“Storia dei telegrafo”, “Marconi”, cromos de Liebig.

Vaya a saber que pensarían Justus von Liebig y Julius Maggi del suceso del cubo para sopa a cuya producción contribuyeron con su intuición.

Justus von Liebig, inventor del extracto de carne que se industrializó en Uruguay. Estampilla alemana de 1953, conmemorando el sesquicentenario del nacimiento del químico Justus Von Liebig (1803-1873).

El químico alemán Justus von Liebig esta considerado el inventor del extracto de carne. Justus dedicó su vida a diversas áreas de la investigación sea en el campo agrario, sea en la transformación y conservación de la carne.

A finales del ochocientos puso a punto el proceso para obtener el extracto de carne con el fin de mejorar el aporte en proteínas de la población malnutrida. La carne era un alimento costoso en Europa, mientras en Sud América existían grandes pastizales con numerosas estancias ganaderas.

En 1847, escribió el libro “Sobre la composición de la carne”, y propuso preparar en Sud América un concentrado de carne que fuera fácilmente transportable y fácil de conservar. Se trataba de cocinar la carne bovina, preparar un caldo concentrado y secarlo para ser vendido como “extracto”.

Un ingeniero ferroviario inglés apoyo  su idea y construyó una fabrica de extracto de carne, según la receta del prof. Liebig, en Fray Bentos, Uruguay. El extracto se vendía en frascos de vidrio.

Luego de algunos años, en 1880, el suizo Julius Maggi, puso en pie otro tipo de concentrado, a base de cereales, grasas y extracto de carne, para comercializar en cubos.

En ausencia de medios de comunicación, para promover el producto decididamente nuevo, se pensó de adjuntar a la compra de cada envase, un regalo: una cromolitografía. Llegaron luego las figuritas para coleccionar. La idea se le ocurrió al propietario de las revistas parisinas “Au bon Marché”, el señor Boucicaut que, metiendo en la caja, cada jueves regalaba a los niños una figurita para entusiasmarlos a comprar nuevamente.

El uso común del cubo de caldo se afirmó en Italia alrededor de los años veinte del siglo pasado. También en Italia junto a los cubos de caldo Liebig llegaron así las figuritas que se volvieron rápidamente en objetos de colección. Hasta la Primera Guerra Mundial las figuritas Liebig fueron distribuidas gratuitamente por los comerciantes mientras que luego se introdujo el uso de ofrecerlas a cambio de buenos puntos contenidos en los productos.

De simple pasatiempo la figurita se convirtió también así  en medio de comunicación social y cultural. Las series que se sucedieron en los años han tenido temas muy diversos entre ellos: deporte, historia, recetas, zoologia, ciencia.

En 1938, se produjo esta serie, sobre Guglielmo Marconi, impresas en Suiza.

Fuentes:

Esta entrada fue publicada en 1920s, 1938, coleccionista, Los principios, Marconi, memorabilia, Telegrafía y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

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