De estáticos, rayos, relámpagos, ruido, QRN… y la “Radio Natural”.

Representación alegórica del tiempo meteorológico en The Gardeners’ Chronicle, 1874. (Fuente).

Estrictamente hablando, QRN significa “ruido a partir de fuentes naturales”, en lugar de QRM que significa ruido artificial”. El QRN, en el Código Q de las radiocomunicaciones, se utiliza, en términos generales, para referirse a cualquier ruido que interfiere con la propagación o la recepción de transmisiones. 

El QRN es más alto en las bandas de longitud de onda larga (160, 80, 40), especialmente en la noche. ¹

Detectando ruido interferente, no atmosférico, con un aparato portátil. (Tarjeta de colección de cigarrillos Lambert & Butler, década de los 30).

Representación del tiempo meteorológico en Prodigiorvm ac Ostentorvm Chronicon, 1557. (Fuente).

¿Qué causa el QRN?

Ruido atmosférico. Se origina en la tropopausa. Las descargas como rayos y relámpagos crean un ruido de radiofrecuencia (RF), que ocurre sobre una amplia gama de frecuencias (generalmente entre 100 kHz a 20 MHz) y que afecta las trasmisiones de radio sobre cientos de kilómetros.

“Las descargas atmosféricas a menudo son demonizadas, pero en la antigüedad eran representadas por un ángel: “Nang Make Kala, an angel who causes lightning”. De Five Years in Siam from 1891 to 1896 por Herbert Warington Smyth, 1898. (Fuente).

Ruido es todo aquél sonido que no queremos escuchar. En la escucha de la radio, es un elemento de degradación de la recepción.

Precisamente, el Código SINPO, usado por los DXistas y radioescuchas para el reporte de calidad de recepción, destinado a emisoras de radiodifusión en Onda Corta, tiene la N, para expresarlo.

audioiconRuido atmosférico producido por rayos y relámpagos, sintonizados en la onda corta.

Pero hay ocasiones en que el ruido es ¡justamente lo que se busca escuchar!

El radioaficionado Stephen N. Mc Greevy con un receptor de VLF, en la Reserva Nacional del Desierto de Mojave, marzo de 2003. Se deben buscar sitios para la escucha libres de torres y líneas de alta tensión, debido a que la frecuencia de distribución de la red es , en EE.UU. de 60 Hz.

La Radio Natural 

“Radio Natural”, es un término acuñado en la década de 1980 por Michael Mideke, de California (EE.UU.), un aficionado a la escucha de radio e investigador, que describió  las señales electromagnéticas  (radio) de origen natural, que emanan de las tormentas eléctricas, Aurora (Boreal y Austral), y del campo magnético de la Tierra (la magnetósfera). Las condiciones objetivas que ocurren dentro de la magnetosfera de la Tierra y entre el Sol y la Tierra se denominan en inglés “Space Weather”.

Foto de una aurora de colores rojo y verde, tomada por el aficionado Steve McGreevy, en el norte de la provincia de Alberta, Canada, el 13 de agosto de 2000. (Fuente).

La mayoría de las emisiones de radio naturales de la Tierra audibles con receptores de radio basados en tierra, se producen en las frecuencias extremadamente bajas y muy bajas (ELF / VLF) del espectro radioeléctrico – en concreto, en las frecuencias de audio entre aproximadamente 100 a 10.000 ciclos por segundo (0,1 a -10 kHz).

audioiconEstáticos sintonizados en la gama de Muy baja Frecuencia, VLF (Very Low Frequency).

Uno de los receptores diseñados para captar las señales de Radio Natural producidas en Muy Baja Frecuencia, es el North Country Radio ELF Earth Receiver, que se vende en forma de kit o ya armado por la empresa North Country Radio. (Fuente).

