

-En la calle Florida al 700, en un negocio donde venden aparatos de televisión, el público está viendo los programas del Canal 10 del Uruguay.

Sin pérdida de tiempo, nos trasladamos a la dirección citada, donde se halla la Galería Exposición Florida, y en efecto, ante un aparato de televisión, numeroso público seguía las alternativas de un reportaje que le hacía un periodista uruguayo a la Ministro Israelí Golda Meir. Tras consultar a los encargados del local, estos nos informaron que la recepción se había logrado merced a la instalación de una antena multicanal en lo alto del Hotel Claridge, cercano a la Galería antes citada, colocada allí por el técnico Cayetano Sapere, cuyos esfuerzos en pos de la recepción de TV a mayor distancia de la común, hemos destacado en varias oportunidades. Por supuesto, también en esta ocasión, requerimos su autorizada palabra y como siempre, nos ilustró con interesantísimos detalles de sus actuales actividades.

El “Fakir” del canal SAETA. Un “cameraman” prodigioso, que hace maravillas con una sóla cámara. Jorge Severino, que pasará a la historia de la TV rioplatense con letras de oro. (Canal TV, Buenos Aires Argentina, 4 de junio de 1959). (Cortesía Pablo Sapere, Argentina, archivo familiar).

-La recepción del Canal 10 de Montevideo ya es un hecho en nuestra capital, con la simple instalación de la antena adecuada. A tal efecto don Raúl Fontaina, director propietario de SAETA, Canal 10, está dando mayor potencia a su estación, llevándola de 1.000 Vatios a 1.500… Eso no es todo, pues piensa llegar muy pronto a los 2.000 y a 2.500, y cuando ello ocurra, la recibiremos perfectamente todos los días, con tiempo bueno o malo… Por si les interesa, don Raúl Fontaina ya encargó a los Estados Unidos dos cámaras más, de manera que también ha de presentar programas de mayor enjundia que los que ya ofrece…

Raúl Fontaina (h) en ocasión de su visita al Canal 7 de Buenos Aires, junto a Juan Carlos Victorica, observando una cámara que pensaba adquirir, encargándola a Estados Unidos. Ahora adquirirán 2 más modernas.  (Revista “Canal TV”, 4 de junio de 1959. Cortesía Pablo Sapere, Argentina. archivo familiar).

“Uruguay nos envía magníficos programas como “La Rueda del Saber”, animado por Victorica. Allí actúan con frecuencia Coire, Barbieri, Pascuali y muchos otros cómicos argentinos”. (Revista “Canal TV”, 4 de junio de 1959. Cortesía Pablo Sapere, Argentina. archivo familiar).

Le aclaramos al señor Sapere que ya hemos visto dos o tres muy buenos, tales como su revista “Night Club” y “Reunión de los Jueves”, con intervención de Cristina Morán. También el “Telenoticioso” que anima y dirige Milton Fontaina, denota una inquietud que ya quisiéramos para el nuestro.

-Hace pocos días, escuchamos un saludo a los televidentes de la Argentina y especialmente una mención a usted, agradeciéndole cuánto hace para que las transmisiones  del Uruguay se capten en nuestro país -le decimos a Sapere. 

-Sí… todo lo que se haga  en bien de nuestra televisión y la del Uruguay, que se desenvuelve merced a la magnífica e inquebrantable familia Fontaina, es poco… En ese aspecto, iniciativa privada es admirable y todo lo que pueda estar de mi parte hacer lo realizaré con mi mayor entusiasmo.

-Coincidimos plenamente con  su criterio, amigo Sapere… Y de la misma manera ponemos nuestra publicación al servicio de todo lo que se relacione con los magníficos propósitos de los indiscutibles pioneros de la TV en Uruguay, don Raúl Fontaina y sus hijos Milton y Raúl…

-Les trasmitiré tales palabras… Hasta siempre y gracias.

De tal modo, culmino la entrevista que señala una grata serie de noticias para nuestros televidentes, en perspectivas ya de que la perilla que señala los canales en nuestros aparatos de televisión no se herrumbre por falta de uso. 


Agradecimiento:

  • Pablo Sapere, Buenos Aires, Argentina. Pablo es nieto de don Cayetano Sapere. Anota: no lo conoci… murió algunos años antes de que yo naciera. Seguramente por eso es que fui juntando fotos y recortes que iba encontrando por acá, como para tratar de ir reconstruyendo su historia”. 

Más…

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Uruguay: “Los orígenes de la radio: de la máquina al medio de comunicación”. (Dra. Mónica Maronna, en “No toquen nada”, Océano FM).

