1912-2012. 100 AÑOS DE LA ESTACIÓN COSTERA CERRITO RADIO

Las primeras instalaciones radiotelegráficas que se hicieron en el Uruguay fueron dos estaciones pertenecientes a compañías particulares; una se abrió al servicio público en el Cerro, (“Punta de Yeguas”, hoy “Punta Yeguas”, al oeste de Montevideo, sobre la costa del Río de la Plata) y perteneció a la Compañía Telefunken,  de Berlín (gestionada por su representante Don Ernesto Quincke), constituida por una estación de 1 kilovatio de potencia oscilatoria en la antena y que empleaba los dispositivos antiguos del sistema Telefunken de chispas lentas.  Esta estación fue puesta al servicio público en 1906. Su indicativo era MV.

La otra estación particular era la de Punta del Este, señal de llamada MMO, que se abrió al servicio público en el año 1909 y pertenecía a la Compañía Marconi del Río de la Plata; el poder de esta estación en principio era de 1 kilovatio de potencia oscilatoria en la antena y de chispas lentas; más tarde, el poder de la estación fue aumentado a 2,60 kilovatios de potencia oscilatoria en la antena, montándose un interruptor de disco giratorio.

Los permisos de funcionamiento de estas estaciones eran precarios; habiéndose establecido claramente al concederlos que, en el momento en que el Gobierno del Uruguay lo juzgara conveniente, cesarían de funcionar y levantarían todos los aparatos e instalaciones—como sucedió—sin derecho a indemnización de especie alguna.

El Uruguay se adhirió a la primera conferencia radiotelegráfica que tuvo lugar en Berlín en noviembre de 1906 habiéndose hecho representar allí por un delegado, el Ing. Bernardo Kayel.

En enero de 1906 el Gobierno del Uruguay comisionó a su delegado ante la conferencia telegráfica de Lisboa, el Ingeniero Kayel, para que estudiara en Europa los sistemas radiotelegráficos en uso, y formulara un proyecto de instalaciones en el Uruguay de acuerdo con las necesidades y conveniencias del país.

El Ingeniero  Kayel presentó en diciembre de 1906 un proyecto y conclusiones al respecto; resolviendo el Gobierno del Uruguay, en junio de 1910,  aceptar el plan de dicho ingeniero y en consecuencia hacer las adquisiciones de aparatos a la Compañía Telefunken, de Berlín.

Esas estaciones eran las siguientes con los respectivos alcances garantizados:

Una de 800 kilómetros, dos de 600 kilómetros, una de 400 kilómetros, dos de 100 kilómetros, cinco de 200 kilómetros (portátiles), cuatro de 60 kilómetros (portátiles) y dos de 100 kilómetros (para faros).

Se resolvió además que el Ingeniero  Kayel se trasladara a Europa con el objeto de vigilar en fábrica la construcción de los aparatos contratados.

En agosto de 1910 quedaron instaladas y probadas las instalaciones más importantes.

En diciembre de 1910 se compraron a la Telefunken más estaciones: tres de 200 kilómetros (portátiles), una de 400 kilómetros para buque, y otra de 100 kilómetros para el mismo objeto.

En septiembre de 1911 se organizó la Inspección General de Telegrafía sin hilos, dependiente del Ministerio de Guerra y Marina por Decreto Nº. 9072.

Como hasta 1911 aún los poderes públicos correspondientes no habían ratificado esta adhesión, el Ingeniero Kayel se vio obligado a reiterar al Gobierno su solicitud en ese sentido, para que la Asamblea General aprobase la ratificación elevada por el Poder Ejecutivo el 26 de octubre de 1908.

La principal razón de la preocupación demostrada por Kayel, radicaba en el hecho de que en junio de 1912 se llevaría a cabo en Londres un nuevo Congreso Internacional de Telegrafía sin Hilos, y allí el delegado de nuestro país no tendría voto, de no contarse con la ratificación tan largamente esperada.

Solucionados estos problemas iniciales,  en noviembre de 1911 el Gobierno del Uruguay ordenó el desmonte de las dos estaciones particulares existentes en el país que hacían el servicio público: la de la Compañía Marconi, de Punta del Este, y la de la Telefunken, la del Cerro de Montevideo.