A diferencia de las ondas sonoras, que son vibraciones de las moléculas de aire que son recibidas por nuestros oídos, las ondas de radio naturales  son vibraciones de energía eléctrica y magnética (ondas de radio) que – a pesar de que ocurren en las mismas frecuencias que el sonido – no se pueden escuchar sin una radio especial, aunque de diseño bastante simple; ésto es, un receptor para convertir las señales de radio naturales directamente en sonido.

Los “whistlers” o “silbadores”, son producidos por la energía de radio en frecuencias ELF/VLF (Extra Low Frequency/Very Low Frequency),  iniciadas por los rayos, que “caen” en tierra. Se escuchan con dichos receptores, y su espectro sonoro, generalmente,  cae hacia un tono menor, desde lo más alto de la gama de frecuencia media-alta de audiofrecuencia hacia un tono más bajo, de un par de cientos de Hercios (Hz).

Medido en términos de frecuencia, un “silbador” puede comenzar en más de 10.000 Hz, y bajan a menos de 200 Hz, aunque la mayoría se escuchan en sonidos desde 6000 hasta 500 Hz. Permiten a los científicos, evaluar gran parte de las condiciones del entorno espacial entre el Sol y la Tierra y también el estado de la magnetósfera de la Tierra.

audioicon“Whistler” o “silbador”.

Hoy día, las causas que producen los “silbadores” son generalmente bien conocidas, aunque todavía no se conocen completamente en detalle.

Lo que sí está claro, es que los “silbadores” deben su existencia a las tormentas eléctricas. La  energía de RF producida por un rayo ocurre en todas las frecuencias electromagnéticas al mismo tiempo – es decir, desde “la Corriente Contínua a la luz”. 

De hecho, la Tierra está bañada literalmente en energía de radio producida por descargas de rayos, en una cantidad estimada en 1500 a 2000 de tormentas eléctricas, en curso, en un momento dado, lo que provoca más de un millón de descargas de rayos diariamente.

La producción de energía total de las tormentas eléctricas supera con creces la potencia combinada de todas las señales de radio hechas por el hombre y la energía eléctrica generada por las centrales eléctricas.

Los “whistlers” o “silbadores”, también deben su existencia al campo magnético de la Tierra (la magnetosfera), que rodea el planeta como un enorme guante, y también al Sol.  El Astro Rey emite el llamado viento solar, que consiste en energía y partículas cargadas, llamadas iones. Y así, la interacción del viento solar, con la magnetósfera de la Tierra (que rodea todo el planeta), y las tormentas eléctricas; todos se combinan para crear estos sonidos tan interesantes, que a su vez tienen una gran variedad.

Cómo surgen estos productos sonoros, producto de esta combinación de fuerzas solares,  y terrestres naturales, se explica someramente de la siguiente manera:

Algunas de las ráfagas de energía de radio producidas por los relámpagos viajan al espacio más allá de las capas de la ionosfera de la Tierra y la magnetosfera, donde siguen aproximadamente las líneas de fuerza del campo magnético de la Tierra. Quedan atrapadas a lo largo de “conductos” de un hemisferio a otro, desde los polos, en un plasma formado por iones que provienen desde el viento solar y fluyen hacia la Tierra. 

Los tubos de plasma en la magnetósfera terrestre se han observado recientemente por primera vez. (Foto: CAASTRO/Loi et al.). (Fuente).

Los iones del viento solar, quedan atrapados y alineados con el campo magnético de la Tierra. Como la energía del rayo viaja a lo largo de un conducto de campos alineados, sus frecuencias de radio se dispersan, de manera similar a la difracción de la luz que atraviesa un prisma de vidrio. Las frecuencias de radio más altas llegan antes de las frecuencias más bajas, lo que resulta en un tono descendente.

Este espectrograma dinámico muestra claramente como las frecuencias más elevadas de un “whistler” en VLF arriban antes que los de frecuencias más bajas. (Fuente).

De esta manera, un “silbador” se escuchará a muchos miles de kilómetros de  donde el rayo se originó – ¡y en el hemisferio polar opuesto!