De la página de Océano FM, Montevideo, Uruguay y su programa “No toquen Nada”, dirigido por el periodista  Joel Rosenberg, replicamos una interesante entrevista a la Dra. Mónica Maronna, sobre su investigación (como Tésis  de Doctorado), sobre la Radio en Montevideo, sus orígenes y desarrollo como medio en búsqueda de sus oyentes (1922-1939).

Radio Paradizábal,  enclavada geográficamente en el  límite exterior de lo que fue la proto urbe, su estudio y antena en las afueras de la vieja Montevideo delimitada por sus muros coloniales, ya demolidos, se proyectó, al igual que otro emblemático edificio de la década del 20, el Palacio Salvo, y también el edificio del Jockey Club, como símbolo  de la nueva ciudad en expansión y proyección a la modernidad.

audioicon“Los orígenes de la radio: de la máquina al medio de comunicación”. Gabriel Quirici y Mónica Maronna hablaron de su trabajo sobre la historia de la radio en Montevideo.

Emitido el 30 de noviembre, 2016. “No Toquen Nada”, Océano FM, 93.9 MHz, Montevideo, Uruguay.


Fuente

 

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La rana-escucha.


Fuente:

Tanto Yensen, fotógrafo, Indonesia, en The Telegraph, Pinterest.

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Mis miniaturas de radio antigua.

Radio antigua, de dos válvulas, con parlante del tipo bocina. Dimensiones: 3cm x 2cm x 2cm. Hecha con un trozo de madera de Pino Brasil, utilizando dos puntas de enchufe de cable tipo Interlock, a guisa de válvulas; añadiendo la corneta que es un floripón de bronce, que encontré en las cajas de trastos, y el pie hecho con un tornillo común de madera,  que doblé en forma de cuello de cisne.

La foto denuncia y amplifica las imperfecciones, pero vista al natural, tan chiquita, luce simpática. No encontré arandelas chiquitas adecuadas y tuve que recortarlas de una chapa de lata de atún. El pie de la corneta, sin duda,  podría estar mejor terminado, ya que al recubrir el cuerpo torneado del tornillo con masilla epoxi, quedaron algunas irregularidades en su superficie.

Luego, empecé a trabajar en el transmisor de telegrafía del tipo M.O.P.A. (Master Oscillator Power Amplifier), que armaban artesanalmente los radioaficionados en los años 1925. Equipo de una lámpara.

Hice el gabinete, con un cubito de la misma madera, al que ahuequé con el Dremel. Coloqué el instrumento que hice con un taponcito de adhesivo de cianoacrílato, que ahuequé con el minitorno. La parte blanca del mismo, la hice con crema epoxi blanca rellenando el huequito, y la perilla del variable con una arandela y otra parte del tapón del adhesivo. Y el rulito de alambre de cobre, que es la bobina tanque. Y por supuesto, las válvulas, también sacrificando las puntas metálicas de una ficha de enchufe de cable eléctrico del tipo usado para aparatos electrónicos.

El condensador variable se construyó con una lámina de varillitas todas pegaditas entre sí, que encontré en la calle y qué no sé a para que servirían. La doblé en arco, y pegué dos chapitas semicirculares de hojalata, recortadas y pegadas a la medida. Se hicieron los agujeritos correspondientes, para que pasara la aguja del tapón, sacrificado del fraquito de cianoacrilato.

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Tumba de lodo para un radiograbador en el lago del Parque Rodó de Montevideo.

El Parque Rodó, es un tradicional espacio urbano de la capital del Uruguay, Montevideo.

Foto: Wikipedia

Entre 1903 y 1904 se construyó el lago artificial, con puentes rústicos de imitación, la avenida central, terraza para música, el castillo sobre el lago, la vaquería para expendio de leche fresca y la plaza de juegos para niños.

Recién en 1912 la diversión se institucionalizó, cuando la Intendencia autorizó la implantación de juegos, servicio de ponies y locales para la venta de comestibles y golosinas. ¹ 

También se podía pasear por sus verdosas aguas en ciclóscafos, embarcaciones para dos personas movidas a pedal. Pero la empresa que tenía la concesión se retiró del negocio.

En junio de 2016, la Intendencia Municipal encaró la tarea de limpiarlo, (cosa que no se hacía desde 1997)². Según la crónica del diario “El País”,  del 24 de junio:

La Intendencia de Montevideo envió ayer una cuadrilla al lago del Parque Rodó para retirar parte de la basura que se acumuló desde que dejaron de funcionar las lanchitas, el pasado 8 de mayo.

La comuna tiene un borrador para licitar los nuevos “juegos acuáticos”, pero antes desagotará el lago para limpiar su lecho.

En la década del 90, un procedimiento similar terminó con el hallazgo de decenas de bicicletas, motos e incluso heladeras en el fondo. La leyenda popular dice que también se encontró algún automóvil.