Una vez instalada la Estación  Cerrito, el Estado se hizo cargo, con sus estaciones móviles, las fijas en otros Departamentos (Paso de los Toros, Rivera; Isla de Lobos; Pontón Faro del Banco Inglés)  y la principal del Cerrito,  de establecer comunicaciones a distancia, con tales estaciones móviles (portátiles y rodantes) y fijas en el Interior del país, así como barcos de bandera nacional (Crucero “Uruguay”, Crucero “Montevideo”, Cañonera “18 de Julio”, Transporte “Barón de Río Branco”, Vapor “Oyarvide”, Vapor “Ingeniero”) , con un servicio público, bastante intenso, principalmente con los numerosos buques que frecuentaban los importantes puertos del Río de la Plata.

Anverso de la medalla del Crucero "Uruguay"

Reverso de la medalla Crucero "Uruguay"

Uruguay se adhirió finalmente a la convención radiotelegráfica internacional celebrada en Londres en 1912.

Con fines de seguridad para la navegación el Uruguay,  en el año 1912 estableció las disposiciones contenidas en el siguiente decreto:

“Ministerio de Guerra y Marina, Montevideo, enero 8 de 1912.

Considerando que la telegrafía sin hilos representa, para la navegación, no solamente un servicio de utilidad, sino principalmente un medio de previsión y de auxilio de gran importancia en los casos de accidentes, etc., el Presidente de la República acuerda y decreta:

ARTÍCULO 1. A partir del 1º de mayo del corriente año todos los buques que conduzcan pasajeros entro los puertos de la República y los extranjeros estarán obligados a disponer de instalaciones radiotelegráficas.
АRT. 2. Esas instalaciones deberán ser eficaces para poder recibir y trasmitir despachos hasta una distancia no menor de 100 kilómetros en los buques de la navegación fluvial y de 400 kilómetros en la navegación oceánica.
АRT. 3. Las instalaciones deberán ser conservadas permanentemente en buenas condiciones de funcionamiento, e intercomunicar con las estaciones de la República.
АRT. 4. Las estaciones deberán estar a cargo de personas prácticas en el uso de los aparatos radiotelegráficos.
Акт. 6. El servicio de las estaciones deberá ajustarse en un todo a lo establecido en la Convención Radio telegráfica Internacional de Berlín.
АRT. 6. Los señores agentes de las compañías harán conocer antes de vencido el plazo, a la Inspección de los Servicios Nacionales de Telegrafía sin Hilos, las características, sistema, poder, etc., de los aparatos radiotelegráficos que se instalen en los buques de sus compañías.
АRT. 7. Los buques que una vez terminado el plazo, que se fija en el artículo 1, no hayan cumplido lo dispuesto en este decreto, no obtendrán despachos en los puertos de la República para conducir pasajeros.
АRT. 8. A los buques que no conserven sus aparatos radiotelegráficos en buenas condiciones de funcionamiento se les aplicará la sanción del artículo anterior.
АRT. 9. La Inspección General de los Servicios Nacionales de Telegrafía sin Hilos, queda encargada de vigilar el cumplimiento del presente decreto.
АRT. 10. Comuníquese a quienes corresponda, publíquese, etc., Batlle y Ordoñez, Juan Вernassa y Jerez.”

LA ESTACIÓN COSTERA DEL CERRITO.

A mediados del año 1910 se comenzó a instalar en el Cerrito la estación Telefunken con sistema de chispa (onda amortiguada), de 2,5 KW de potencia en la antena.

En marzo de 1912, comenzó a hacer servicio como estación costera, sustituyendo a las dos estaciones particulares, que entonces había en el país;  como dijimos la instalada en “ Punta de Yeguas” y la otra en Punta del Este, las cuales mediante un permiso precario del gobierno, mantenían hasta ese momento, el tráfico radiotelegráfico con los vapores.

Ya a punto de inaugurar los servicios al público de la Estación Cerrito, las autoridades solicitaron autorización correspondiente para disponer de $200,oo, con el fin de mandar a acuñar medallas conmemorativas del acontecimiento, entre las cuales había una de oro, doscientas de plata y trescientas de bronce. Esto puede dar una idea de la magnitud adquisitiva de nuestro viejo "Peso Fuerte". (Colección Horacio Nigro)

Anverso de la medalla

Reverso de la medalla

La Estación Cerrito sustituyó ventajosamente a aquellas dos, pues su alcance era mayor, debido a su potencia y en razón de usar un sistema que comprendía algunas mejoras importantes para aquellos tiempos, como ser: el oscilador de chispa de chispa dividida y de extinción rápida, que es originada por un menor amortiguamiento en las oscilaciones y el alternador de 500 ciclos, y que daba un sonido musical apropiado a las señales percibidas a mayor distancia y con mayor facilidad.