Las tormentas eléctricas producidas en la Columbia Británica y Alaska pueden producir a su vez “silbadores” que se escuchan en Nueva Zelandia. Del mismo modo, las tormentas eléctricas en el este de América del Norte, pueden producir “silbadores” que se escuchan en el sur de Argentina o incluso la Antártida.

Aún más notable, es el hecho de que la energía que origina el “silbador”, puede también ser “recuperada” a través de la magnetosfera, cerca (o no tan cerca) de la tormenta eléctrica de la que nació. 

Un diagrama de espectro (espectrograma) que muestra según frecuencia vs. tiempo, mostrando varias señales de “whistlers” en un fondo de “sferics, tal como fueron recibidos en la estación polar antártica Palmer Station, en agosto 24, 2005. (Fuente).

Un poco de historia.

Considerada  como la “Música de la Tierra”, los “whistlers” o “silbadores” son algunos de los descubrimientos accidentales de la Ciencia.

En el siglo XIX, operadores europeos de líneas telegráficas y telefónicas de larga distancia fueron los primeros en escuchar estos particulares sonidos ululantes. Los tendidos de cables del telégrafo de larga distancia, recogían el chasquido y crepitar de las tormentas eléctricas, que se mezclaban con los tonos del código Morse, o las señales de audio de la voz desde las estaciones emisoras. Los operadores de telefonía, escucharon también tonos de silbidos extraños en el fondo. Ellos lo atribuyeron a problemas en los cables y conexiones malas del sistema telegráfico.

El primer informe por escrito de este fenómeno se remonta a 1886 en Austria, cuando los “silbadores” se escucharon en una línea de cable de teléfono de 22 kilómetros  extensión, sin amplificación.

Un artículo de W. H. Preece (1894), que apareció en la revista Nature, describe lo experimentado por los operadores de la Oficina de Correos del Gobierno británico, que pudieron escuchar en sus receptores telefónicos conectados a los cables del telégrafo los silbidos, murmullos y sonidos burbujeantes y similares a un coro, que ocurrieron los días 30 y 31 de marzo de 1894 durante un despliegue de auroras boreales. 

Los soldados británicos de la Primera Guerra Mundial escucharon sonidos similares en sus equipos de comunicaciones en el campo de batalla.  Pueden imaginar los lectores, la sensación de  alarma que esos soldados pudieron experimentar, al escuchar esos sonidos a través de sus aparatos. Una granada cayendo sobre ellos, podía sonar muy parecido a esos sonidos producidos en realidad por los “silbadores”, correlacionados con la Aurora Boreal. ²

Ampliando un poco más…

Tanto las fuerzas aliadas como los alemanes emplearon sensibles amplificadores de audio para espiar las comunicaciones telefónicas del enemigo. Colocaban estacas metálicas en el suelo junto a los cables telefónicos del enemigo, que eran conectados a amplificadores valvulares de alta ganancia. Esta forma primitiva de espionaje electrónico funcionó bastante bien la mayor parte del tiempo, a pesar del ruido de fondo provocados por rayos.

Como quedó expresado más arriba,  algunos días, las conversaciones telefónicas que estaban espiando fueron parcial o totalmente ahogadas por extraños sonidos sibilantes.

Los soldados en el frente dirían, “se pueden escuchar las granadas que vuelan”. Estos sonidos, descritos sonando como “piou”, fueron -en un principio- atribuidos a los circuitos amplificadores de audio al reaccionar frente a los fuertes ruidos de descarga del rayo. Cuando las pruebas de laboratorio sobre los amplificadores de audio de alta ganancia no lograron recrear los sonidos sibilantes, el fenómeno fue entonces considerado como “inexplicable”. (H. Barkhausen, 1919).

Equipamiento telefónico de campo durante la Primera Guerra Mundial. (Fuente: Bundesarchiv, en Forumaxishistory.com).

En 1925, T.L. Eckersley, de la Marconi Wireless Telegraph Company, en Inglaterra, describió los disturbios de carácter musical que habían conocido los ingenieros de radio por muchos años.

