Los veintitrés mandamientos del radioyente. (España, 1926).

Todo buen radioyente deberá tener en cuenta los siguientes consejos para obtener el mayor éxito en las recepciones radiotelefónicas:

– La sensibilidad y la potencia de un receptor, no son únicamente función del número de lámparas, sino de la manera como estén montadas y de la calidad del material utilizado.

Se emplean en T. S. H. dos clases de amplificadores: de alta y baja frecuencia. Las lámparas montadas convenientemente con alta frecuencia, aumentan la sensibilidad y el alcance de un receptor mucho más que la intensidad de la recepción.

Las lámparas en baja frecuencia, alimentan la intensidad, pero no aumentan el alcance.

El mejor receptor para las recepciones en casco de emisiones lejanas, deberá ir provisto de una o dos lámparas en alta frecuencia, y de una detectora, sin ningún  paso en baja.

Para recepción en altavoz a gran distancia, a los lámparas anteriormente descriptas habrá que añadir uno o dos pasos en baja.

Si se trata de recepciones en un radio de cien kilómetros, un aparato compuesto de una detectora a reacción con uno o dos pasos en baja, dará buen resultado.

Para distancias superiores se empleará con mejor éxito una en alta Para estimar la diferencia entre dos receptores, es preciso compararles el mismo dia y a la misma hora con la misma Instalación, los mismos accesorios y la misma emisión.

En caso de antena interior o de cuadro, es preferible un receptor con alta frecuencia; por lo menos ha de llevar una de estas clases de montaje.

– Para estimar la diferencia entre dos receptores, es preciso compararles el mismo día y a la misma hora con la misma instalación, los mismos accesorios y la misma emisión.

– No es suficiente contar con un buen aparato: los accesorios deben ser también de buena calidad, especialmente las lámparas y el altavoz.

– Una lámpara puede lucir y ser mala. El noventa por ciento de los aparatos verificados en 1925, no funcionaban a causa de que una o varias lámparas eran defectuosas.

– Una batería de pilas puede dar en el voltímetro setenta voltios, y, ser insuficiente. Lo cual se traduce en una falta de potencia o en un silbido agudo, en el caso de tratarse de un receptor de cuatro o seis lámparas. Entonces se emplearán pilas de gran capacidad.

– Un voltímetro de dos escalas para verificar acumuladores y pilas será de gran utilidad.

– Tened siempre algunas lámparas de recambio.

– No juzguéis en un día el funcionamiento de un receptor, pues las condiciones atmosféricas hacen variar la intensidad y la pureza de las audiciones en un mil por ciento en determinados casos.

–  Evitad los cruces de conexiones y los hilos muy largos.

10º – Evitad la colocación directa, sobre el suelo o cerca de la pared, de las baterías de pilas o de acumuladores, pues pueden producirse capacidades perjudiciales.

11º – Evitad lo más posible el contacto con la pared del hilo de entrada de la antena, aun cuando vaya bien aislado, pues se producen grandes pérdidas y disminuye la selectividad.

12º – El hilo de tierra que va a la tubería de agua, gas o calefacción central, o a una placa metálica enterrada en suelo húmedo, ha de ser lo más corto posible.

13º – No descarguéis los acumuladores por debajo de 3,6 voltios. Recargadlos, por lo menos cada seis semanas aun cuando no se utilicen, o bien echad el ácido en una botella bien tapada, llenando seguidamente de agua destilada o de lluvia el acumulador.

14º – La carga de los acumuladores sería conveniente que la hiciese un electricista competente.

15º – Se puede fácilmente, aun sin ningún conocimiento especial, cargar en casa los acumuladores, si poseemos corriente eléctrica y un sencillo cuadro de carga.

16º – Las lámparas de débil consumo, debido al pequeño diámetro de su filamento, entran en vibración mecánica, que se traduce en un sonido de trompa continuo. Para evitar esto habrá que apartar el altavoz del aparato o cambiar la lámpara detectora.

17º – Evitad que silbe el aparato, accionando debidamente la reacción, pues, incluso tratándose de aparatos a resonancia, se producen, de no hacer esto, interrupciones en los receptores que funcionan dentro de un radio de un kilómetro.

18º – Si vuestra antena es de grandes dimensiones, será prudente en tiempo tormentoso ponerla en comunicación con tierra exteriormente por medio de un fuerte inversor.

19º – En caso de interrupción, no achacarlo en seguida al receptor. Verificad con cuidado todas las conexiones, pilas y acumuladores. Cambiad las lámparas de sitio o reemplazadlas por otras.

20º – No exigid a un aparato de antiguo modelo los mismos resultados que
al de más reciente invención.

21º – Los records de distancia que se publican en los periódicos se obtienen
frecuentemente en casos excepcionales: con buena antena, excelentes condiciones atmosféricas y al abrigo de perturbaciones industriales.

22º – Excepto en condiciones locales muy favorables, las ondas cortas se reciben raramente en pleno dia a más de doscientos kilómetros; ello obedece a la
absorción solar, sobre todo, y también a los parásitos industriales, inevitables
en todas las ciudades.

23º – El valor y el rendimiento de un aparato depende, no sólo de la bondad del receptor, de las condiciones locales y de los accesorios, sino también del
método de reglaje del operador.


  • Revista “Ondas”, Madrid, España, octubre de 1926.
Imagenes referenciales.

 

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