Uruguay: antiguos avisos publicitarios de bebidas refrescantes. (Bilz Sinalco, Coral, Limol, Bidú, La Salteña).

Bilz Sinalco, era una bebida refrescante, de aspecto y sabor caramelo, de sabor similar a lo que podría ser hoy la combinación de color y sabor logradas mediante una mezcla de una bebida gaseosa como “Teem” o “Sprite”, con una cantidad de granadina.

Fue creada en 1902, e introducida en varios países y debe el nombre a su inventor, el naturópata alemán Friedrich Eduard Bilz. La bautizó Bilz-Brause, y consistía en agua mineral y jugo de citrus, que servía a sus pacientes en su sanatorio. Después de asociarse al industrial local Franz Hartmann, el nombre fue cambiado a Sinalco, y se comercializó mundialmente, en especial América Latina y Medio Oriente. Se le agregó la palabra Sinalco por ser una bebida “sin alcohol”. ¹

En Uruguay, la Bilz Sinalco terminó siendo comprada por la CUBSA, (Compañía Uruguaya de Bebidas Sin Alcohol), que tenía también la Limol (parecida a la Teem o Sprite), Urreta (jugo mandarina natural) y Citral (en base a  jugo de lima).

CUBSA auspició programas con destacados intérpretes de la música.

Promoción publicada en 1953, en la revista “Cine Radio Actualidad”, para sus programas por CX16 Radio Carve. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).


Las radiodifusoras uruguayas emitieron distintas pautas publicitarias de estas bebidas, en la década del 60 y principios de los 70.  Presentamos algunas de ellas, que se han conservado en discos de fonógrafo especialmente confeccionados.

Disco de grabación de corte lateral con una serie de avisos publicitarios de Bilz Sinalco. (Foto cortesía: colección Fenando Sarasola, Uruguay).

Detalle de la etiqueta. (Foto cortesía: colección Fernando Sarasola, Uruguay).

audioiconAvisos publicitarios de Bilz Sinalco, usados en radiodifusión. Grabado en Greste, Montevideo, Uruguay. S/f.  (Audio cortesía: colección Fernando Sarasola, Uruguay).

 

audioiconAviso publicitario de “Bilz” (sin la palabra “Sinalco”). (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).

Competían con las grandes: Coca Cola, Pepsi Cola, y Crush; la Bilz  y otras bebidas de fabricación uruguaya como Coral, La Salteña y la argentina Bidú, “con una importante notoriedad local en el período 1940-70 y una interesante expansión sudamericana”. ³

Todas terminarían siendo compradas por las compañías americanas y retiradas mayormente del mercado, excepto la Limol, que aún se vende con ese nombre y Urreta, que figura con el nombre “U” en la etiqueta.

audioiconAviso publicitario de “Coral”. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

 

audioiconVarios avisos del refresco Bidú, grabados con la voz del locutor Hugo Guerrero Martinheitz. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

 

audioiconAviso publicitario de Naranja “La Salteña”. “Qué estás haciendo Carlitos”. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

 

audioiconAviso publicitario de  “La Salteña”. “Sáquele el jugo a las tres naranjas”.

 

audioiconAviso publicitario de Limol. “Compre Limol por cajón”.

 


Agradecimiento:

  • Fernando Sarasola, Montevideo, Uruguay.
Esta entrada fue publicada en 1960s, 1970s, Audios, coleccionista, Documentos, Montevideo, Onda Media, Publicidad, Publicidad y radio, radio, Uruguay y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Uruguay: antiguos avisos publicitarios de bebidas refrescantes. (Bilz Sinalco, Coral, Limol, Bidú, La Salteña).

  1. Cesar Guggiari dijo:

    Que tiempos lo de la niñez en aquellos años 60 !! Gracias muy muy bueno

  2. Sergio dijo:

    Me gustaría conocer más detalles de la Bilz. Cuándo se empezó a fabricar, en dónde, por parte de quién, cuándo fue vendida a CUBSA, etc. El color no era el de granadina con Sprite o Teem. El color era como el naranja de los caramelos. La de color granadina es la Bilz de Chile, una versión truca que comenzó a fabricar un alemán y que no tiene nada que ver con la de Uruguay. En Alemania la fábrica Sinalco sigue vendiendo naranja, cola y no me acuerdo qué más, pero si en un boliche llegan a pedir Bilz Sinalco, los quedarán mirando como a un marciano. Agradezco desde ya si alguien puede satisfacer mi curiosidad.

