“Recuerda Pearl Harbor”: el mensaje en Código Morse en los dientes del mismísimo General Tojo.

El buque USS Arizona hundiéndose mientras es consumido por el incendio causado por las bombas de los aviones japoneses, el 7 de diciembre de 1941.

El ataque japonés a Pearl Harbor a las 7:55 a.m., el 7 de diciembre de 1941, llevó al gobierno de los Estados Unidos a unirse a la Segunda Guerra Mundial tanto en el Pacífico como en los teatros europeos.

Entre los protagonistas de esta historia bélica estuvo, del lado japonés, Hideki Tojo, ministro y luego primer ministro (1941-1944) y responsable del grado ascendente de la militarización de Japón.

Hideki Tōjō (東條 英機 Tōjō Hideki, Tokio, 30 de diciembre de 1884, 23 de diciembre de 1948) fue un destacado militar japonés, que llegó a ser Primer ministro de Japón durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1941 y 1944. Ocupó otros cargos importantes como Ministro de la Guerra (1940-1944), Ministro de Asuntos exteriores (1942), Ministro de Educación (1942) o Jefe del Estado mayor del Ejército (1944). (Fuente)

El ascenso de Tojo en la década de los años 30, ya como general, le condujo al Ministerio de Guerra, donde su influencia sobre el emperador Hirohito acabó siendo mayor que la del primer ministro Konoe, al que reemplazó.

Aunque Tojo apoyaba los esfuerzos diplomáticos hasta última hora, finalmente aprobó los ataques contra Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda en diciembre de 1941.

El día del famoso ataque a la base norteamericana Pearl Harbor en Hawaii, 353 aeronaves japonesas que incluían cazas de combate, bombarderos y torpederos que despegaron de seis portaaviones, infligieron un ataque sorpresivo y causaron daño a los ocho acorazados estadounidenses atracados en el puerto, y cuatro de ellos se hundieron.

De estos ocho, dos fueron reflotados y cuatro reparados, por lo que seis pudieron volver a entrar en servicio más tarde, durante la guerra. El ataque japonés también hundió o dañó tres cruceros, tres destructores, un buque escuela y un minador.

Los norteamericanos perdieron 188 aeronaves, murieron 2.403 estadounidenses y otros 1.178 resultaron heridos de diversa consideración.

The Honolulu Star-Bulletin, portada con la noticia del ataque a Pearl Harbor, diciembre 7 de 1941. (Fuente)

Cartel de propaganda del Pacto Tripartito (El Eje), exaltando el ataque japonés a Pearl Harbor. (Fuente).

Los nipones perdieron 29 aeronaves y cinco minisubmarinos, además de sufrir 65 bajas militares entre muertos y heridos. Asimismo, un marino japonés fue capturado vivo.

El ataque a Pearl Harbor, buscaba neutralizar la Flota del Pacífico de los Estados Unidos y así proteger el avance de Japón en la Malasia británica y en las Indias Orientales Neerlandesas, donde pretendían acceder a recursos naturales como petróleo y caucho.

El ataque arrastró firmemente a los Estados Unidos y a su economía industrial y de servicio a la Segunda Guerra Mundial, lo que llevó, a la postre, a la derrota del Eje en todo el mundo.

Después de la rendición de Japón, el 15 de agosto de 1945, el general norteamericano Douglas Macarthur emitió órdenes para apresar a los militares japoneses acusados de crímenes de guerra, entre ellos Tojo, que estaba en su casa de Satagaya. Cuando fueron a apresarlo intentó suicidarse, disparándose en el pecho, pero falló. El militar japonés fue llevado al hospital y luego encerrado en la prisión de Sugamo.

LA VENGANZA DEL DENTISTA

La Prisión de Sugamo, (en japonés: 巢鴨拘置所), estaba ubicada en el distrito de Ikebukuro, que ahora es parte del barrio de Toshima en Tokio, Japón. La Prisión de Sugamo fue construida originalmente en 1895, tomando como modelo el estilo de las prisiones de Europa. Para la década de 1930 se hizo conocida por los “presos políticos” que albergaba, incluyendo a muchos comunistas y otros disidentes que cayeron bajo las leyes de conservación de la paz en los años 1930 y 1940. Espías aliados también fueron encarcelados allí, incluyendo al espía soviético Richard Sorge, que fue ahorcado en la prisión el 7 de noviembre de 1944. Tras el fin de la ocupación aliada de Japón, la prisión de Sugamo pasa al control del gobierno civil japonés. La mayoría de los “criminales de guerra” restantes fueron indultados o quedaron en libertad condicional por decisión del gobierno. En 1962 su función como cárcel terminó. En 1971 fueron demolidas las antiguas instalaciones, siendo construida en su lugar la torre Sunshine 60. (Fuente)

Cuando un dentista de la Armada de rostro fresco llamado Jack Mallory caminó por los pasillos de la prisión de Sugamo en Tokio un día en 1946, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, supo que estaba a punto de tener una experiencia que recordaría por el resto de su vida.