En la década de 1930, se planteó la hipótesis de la relación de los “whistlers” y las descargas atmosféricas; y en 1935, Eckersley, llegó a la explicación comúnmente aceptada de que las ondas de radio provocadas por rayos,  viajan en la ionosfera de la Tierra, causando estos particulares sonidos. 

El interés en su estudio decayó durante la Segunda Guerra Mundial, pero fue renovado con el desarrollo de los espectrógrafos de sonido y analizadores de espectro, que podrían rastrear el componente de tiempo-versus-frecuencia de los sonidos de audio. Esta tecnología fue desarrollada principalmente para el estudio de las características del sonido del habla y otros sonidos, pero también fueron útiles para la exploración de los “whistlers”.  (RK Potter, 1951).

Fue durante este tiempo que L.R.O. Story, en Cambridge, Inglaterra, inició una investigación en profundidad sobre la naturaleza y origen de los “silbadores”.

Armado con la información presentada por Barkhausen, Boardman, et al., con un analizador de espectro de construcción casera y otros equipos de radio y de audiofrecuencia, se pusieron a estudiar seriamente los “silbadores”, descubriendo varios tipos que no estaban auditivamente asociados con las descargas de los rayos en el receptor.

Realizó gráficos de muchos tipos de “silbadores”, formando la base de la moderna teoría “magneto-iónica” de su origen, así como los efectos de las tormentas magnéticas de la Tierra en ellos.

Capas de la atmosfera terrestre. (Wikipedia).

Llegó a la conclusión de que los “silbadores” estaban formados por energía de descarga del rayo, haciendo un camino o eco de ida y vuelta a lo largo de las líneas defuerza del campo magnético de la Tierra. Sugirió que había una densidad de iones en la ionosfera exterior y más allá, mucho más alta de lo esperado, y que la fuente de esta ” También y correctamente,  presumió que estos iones del Sol eran,  también, responsables de las tormentas magnéticas y auroras.

Mr. Story, mientras se concentró  principalmente en el estudio de los “silbadores”, fue  capaz de oír y categorizar una serie de otras emisiones de audiofrecuencia que oía, incluyendo el “Coro”, silbidos constantes, y ciertos tipos, también conocido como “bandas”.

A mediados de 1950, se hizo una importante contribución a la teoría de su origen, mostrando que los “silbadores” viajan casi en la dirección del campo magnético de la Tierra.

En 1952, los resultados del trabajo de Storey fueron presentados por J.A. Ratcliffe a la Décima Asamblea General de la URSI, celebrada en Sydney, Australia, con emocionante y considerable interés entre los delegados presentes. El informe de Ratcliffe estimuló enormemente la investigación del fenómeno en la Universidad de Stanford, bajo la dirección de R.A. Helliwell.

En 1954, en la siguiente Asamblea General de la URSI, celebrada en La Haya (Países Bajos), la teoría se discutió en profundidad, y se diseñaron planes para el estudio en puntos opuestos “conjugados” del campo magnético de la Tierra.

Ruidos atmosféricos generados desde tormentas eléctricas en un hemisferio se escucharon como “silbadores” de corta duración en el hemisferio opuesto (de “un sólo salto”: Tierra- Ionosfera-Tierra). Esta notable observación, fue realizada por Helliwell en Stanford,  California, y a bordo del USS Atka, situado en el Pacífico Sur, cerca del punto magnético conjugado opuesto. Las tormentas eléctricas que generaban ruidos como “pops” registrados en el barco con receptores de VLF, se recibían casi simultáneamente en Stanford como “silbadores” cortos.

El rompehielos USS Atka, navegando en aguas de la Bahía de Kainan, Mar de Ross, Antártida, durante el Año Geofísico Internacional, 1957-1958.  (Fuente).

Nuevas confirmaciones del fenómeno observado por Storey, fueron obtenidas con la observación de “trenes de ecos”escuchados simultáneamente en Alaska y en Wellington, Nueva Zelandia, que se encuentra en el conjugado magnético opuesto, desde Alaska.