La estación fue levantada en los alrededores de la ciudad de Montevideo, sobre una altura denominada “Cerrito de la Victoria” nombre que recuerda una batalla librada allí, en las luchas por la Independencia; con éxito para las armas patriotas.

El terreno de que disponía la estación era muy amplio, constando de cuatro hectáreas, lo que permitiría en el futuro un aumento del poder de los aparatos dentro de un gran margen.

El edificio de la estación , de mampostería contaba desde el inicio con  locales necesarios para alojar los aparatos, máquinas, taller,  así como también una pequeña guardia militar en servicio permanente.

La corriente eléctrica necesaria se tomaba de la red subterránea de la ciudad de Montevideo, existiendo dentro del mismo edificio una sub estación de la planta del Estado.

La corriente eléctrica trifásica, transformada a 220 voltios con 50 períodos, alimentaba un motor de 11 HP acoplado a un dínamo que generaba una corriente continua de 78 amperes a 110 voltios.

Esta corriente accionaba el grupo generador de corriente de alta frecuencia formada de un motor de 6.6 HP directamente acoplado a un alternador de 22.7 amperes a 220 voltios y 500 períodos.

Existía además un generador de reserva, para los casos en que por una circunstancia cualquiera se interrumpiese la corriente de la planta que abastece la ciudad; por averías, huelgas, o a causa de las limpiezas de las máquinas, etc. El grupo lo formaba un motor a bencina de 12 HP, de 13 cilindros directamente acoplados a un dinamo de corriente continua de 75 amperes a 110 voltios. De esta manera se tiene asegurada la regularidad del servicio permanente que hacía la Estación Cerrito.

TRANSMISOR.
La corriente alterna del grupo convertidor de alta frecuencia elevaba su tensión desde 220 a 8,000 volts por medio de un transformador de circuito magnético cerrado.

El circuito oscilante contenía cuatro botellas de Leyden de 12.000 centímetros de capacidad cada una y el oscilador era de chispa dividida con 12 espacios y con ventilador.

El período propio del circuito oscilante podía variarse por medio de clavijas que se colocaban tomando más o menos autoinducción de la bobina correspondiente.

El emisor de la Estación Cerrito, estaba sintonizado para las siguientes longitudes de onda: 600, 1,000 y 1,260 metros.

Se suprimió, con notable ventaja, el relé empleado generalmente en las estaciones de este tipo y la corriente se interrumpía  con un manipulador común con contactos de gran superficie.

Todas las partes que constituyen el circuito oscilante, así como también el amperòmetro y el variómetro de la antena, que permitían sintonizar la estación, eran colocadas sobre una mesa especial y en la parte superior de ella había una capacidad auxiliar formada por cuatro botellas de Leyden que permitían acortar la longitud de onda propia de la antena, cuando se deseaba trabajar con longitud de 600 metros de onda. La potencia oscilatoria en la antena era de 2.6 kilovatios.

ANTENA.
La antena era en forma de T sostenida por dos torres de acero de 60 metros acero a distancia de 100 metros, aisladas en su base por fuertes discos de vidrio y sostenida por riendas de acero ancladas sólidamente.

La antena constaba de 4 hilos de bronce fosforoso de 3 milímetros de diámetro; siendo su capacidad eléctrica de 2,000 centímetros y su longitud de onda propia de 1,000 metros.

Se empleaba una contra-antena tendida a corta distancia del suelo como toma de tierra artificial.

RECEPTOR.
El receptor era telefónico con detectores de cristales de silicón, y los dispositivos permitían obtener una sintonía rápida en una escala de ondas desde 260 metros hasta 6,000 metros.

En cuanto al alcance de la estación, se trabajaba normalmente durante el día hasta 1,000 kilómetros de distancia. Durante la noche se intercomunicaba regularmente con la estación de Port Stanley, de las islas Malvinas distante 1,900 kilómetros, pero podía llegarse hasta 2.600 kilómetros.