“Estamos buscándole la vuelta para limpiar el lago, lo cual significa desagotarlo y sacar todo el fondo acumulado. Es una intervención bastante importante. Tenemos un informe y un proyecto de trabajo de la Facultad de Ciencias al respecto, que refiere entre otras cosas a la remoción de los sedimentos y a una operación hidráulica para bombear el agua. También incluye un trabajo sobre las floraciones (cianobacterias)”, explicó a El País el director de la División Promoción Económica de la Intendencia, Ricardo Posada.

El funcionario dijo que el lago será vaciado en septiembre u octubre y que esta operativa costaría algo menos de $ 4 millones. “El lago tiene unas compuertas a los costados que se van levantando y llevan el agua hacia la red de saneamiento. Tengo entendido que el agua proviene de un arroyo que pasa por debajo de la calle Jackson y que desagota en la Playa Ramírez. Hay que sacarla y hacer una rampa de bajada para las máquinas, que irán levantando los sedimentos”, sostuvo. ³

La nota curiosa que se relaciona con nuestro blog, es que en el fondo del lago, apareció un radiograbador. ¡Quién sabe qué fatídica razón causó éste, su triste destino!.

“Así se ve (13 de noviembre de 2016) el lago del Parque Rodó mientras lo están limpiando”. “Al bajar las aguas, en el fondo de han encontrado pelotas, radiograbadores, sillas y hasta carritos de supermercado”. En este rincón, abajo, al medio se ve puede distinguir el radiograbador. Foto: Diego Lazo, publicada en el grupo de Facebook “Fotos de Montevideo Antiguo”.

Junto a una bola de bocha, descansa el radiograbador. Se trata de un JVC, RC-250R, monofónico, AM/SW/FM. Foto: Diego Lazo, publicada en el grupo de Facebook “Fotos de Montevideo Antiguo”.

JVC, RC-250R.

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Qué cosas hacemos que nos identifican como radiómanos, o DXistas, o radioaficionados…

La radiomanía afectó a la población mundial a principios de los años 20. Aparecieron las primeras “broadcastings”, miles de entusiastas comenzaron a armar aparatos de galena y antenas, a comprar revistas de radio, a compartir comentarios en la oficina o el bar, hablando de hazañosas captaciones lejanas

“Él puede escuchar desde el otro lado del Atlántico… abajo… no”  — “Capté Islandia ayer y África antenoche, claras como nunca” — “Cheddar!, Oh, Cheddar!, ¿es que no me oyes?. 

A quien le ha picado el “radiococcus frequenciae“, y el bichito de la radio le ha entrado en su sangre, le pasan ciertas cosas que,  en su psiquis y comportamiento,  no pasaban antes de esa contaminación con la pasión radiómana.

He aquí algunos ejemplos recopilados de la vida real:

  • Cantar o silbar señales de intervalo e identificación de emisoras internacionales de la Onda Corta, en lugares como la vía pública, el baño, la ducha… “Lilliburlero” o el “Yankee Doodle”, inflatables en el repertorio… O la musiquita de Radio Suecia. 
  • Al leer el diario, o revistas buscar si hay noticias relacionadas con la radio, la radiodifusión.
  • Estar atentos a calcos de radio en los parabrisas traseros de autos.
  • Descubrir en las películas los aparatos de radio usados en la escenografía o el argumento. Los Collins,  en estaciones de policía eran comunes en las películas norteamericanas. Estar orgulloso de que en Willy de Alf, o Herman de Los Monsters eran radiolocos como uno. 
  • Muchas veces golpear en mesas y maderas unos CQ, CQ, aunque no seas radiotelegrafista.
  • Ir por la calle y oír caracteres de Morse… un bocinazo… un taconeo… golpes, etc.
  • Hacer tonos de código Morse con la boca, mientras esperas el bus… especialmente practicar tu señal distintiva de llamada.
  • Algunas veces, soñar con temas de radio. Desde visitar una emisora de radio, hasta aparecer frente a un puesto de feria de antigüedades y descubrir papeles y documentos viejos referidos a la historia de la radiodifusión. ¡Ocurre frecuentemente si comiste abundante carne en la cena!  