Nuevos ensayos de investigación de estos fenómenos naturales de radio, fueron realizados  por el Dr. J. G. Morgan, de la Universidad de New Hampshire, en Hanover; así como el Dr. Helliwell, en Stanford, para el Año Geofísico Internacional, que comenzaría en 1957.

Diagrama esquemático que ilustra los efectos de la radiación electromagnética de armónicos provenientes de líneas de alta tensión en la gama de varios kilohercios, penetrando en la ionósfera y que es conducida por un conducto guía del propio campo magnético terrestre hacia la región ecuatorial , donde puede interactuar fuertemente con electrones a contracorriente. Tomado de Magnetospheric Effects of Power Line Radiation Radiation from electrical power transmission lines disturbs the magnetosphere, out to many earth radii. C. G. PARK & R. A. HELLIWELL Science v.200, n.4343 19may78. (Fuente).

Más de 50 estaciones receptoras se establecieron en muchos lugares de todo el mundo, incluyendo lugares remotos en el norte de Canadá, Alaska, Europa, incluyendo Escandinavia, e incluso la Antártida. Este período fue el comienzo del estudio profesional más intensivo de “silbadores”.

Base Siple en la Antártida, con un trasmisor de 100 KW, que alimenta una antena dipolo balanceada de 21,3 kilómetros de longitud, para inyectarseñales de radio en VLF, controladas, a la magnetósfera terrestre. El punto receptor está ubicado en la línea magnética conjugada en Roberval, Canadá y equipado con receptores VLF. Experimentos realizados por Helliwell en 1974. (Fuente).

A principios de la década de 1960, unos satélites (IEEE-1, Injun, Allouette), destinados a la órbita baja de la Tierra fueron equipados con receptores VLF.

Allouete1. Diagrama del satélite artificial canadiense, mostrando sus subsistemas. Credito: DRTE/Canadian Space Agency. (Fuente).

Estos receptores de radio VLF, instalados en satélites registraron con éxito los ruidos, y ampliaron en gran medida el conocimiento científico de estas emisiones de radio naturales.

Durante la década de 1970, las sondas espaciales, como Pioneer y Voyager, descubrirían que la ocurrencia de “silbadores” también suceden en otros planetas de nuestro Sistema Solar, como Júpiter y Saturno, pues ambos tienen enormes y poderosas magnetosferas.

Estos gigantes gaseosos también  forman sus propias auroras polares.

La década de 1980, vio el aumento de observaciones por parte de aficionados, gracias a la cada vez más fácil disponibilidad de piezas electrónicas de estado sólido y artículos de divulgación sobre la construcción de receptores de VLF y notas relacionadas.

Para 1985, los artículos sobre los “whistlers” y los diseños de receptores, aparecieron en varias revistas de aficionados a la electrónica y la radio, y también en boletines de radioclubes – en particular, el Longwave Club of America, de EE.UU. Varios  de sus miembros incluyendo a Michael Mideke, Mitchell Lee, Ev Pascal, Ken Cornell, y otros, publicaron el diseño y el uso exitoso de sus propias versiones de receptores.

Estos aficionados usaban en los aparatos, pequeñas antenas de bucle de alambre, (“loop”) a diferencia de los receptores “profesionales” de VLF, utilizados durante la década de los 50 y principios de los 1960, que utilizan grandes antenas también del tipo lazo (loop) y/o antenas verticales.

Desierto Alvord, al SE de estado de Oregon, en la tarde del 8 de junio de 1989. Este es el automóvil de Stephen Mc Greevy, en expedición de escucha en VLF. Al amanecer del día siguiente, pudo escuchar su primer “whistler”, en vivo. Foto tomada por Gail West. (Fuente).