  3. Cary de los Santos Guibert dijo:

    LA VIEJA URRETA

    Por Ángel Frioni Longa

    Cuando intento llevar mis neuronas al pasado, evocando imágenes que se me gravaron en mis años adolescentes, se me ocurrió rememorar todo lo que me llegara a la mente sobre la vieja fábrica Urreta S. A..

    ¿El porqué de ese recuerdo? Digamos que un poco por ese placer de rememorar las cosas que realmente fueron buenas para la ciudad, para los trabajadores, para un departamento en expansión.

    Salto de 1940 a fines de los 60 ofreció un panorama distinto al actual. Conseguir trabajo fue fácil, bueno, más fácil que en la actualidad. Las vacantes se produjeron rápidamente, y la creación de nuevas fuentes de trabajos se alternó en la pujante y creciente ciudad. Si bien la “sellada” estuvo en el puerto o el Espinillar, en el primero la actividad decreció muy rápidamente.

    Los antecedentes de Urreta S.A., aquella de los 40 en adelante tiene nacimiento con anterioridad, pero eso es materia de la historia, Y NO DEL RECUERDO. Yo nací, me crié, fui adolescente, joven, y toda mi vida alrededor de la fábrica. Salir de mi casa y ver las actividades a la vista de esta empresa, cosa de todos los días.

    Para quienes, sobre todo los jóvenes que no conocieron esta empresa, ver toda la estructura de UTU con su escuela de Administración, el curso primario y las instalaciones del CERP, fueron las (redundancia) instalaciones de Urreta.

    Según la época del año, sobretodo en el verano, las actividades se multiplicaron y el ir y venir no tuvo final, hasta en la madrugada el movimiento fue incesante.

    Envasadora de agua mineral con varios tipos de jugos de cítricos, representante de una gran marca de cerveza, fábrica de hielo, chacinados, aceite de oliva, son algunas de las operaciones que durante muchos años insumieron mucha mano de obra.

    Con todo el material anotado se “cae de verde” que la mayor importancia en su actividad fue el verano, por eso lo de “época del año”. Cuando la temperatura elevó su nivel, elevó también las revoluciones de la máquina Urreta.

    Todo movimiento, todo como dicen ahora, a full. Y si al calor le agregamos los fines de semana la multiplicación del trabajo por dos.
    Salto a pesar de su pinta de aldea grande supo aprovechar, o por lo menos muchos de sus habitantes, los lugares aun más escondidos para buscar un momento de esparcimiento. En forma de pequeños grupos o como la organización de festivales en varios fines de semana.

    Si en verano no llevas algo frío estás “pelado”. Por lo tanto las barras de amigos que fueron el fin de semana de campamento, los productores que viajaron a los establecimientos, las distintas reuniones, las fiestas familiares, hicieron del hielo un elemento imprescindible. Las máquinas de Urreta al máximo, y mucho más personal dedicado a la actividad de fabricación, reparto, y venta. En los días de otoño e invierno con un turno alcanzó, pero en verano, horario corrido con tres turnos atendiendo el delicado trabajo del hielo, además de los repartos recargados por los pedidos.

    Cuando el trabajo abundó la cantidad de empleados aumentó, pues se debieron cubrir varias funciones que la demanda aportó. Los comercios que se aletargaron en las fechas de bajas temperaturas, están pidiendo mayor cantidad de productos en primavera y verano, y las rutas de los repartidores aumentaron incesantemente.

    La llegada de grandes camiones de la capital preparando la zafra de la cerveza (que se consumió en cantidades industriales por los amantes de este líquido), marcó que el galpón de estibare funcionó hasta de madrugada.
    Uno de los espectáculos más notables de esta época se manifestó en las fechas cercanas a las fiestas de fin de año, donde más de medio Salto visitó la fábrica y la venta del hielo reparador se hizo descomunal. Única empresa que vendió hielo. No existieron los ahora salvadores frízer y muy pocas heladeras (que no dieron abasto), y obligaron a las familias, siempre numerosas en las reuniones festivas, a reforzar con hielo el enfriamiento y conseguir al momento del destape, el frío necesario para degustar las bebidas.