  • Contar a los recién conocidos, nuevas relaciones, clientes o amistades, dentista,  sicólogo, novia, que tu pasión es el hobby del DXismo o la radioafición y mostrarles tus tarjetas QSL. Y mostrarles la colección. Te dirán que interesante, pero terminarás aburriendo les. 
  • “Hacer puntos”, con las tareas de tu casa, para ausentarse el fin de semana siguiente, al campo de antenas de tu radio club a participar de un concurso o una activación especial.
  • En tu hogar y con miembros de tu familia, contestar o terminar frases con palabras tales como QSL… u otros códigos que forman parte del Código Q. Ignoto para el resto de los mortales. 
  • Acostumbrar en tu trabajo a que tus compañeros o socios ya digan “Okapa” , QSL o QTH, como uno. Y eso que de radio no saben nada,  pero ya les has metido el léxico.
  • Mirar el fondo de tu casa, tu terreno o jardín,  y pergeñar con la imaginación,  antenas y sus anclajes que difícilmente o nunca habrás de construir.
  • Dibujar nombres o siglas de radioemisoras, torres de antenas, etc. como viñetas; garabateando, mientras  hablas por teléfono, o te entretienes en la clase, esperando continuar tomando apuntes; rayando así todos los márgenes del cuaderno. Lo mismo en hojas de papel que están al lado de tu teléfono, en tu casa o el escritorio. En la Secundaria, no dejabas libreta de apuntes sana.
  • Perfeccionar tus dotes de dibujante, en el bloc de notas de las escuchas, esperando que la emisora desconocida se identificase, con intrincados arabescos y construcciones gráficas.
  • Mirar las azoteas cuando vas en el bus, automóvil o caminando,  en busca de antenas. 
  • Traducir al código Morse de la telegrafía mental, los carteles publicitarios mientras viajas en bus.
  • Un viernes de cada tres decirte a vos mismo… “Es viernes… día del Espacio DXista” de Radio Nederland, aquél, tu programa favorito de la Onda Corta.
  • Llegado el momento fatídico en que tu mujer te ponga ante la disyuntiva: “La radio o yo”. Y elegir la radio. 
  • Esperar que algún día Papa Noel te traiga el equipo soñado.


Agradecimiento:

A los colegas y amigos radiómanos:

Gabriel Gómez, Daniel Neves (Uruguay), Arnaldo Slaen, Rubén Guillermo Margenet, (Argentina), Hugo López, (Chile).

¿Tienes algún aporte más, alguna locurita radiómana para compartir?, ¡coméntanos!.

¡”Enhorabuena” (pero que sea Universal Coordinada)!

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“Vida en Marte: ¿por qué no respondieron a nuestros telegramas?”. (The Telegraph, 2016).

Mensaje a Marte: ¿los habitantes del Planeta Rojo ignoraron nuestros telegramas? Crédito: Getty Image, incluida en el artículo original.

La historia de la telefonía incluye un extraño episodio que parece arrinconar los últimos estertores del Imperio Británico y revelar los primeros resplandores de Gran Bretaña como un gigante de las comunicaciones.

El 27 de octubre de 1926, un tal doctor Mansfield Robinson entró a una oficina de correos de Londres con el propósito de enviar un telegrama dirigido a Marte: el planeta, no el confitero¹. Con una ceja levantada, el tipo detrás de la mostrador estuvo, por cierto, obligado a cumplir con su trabajo.

El mensaje fue emitido al planeta rojo desde Londres a través de la estación trasmisora de radio de Rugby, en una longitud de onda de 18.750m. No hubo respuestas, ninguna respuesta. Otro telegrama fue enviado dos años más tarde. Una vez más, no se obtuvo respuesta. ¡Huh, marcianos! ¿Quiénes se piensan que son? ¿Quiénes piensan Uds. que somos?.

Marte estaba en ese momento a más de 67 millones de kilómetros de distancia de la Tierra (42 millones de millas). El primero de los dos mensajes fue enviado a una tarifa de vaporde larga distancia, cobrándose por palabra un chelín y seis peniques – el equivalente a unas 4 libras esterlinas de la actualidad, – con “recepción no garantizada”. Un aparato receptor de 14 válvulas, ubicado en el centro de Londres estuvo preparado para recibir una respuesta, pero recibió en su lugar más código Morse, que al mismo Marte.

Sin embargo, todos mantuvieron prudencia e indulgencia con este no-acontecimiento interplanetario. Muy agudamente señalaron que era probable que surgieran ciertas dificultades al comunicarse con los marcianos.

“Existe, por ejemplo, la extrema probabilidad de que el idioma inglés no les sea familiar”, dijo un informe en ese momento. O que no estaban familiarizados con el código Morse.

Incluso se sugirió que los marcianos no respondieron porque el mensaje no había incluido las palabras “respuesta pagada”.

El motivo real detrás de esta misiva marciana era, sin embargo,  promover la emisora trasmisora de radio de Rugby, en ese entonces la más poderosa del mundo. Sin nada más, demostró, al menos, que sí había vida en Rugby, si no también en Marte.


¹ En inglés, la palabra para Marte es Mars, que es también nombre para una conocida marca mundial de confites.

Fuente:

“Life on Mars: why didn’t they reply to our telegrams?”, en Technology, Connecting Britain, de The Telegraph,  Londres, Inglaterra, noviembre 4 de 2016. Traducido y adaptado por Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS.

 

 

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