Uno de los más conocidos divulgadores de la afición por la escucha de “whistlers” y otras manifestaciones de la Radio Natural, ha sido el  aficionado norteamericano Stephen Mc Greevy, N6NKS, quien ha publicado en la web, hace unos años, un interesentísimo material informativo en el que se basa esta entrada, tanto en la historia que acabamos de realizar sobre el tema, así como ejemplos sonoros y su descripción y fotografías y artículos de las jornadas y experiencias realizadas, que incluyeron viajes a zonas desérticas y lejanas de centros poblados y fundamentalmente escapando del ruido eléctrico de las líneas de energía de las ciudades. 

audioiconSonidos registrados por Stephen McGreevy, N6NKS, en su expedición a Manitoba, Canadá. 23 de agosto 1996, 1358 a 1525 UT en diez segmentos.

Los “sferics”.

La señal de un rayo, cuando se recibe y se amplifica, suena como un crujido seco, como el estallido de la brasa de la leña en una fogata. Derivan el nombre sferics” del término atmospherics (atmosféricos).

Sferics recibidos desde alrededor de 2.000 kilometros de distancia o más, tienen sus frecuencias ligeramente desplazadas en el tiempo.

Pueden escucharse “sferics”, “tweeks”, “whistlers” y otros sonidos generados por descargas atmosféricas, en la banda de VLF, a cualquier hora del día, pero las horas entre el crepúsculo y el anochecer son las mejores para su captación. Las horas de la noche son mejores en oportunidades para su sintonía.

audioiconTweeks.

Aquí hay “luz en un asunto importante”, de un aviso publicitario de 1893. (Fuente).

A unos 80-88 km de altitud, la Capa E, en la ionósfera terrestre (una capa de partículas cargadas electricamente, los iones); actúan de forma similar a un espejo que reflejan las ondas de radio en VLF. Lo mismo ocurre para la superficie terrestre, más o menos, y estos dos “lados” forman una especie de tubo que encamina las señales de radio, especialmente los impulsos eléctricos generados por los rayos.

Las descargas producidas en tormentas muy distantes (miles de kilómetros) pueden viajar, de esta forma; y lo hacen mejor en horas nocturnas, pero por debajo de cierta frecuencia, hay un corte abrupto y el efecto de conducto cesa. La frecuencia es de aproximadamente 1700 Hz (que es audiofrecuencia); que corresponde, también, a la frecuencia en que la mayoría de estos sonidos originan.

“El Dios de la Electricidad está llegando”. (Fuente).

Otros ruidos naturales.

Descargas aurorales sobre las regiones polares. Crean ruido a frecuencias menores (debajo de 0,1 MHz).

Aurora Borealis. 1885

El llamado “Chorus” (“Coro”) es el producto de tormentas geomagnéticas, cuando eventos en el Sol, tales como llamaradas solares o eyecciones de masa coronal (CME), desprenden un flujo de particulas energizadas de alta velocidad, que impactan en el campo magnético (magnetósfera), causando una deformación y pulsaciónes en el mismo, de igual manera que una corriente de aire deforma la delgada película de una pompa de jabón.

Fenómenos tales como las Auroras (tanto Boreales como Australes), se incrementam dramáticamente durante estos períodos de tormentas magnéticas, y concomitantemente producen los sonidos naturales de Radio en VLF tales como el “coro”.

audioicon“Chorus” o coro auroral.

Otras fuentes de radio natural, son las debidas a las siguientes causas:

Actividad geológica. Se ha registrado ruido de RF como precursor de terremotos y en cercanías de volcanes en erupción.

Ruido cósmico. Proviene de fuentes ubicadas fuera de la atmósfera terrestre. El Sol produce ruido que alcanza un máximo en el llamado máximo del Ciclo de Actividad Solar, en un intervalo de 11 años (el llamado Ciclo de Manchas Solares).

video-icon48x42El planeta Jupiter produce grandes cantidades de ruido de RF en el rango de 16 a 24 MHz. Estrellas y galaxias también contribuyen al ruido cósmico.

