Qué cosas hacemos que nos identifican como radiómanos, o DXistas, o radioaficionados…

La radiomanía afectó a la población mundial a principios de los años 20. Aparecieron las primeras “broadcastings”, miles de entusiastas comenzaron a armar aparatos de galena y antenas, a comprar revistas de radio, a compartir comentarios en la oficina o el bar, hablando de hazañosas captaciones lejanas

“Él puede escuchar desde el otro lado del Atlántico… abajo… no”  — “Capté Islandia ayer y África antenoche, claras como nunca” — “Cheddar!, Oh, Cheddar!, ¿es que no me oyes?. 

A quien le ha picado el “radiococcus frequenciae“, y el bichito de la radio le ha entrado en su sangre, le pasan ciertas cosas que,  en su psiquis y comportamiento,  no pasaban antes de esa contaminación con la pasión radiómana.

He aquí algunos ejemplos recopilados de la vida real:

  • Cantar o silbar señales de intervalo e identificación de emisoras internacionales de la Onda Corta, en lugares como la vía pública, el baño, la ducha… “Lilliburlero” o el “Yankee Doodle”, inflatables en el repertorio… O la musiquita de Radio Suecia. 
  • Al leer el diario, o revistas buscar si hay noticias relacionadas con la radio, la radiodifusión.
  • Estar atentos a calcos de radio en los parabrisas traseros de autos.
  • Descubrir en las películas los aparatos de radio usados en la escenografía o el argumento. Los Collins,  en estaciones de policía eran comunes en las películas norteamericanas. Estar orgulloso de que en Willy de Alf, o Herman de Los Monsters eran radiolocos como uno. 
  • Muchas veces golpear en mesas y maderas unos CQ, CQ, aunque no seas radiotelegrafista.
  • Ir por la calle y oír caracteres de Morse… un bocinazo… un taconeo… golpes, etc.
  • Hacer tonos de código Morse con la boca, mientras esperas el bus… especialmente practicar tu señal distintiva de llamada.
  • Algunas veces, soñar con temas de radio. Desde visitar una emisora de radio, hasta aparecer frente a un puesto de feria de antigüedades y descubrir papeles y documentos viejos referidos a la historia de la radiodifusión. ¡Ocurre frecuentemente si comiste abundante carne en la cena!  

  • Contar a los recién conocidos, nuevas relaciones, clientes o amistades, dentista,  sicólogo, novia, que tu pasión es el hobby del DXismo o la radioafición y mostrarles tus tarjetas QSL. Y mostrarles la colección. Te dirán que interesante, pero terminarás aburriendo les. 
  • “Hacer puntos”, con las tareas de tu casa, para ausentarse el fin de semana siguiente, al campo de antenas de tu radio club a participar de un concurso o una activación especial.
  • En tu hogar y con miembros de tu familia, contestar o terminar frases con palabras tales como QSL… u otros códigos que forman parte del Código Q. Ignoto para el resto de los mortales. 
  • Acostumbrar en tu trabajo a que tus compañeros o socios ya digan “Okapa” , QSL o QTH, como uno. Y eso que de radio no saben nada,  pero ya les has metido el léxico.
  • Mirar el fondo de tu casa, tu terreno o jardín,  y pergeñar con la imaginación,  antenas y sus anclajes que difícilmente o nunca habrás de construir.
  • Dibujar nombres o siglas de radioemisoras, torres de antenas, etc. como viñetas; garabateando, mientras  hablas por teléfono, o te entretienes en la clase, esperando continuar tomando apuntes; rayando así todos los márgenes del cuaderno. Lo mismo en hojas de papel que están al lado de tu teléfono, en tu casa o el escritorio. En la Secundaria, no dejabas libreta de apuntes sana.
  • Perfeccionar tus dotes de dibujante, en el bloc de notas de las escuchas, esperando que la emisora desconocida se identificase, con intrincados arabescos y construcciones gráficas.
  • Mirar las azoteas cuando vas en el bus, automóvil o caminando,  en busca de antenas. 
  • Traducir al código Morse de la telegrafía mental, los carteles publicitarios mientras viajas en bus.
  • Un viernes de cada tres decirte a vos mismo… “Es viernes… día del Espacio DXista” de Radio Nederland, aquél, tu programa favorito de la Onda Corta.
  • Llegado el momento fatídico en que tu mujer te ponga ante la disyuntiva: “La radio o yo”. Y elegir la radio. 
  • Esperar que algún día Papa Noel te traiga el equipo soñado.


Agradecimiento:

A los colegas y amigos radiómanos:

Gabriel Gómez, Daniel Neves (Uruguay), Arnaldo Slaen, Rubén Guillermo Margenet, (Argentina), Hugo López, (Chile).

¿Tienes algún aporte más, alguna locurita radiómana para compartir?, ¡coméntanos!.

¡”Enhorabuena” (pero que sea Universal Coordinada)!

Esta entrada fue publicada en 1920s, 2016, DX, DXers, DXistas, Humor radiotelefónico, Onda Corta, radio, Radio Aficionados, radio de Onda Corta, Radioafición, Radioescucha, Receptores, SWL, Telegrafía, Uruguay y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Qué cosas hacemos que nos identifican como radiómanos, o DXistas, o radioaficionados…

  1. Gracias: Muy linda nota, que nos describe bien.
    El magnífico dibujo de arriba, muestra un “Amplificador” para radios a galena. Es el aparato que manipula el muchacho con una palanca. Consistía en una membrana de auricular magnético, que del otro lado tenía gránulos de carbón conectados con unas pilas al altoparlante. Como los gránulos eran ruidosos y la ganancia del amplificador variaba mucho con la posición, algunos tenían la posibilidad de rotarlos para encontrar el punto más adecuado.
    Cuando era pibe, desarmé un teléfono y con esos componentes hice ese aparato y funcionaba muy bien.

  2. Heriberto dijo:

    Muy linda nota, algo que hice fue en el aprendizaje del morse, mientras iba por alguna ruta desolada, practicar con la bocina del auto las letras del alfabeto… hasta que la primerisima daba el CL…. ja ja . No habia computadoras para aprender, asi que casette con las letras grabadas y bobina como transmisor….

  3. Heriberto dijo:

    Perdon, quise decir “bocina” en lugar de bobina

  4. Muy exactas las descripciones. Cuando me preparé para el examen de morse, (hace ya muchos años) salía a la calle y en vez de bocinazos oía “letras”. Mirar y buscar antenas….radio Nederland y su programa……
    Mi padre era auditor de las OC Y tenía una radio Zenith a tubos, y por supuesto en un afán de investigación la abrí, con el resultado de tener que ser enviada a servicio técnico para repararse y yo castigado en casa. Mi primer micrófono fué un tubo de cartón relleno con gránulos de carbón, una membrana de goma, una aguja metálica, una pila y un transformador de timbre, con un resultado que consideré “maravilloso”……Años después, recuerdo mis primeras salidas al aire, con la “antena”, que no era mas que el alambre de colgar ropas de casa. Ciertamente estaba atento a que mamá no se le ocurriese poner ropa a secar………Gracias por esta publicación, me hizo viajar a tiempos gratos en mis inicios en la radio.

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