Esa estación estaba construída de acuerdo con los adelantos de la Ciencia radioeléctrica de la época. Su mantenimiento era sumamente económico, tanto que puede decirse, se limitaba al consumo de energía eléctrica primaria.

Pero al lado de estas ventajas, la vieja estación “Telefunken” del Cerrito tenía algunas desventajas en sus transmisiones, especialmente  hasta 1925. Antes de ese año, perjudicaban enormemente a la naciente radiotelefonía en nuestro país, interfiriendo en forma muy perjudicial con las transmisiones de las estaciones difusoras nacionales y extranjeras.

Referencia a "La Mañana", diario de Montevideo, julio de 1923, publicada en Revista Telegráfica, Buenos Aires, Argentina por el corresponsal en Montevideo, Sr. Pascual Buencristiano.

Producía grandes interferencias dentro de una extensa gama de longitudes de ondas a otras estaciones que estuvieran comunicando en su radio de acción.

Ese gran defecto de la señal, esa chispa, se había hecho notar cada vez más, conforme iba en aumento el número de estaciones de a bordo,  intensificándose el tráfico radiotelegráfico marítimo, llegándose en esos tiempos a producir tal entorpecimiento en el mantenimiento de las comunicaciones, que se había convertido en un verdadero caos, al que era absolutamente necesario buscar solución para que la Estación Cerrito continuara manteniendo bien alto el prestigio adquirido como importante estación costera y continuara conservando el centro de las comunicaciones radiotelegráficas en el Río de la Plata dada su privilegiada posición geográfica.

Como se dijo más arriba, el servicio que mantenía esta estación costera no era sólo con los vapores sino que también comunicaba diariamente con la estación de Port Stanley (Islas Falkland o Malvinas), que se hacía a 2000 kilómetros al sur de Montevideo y que era el único medio que tenía esa lejana posesión británica, y si en general era de importancia el mantenimiento permanente de esa comunicación, ella aumentaba muchísimo en la época propicia en que diversas empresas se dedican a la pesca de las ballenas en los Mares del Sur.

Después de terminada la Guerra Europea (Primera Guerra Mundial), las principales compañías dedicadas a la explotación de los servicios radiotelegráficos, fueron introduciendo mejoras importantes en sus estaciones, con el fin de obtener comunicaciones a mayores distancias y reducirlo a un mínimo las interferencias a sus similares y a las estaciones de “broadcasting”.

Las estaciones costeras de casi todo el mundo fueron transformadas, sustituyéndose las anticuadas estaciones a chispa por otras a válvulas. El Uruguay no podía quedar a la zaga en esta materia.

En 1925, con el fin de mejorar el servicio prestado a la navegación por nuestro país, se contrató para la Estación Cerrito, un transmisor a válvula de cinco kilovatios de potencia en la antena. La importancia de la nueva instalación surgía claramente, si además de lo ya dicho, se tiene en cuenta el mayor alcance en que se obtenía con el nuevo transmisor y la mayor pureza de emisión, cosa ésta de suma importancia para las radiocomunicaciones en nuestro país, y en general para el Río de la Plata.

Desaparecían así las interferencias a los entonces un tanto rudimentarios receptores de la época, haciéndose posible la recepción sin molestias  de los programas  de las estaciones  de radiodifusión y de Buenos Aires. Y también, al mismo tiempo se iniciaba la era electrónica de la Telegrafía  sin Hilos en nuestro país.

Esta etapa marcó un  enorme avance de la radio en el Uruguay, y permitió poner en marcha el desarrollo de la radiodifusión. Fue a partir de ese momento que los receptores invadieron los hogares uruguayos y surgieron nuevas estaciones de “broadcasting”.

El nuevo transmisor, como se dijo, ya era de cinco kilovatios de potencia en la antena. Su escala de longitud de ondas estaba comprendida entre 550 y 2500 metros. Podía obtenerse con él una velocidad de transmisión de hasta 100 palabras por minuto, tanto en onda continua, como en onda continua interrumpida. La frecuencia de emisión era variada automáticamente para trabajar con dos longitudes de onda predeterminadas.