Electrones de gran energía atrapados en los cinturones de radiación de Júpiter emiten radiación de sincrotrón, audibles en frecuencias de radio de HF, (Onda Corta, alrededor de los 20 MHz). (Fuente)

El siguiente ejemplo muestra la recepcion de señales de radio del planeta Júpiter, y fue registrado en abril de 2004, en la frecuencia de 20, 1 MHz, con un receptor denominado “Radio Jove”, y una antena del tipo dipolo, desde Ohio, EE.UU. Los sonidos del planeta, en forma de impulsos, suenan como una bolsa de plástico agitada por un viento fuerte.

audioiconEmisiones en 20 MHz desde Jupiter, en registro sonoro acelerado por 128 veces.  (Archivo Longwave Club of America, EE.UU.)

También la estática se produce por la precipitación de nieve. ² .Y puede dañar los circuitos de entrada de antena de un receptor de radio ³

Como anécdota final, es curiosa la noticia publicada en una publicación de 1930.

“Las ondas de radio liberadas de la calumnia”

La irrupción de las ondas de radio a través del éter no ha hecho a Paris más caliente o más frío, seco o más lluvioso que en los años anteriores a la invención de la tecnología inalámbrica.  Joseph Sanson, ingeniero francés y meteorólogo, ha llegado esta conclusión, como resultado de un estudio de los registros del tiempo en el dos últimos siglos. El mismo tipo de irregularidades estuvieron presentes en años anteriores como han quedado de manifiesto en la década transcurrida desde la amplia utilización de la tecnología inalámbrica”.

Se está por demostrar, en la actualidad, si las señales de WiFi, que también son ondas de radio, tienen algun efecto negativo en las plantas o árboles. Aunque más de un radioaficionado ha utilizado ¡árboles como antenas!; pero ésta, ¡ya es otra historia!


 video-icon48x42Tom Robinson – Listen To The Radio (Atmospherics). Del álbum lanzado en 1982, “North by Northwest”. Music co-escrita por Peter Gabriel.

Leave the bureau in the snow
Catch a tram to Onkel PO
Early evening ring around the moon
Slip in by the concierge
By the bikes and up the stairs
Snap the latch and creep into the room
You throw off your coat, pick up the post
And put a coffee on
Lie down on the bed, lay back your head
And smoke a cigarette

And listen to the radio
Listen to the radio
In the city late tonight
Double feature, black and white
“Bitter Tears” and “Taxi to the Klo”
Find a bar, avoid a fight
Show your papers, be polite
Walking home with nowhere else to go
You throw off your coat, pick up my note
Put another coffee on
Lie down on the bed, lay back your head
And smoke a cigarette

And listen to the radio
Listen to the radio
Atmospherics after dark
Noise and voices from the past
Across the dial from Moscow to Cologne:
Interference in the night
Thousand miles on either side
Stations fading into the unknown:
So throw off your coat, we’ll butter some toast
And put a coffee on:
We’ll lie down on the bed, lay back our heads
Smoke another cigarette

And listen to the radio
Listen to the radio
All night long…

(Fuente: http://www.allthelyrics.com/lyrics/tom_robinson/listen_to_the_radio-lyrics-740460.html#ixzz3fsmO0pBk).

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Esta entrada fue publicada en 1900s, 1940s, 1950s, 1960s, 1980s, Alemania, antenas, Canadá, Comunicación, Documentos, EE.UU., Enlaces, Inglaterra, Investigación, radio, radio de Onda Corta, radio portátil, Radioescucha, Receptores y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a De estáticos, rayos, relámpagos, ruido, QRN… y la “Radio Natural”.

  1. Marco Antonio Macalusso Núñez dijo:

    Muy interesante. Desconocía la existencia de tantas explicaciones para los tantos y diferentes “ruidos” ó “sonidos” en el éter. CE6SAY

  2. guillermogoudschaal dijo:

    excelente trabajo sobre el tema,
    saludos de un tecnico en radio y seguidor de este blog

  3. javier dijo:

    Enhorabuena por su excelente página, y toda la información comprendida en ella sobre el QRN natural, saludos desde España. – Javier -EA1HBX –

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