    Para los días anteriores al 25 de diciembre y 1º. de enero, el espectáculo que ofreció la calle Gómez y sus vueltas fue impresionante. La venta se realizó en un local pegado a la gran entrada, y las colas que se generaron por la adquisición llegaron a medir 200 metros, dando vuelta por Cervantes y Sánchez.

    Durante las vísperas el movimiento se mantuvo hasta cerca de la media noche, pero en las horas siguientes (en menor cantidad) siguió afluyendo gente tratando de adquirir en preciado hielo para sus fiestas.

    Los portones de la empresa fueron de metal y en la noche se mantuvieron cerrados, por lo tanto, con la llegada de autos, camiones, camionetas a levantar productos de su venta, el sonar de los mismos resonó en toda la cuadra. Soy testigo viviente de los sobresaltos que me llevé por los sonidos de esta situación. También te desvelaron los ruidos de los autos en sus aceleradas entrando y saliendo del recinto.

    Cuando avanzó la zafra de la aceituna, por calle Cervantes se pudo observar en una de las instalaciones el trapiche que se encargó de sacar a las verdes frutas, todo el aceite que manó con un exquisito olor, en la medida que corrió al depósito colocado al pié del aparato.
    Sobre el gran galpón de calles Gómez y Cervantes fueron estibados los casilleros de cerveza Se pudo observar al principio de la temporada cientos y cientos de éstos con sus botellas, atesorando la exquisita cerveza Doble Uruguaya por aquellos años reina y señora del paladar de los salteños. Ver camiones de gran tamaño con final de viaje desde la capital, realizando difíciles maniobras para ubicar el cargamento dentro del depósito, donde varios estibadores se encargaron de vaciarlo y acomodar la mercadería.

    Sobre la calle Cervantes estuvieron las instalaciones de la fábrica de chacinado y aceite. La de chacinado con un movimiento diario muy grande, con la llegada de los animales creo ya faenados, y dentro de sus instalaciones, proceder a la preparación de las carnes y elaborar los muy buenos productos de su industrialización.

    El trapiche, elemento principal de la fabricación de aceite es una prensa que aplastó a las aceitunas. Varias veces me quedé horas observando esta máquina, y como corrió el aceite que generosamente otorgaron las frutas.
    Por Gómez estuvo la entrada principal y a su derecha los escritorios con la sala del directorio, donde se gestó y se controló toda la actividad. Pasada la entrada, un enorme patio que permitió tanto el estacionamiento de vehículos, como las maniobras necesarias dentro del recinto. También y frente a este espacio abierto se encontraron las zonas techadas, donde se alojaron los vehículos que momentáneamente descansaron o vulgarmente llamadas cocheras.

    Continuo a las cocheras y en un amplio galpón, estuvieron las instalaciones de la fábrica de hielo corazón de Urreta S. A. . Varias piletas y maquina-rias destinadas a tal fin son el paisaje de este recinto.

    Cierto que toda esta maquinaria mostró el pasaje del tiempo, pero bien atendidas por sus operarios, brindaron su cometido durante años.
    Entre esta maquinaria también se encontró el equipo de envase, ya antiguo para esos años, pero sirviendo al fin. La modernización de la firma se realizó en las instalaciones del Agua Salto, lugar a 8 kmtos por la vieja ruta 3, donde aún se encuentra el pozo que brinda el agua mineral, elemento éste con que se envasó los refrescos Urreta.

    Atrás del patio estuvieron los galpones donde se instalaron los sectores de la mecánica, carpintería, tornería y pintura, quienes se encargaron del mantenimiento de las unidades, además de la fabricación de tachos hieleras, carteles de propaganda, reparación de mesas y sillas etc. .

    No está todo anotado en estas líneas, pero para que tengan un panorama del poderío de la firma en aquellos años, alcanza el relato.
    Urreta murió, pero su recuerdo perdura tanto en los hoy trabajadores ya jubilados, como en quienes concurrimos por un artículo u otro a sus instalaciones.

    Trabajo y más trabajo fue su lema, y creo que es un legado para las generaciones futuras. Para los veteranos recordarla, y para los más jóvenes un recuerdo muy plausible de imitar, para la grandeza de la ciudad y el departamento.-

  4. Daniel dijo:

    Excelentes recuerdos

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