En la forma en que se había hecho la instalación de este transmisor, los operadores de la estación, desde su mesa de trabajo y valiéndose de un pequeño conmutador semejante a una llave de botones de luz eléctrica, podían automáticamente ajustar la longitud de onda, transmitiendo por ejemplo en 600 o en 2300 metros. También, por medio de otros conmutadores semejantes, colocados en la misma mesa, podían trabajar en onda continúa o en una onda continua interrumpida y poner en marcha o parar el funcionamiento de la estación.

Este importante dispositivo, podía ser utilizado también para manejar la estación desde una distancia mayor, tal como se solía acceder en algunas de las más importantes estaciones costeras norteamericanas.

Existía el propósito de efectuar las instalaciones de manera que desde la oficina central se efectuarse en todas las maniobras de la estación: puesta en marcha, cambio de longitudes de onda, cambio de potencia y transmisión y recepción, lo que hubiese constituido una mejora importantísima, pero en ésta época, por razones diversas, no pudo llevarse a cabo.

En los inicios de los años 30, el tipo del transmisor era del tipo “más moderno”, de oscilador maestro, lo que aseguraba estabilidad en la frecuencia de emisión. La tensión de corriente de la usina era elevada por medio de un transformador. La corriente de alta tensión pasaba de ahí a un rectificador compuesto de seis válvulas rectificadoras “Kenotron”, para alimentar las placas de una válvula osciladora de un kilovatio en el oscilador maestro (circuito Hartley), y de dos válvulas de 20 kilovatios en el circuito de amplificación de potencia. Estas válvulas eran del tipo a refrigeración a agua. De estas dos válvulas, una estaba en servicio y la otra servía de reserva, pudiendo entrar en función por medio de un simple conductor.

Para la antena de este transmisor, se utilizaron los mástiles existentes, de 60 metros de altura. La antena estaba compuesta de cinco jaulas cada una de las cuales tenía 61 metros de longitud, 25 centímetros de diámetro y estaban formadas por cinco cables de siete hilos de 1 mm de diámetro. Desde un extremo de ellas, bajaba otra jaula del mismo diámetro que las anteriores pero formada por diez hilos, que conectaba el transmisor con la antena.

El sistema de tierra consistía de una contra-antena formada por seis alambres sostenidos por postes de madera a 3,45 metros del nivel del suelo. Su señal de llamada: CWA.

Carta QSL confirmando la recepción de la señal de CWA Cerrito radio en el año 1983, por parte de un DXista, radioaficionado alemán.

Aquí un video que muestra una reciente recepción en Montevideo, Uruguay de CWA, en la frecuencia de 8.602 kHz, en CW, decodificada con software para reconocer el texto. Se estaba trasmitiendo el “Aviso a los Navegantes”. (La captó el colega Rodolfo Tizzi, CX2ABP)

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1912-2012. 100 AÑOS DE LA ESTACIÓN COSTERA CERRITO RADIO por Horacio Nigro Geolkiewsky se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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7 respuestas a 1912-2012. 100 AÑOS DE LA ESTACIÓN COSTERA CERRITO RADIO

  1. Horacio, fantástico tu informe, desde Buenos Aires te envío un gran abrazo
    Carlos Biscioni
    LU9DPT

  2. Oscar Lama dijo:

    Impecable como siempre tus informaciones, siempre sorprenden las fotos y demas datos tecnicos que logras encontrar.
    Un placer poder contar con este servicio para que se mantenga en el tiempo, asi como poder compartirla con todos los interesados.
    Comparto en mi FB este articulo, ya que a varios amigos les puede interesar.
    Saludos y adelante !!!
    Oscar Lama
    CX1CW

  3. ANGEL ROLÁN dijo:

    Años practicando recepción, con los avisos a los navegantes de CWA…saludos. Angel-PT2ZUY/CX4UY

  4. gonzalo soler dijo:

    Muy buen informe Horacio , excelente trabajo !! , saludos de CX1CS Gonzalo.

  5. Arturo Sala Suarez dijo:

    Mi nombre es Arturo Sala. Conocí a Paco Maidana y algún otro compañero de CWA de los que ya no recuerdo los nombres allá por el año 1.968 en una arribada un tanto azarosa al puerto de Montevideo. Le conocí a el y a su familia y me encantaría poder saber algo de sus vidas. Si alguien puede pasarle este mensaje, por favor, que se ponga en contacto conmigo. Soy español y en la actualidad vivo en Madrid. Muchas gracias

  6. Muchas gracias, me contactaré con Ud.

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