Después de todo, estaba a punto de encontrarse con el mismo hombre que había comenzado la guerra en el Pacífico, en el que cientos de miles de soldados y civiles habían muerto, al ordenar el bombardeo de Pearl Harbor cinco años antes.

La tarea de Mallory: hacer una serie de dentaduras postizas para el general Hideki Tojo, que luego permanecería en la prisión en espera de juicio por crímenes de guerra. El notorio Tojo, cuyo nombre representaba todo lo malo acerca de la maquinaria militar imperialista japonesa, que había producido tanta destrucción.

Mallory se había graduado en 1945 en el Colegio de Médicos y Cirujanos de San Francisco y pasó su primer año en el servicio en una base naval antes de irse al extranjero en agosto de 1946.

Al principio, no quería ir. Él y su esposa Thelma se habían casado recientemente y, como cualquier recién casado, quería quedarse cerca del hogar. Pero pensó que no tenía mucha opción. Había una escasez de dentistas supervisados, y “si no hubiera ido, hubiera sido reclutado”. El voluntariado, en lugar de ser reclutado inesperadamente, le hizo más fácil la despedida de su familia.

Debido a que la Armada tenía un excedente de dentistas, “prestó” alrededor de 800 de ellos al Ejército. Cuatro oficiales navales, incluido Mallory, fueron asignados al 361st Station Hospital en Tokio. Su trabajo consistía en hacer dentaduras postizas y puentes para el personal del hospital y los reclusos en la cercana prisión de Sugamo.

Mallory tenía 22 años en ese momento y se le dio una tremenda responsabilidad.

Un mes después de su llegada, a Jack Mallory se le asignó una tarea que tuvo a todos en la prisión hablando sobre el tema.

En ese momento tenía un compañero de cuarto llamado George Foster, también dentista. Una noche, Foster fue llamado a la prisión para examinar los desmerecidos dientes del General Hideki Tojo.

George Foster (izq.) y Jack Mallory examinan la boca de Tojo con el fin de proporcionarle nueva dentadura postiza. (Fuente).

Foster sabía exactamente quién estaba sentado frente a él en la silla del dentista. Mientras se peleaba la guerra, los periódicos y revistas estadounidenses a menudo caricaturizaban a Tojo.

“Nuestra sapiente raza ahora puede invadir América”. Típica caricatura contemporánea de Tojo, que fue popularizada por la prensa y la propaganda norteamericana.

Para los estadounidenses, Tojo “representaba in totum al enemigo”.

Se había convertido en Primer Ministro de Japón en 1941 y, tratando de extender el control económico y militar japonés a lo largo del Lejano Oriente y pensando que Estados Unidos no podría luchar en una guerra en dos frentes, tomó la decisión de atacar a Estados Unidos, ordenando el bombardeo de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941.

Tojo siguió siendo Primer Ministro durante gran parte de la guerra, liderando el esfuerzo bélico hasta 1944, cuando renunció a su cargo.

Después de la guerra, Tojo fue arrestado por crímenes de guerra, pero no antes de intentar suicidarse. “Tenía la intención de suicidarse cuando se descerrajó un tiro en el abdómen, pero se recuperó [de sus heridas]”.

Fue el amigo de Mallory, George Foster, quien le asesoró por primera vez sobre la condición de los dientes de Tojo. Todos los dientes superiores se habían deteriorado y extraído, y solo siete de los dientes inferiores permanecían, dijo. Foster, sin embargo, necesitaba la ayuda de Mallory para hacer las dentaduras.

Después de años de pensar en Tojo como el equivalente japonés de Adolfo Hitler, Mallory se sorprendió por lo que encontró. Tojo, decía, era un “hombre mayor con aspecto de abuelo”, no un espectro horrible.

“Sabía que iba a encontrarme con un hombre malvado. Fue un shock verlo”, continuaba Mallory. “Era muy humilde y un hombre pequeño y manso”.

Después de consultar con Mallory sobre la necesidad de dentaduras postizas completas, Tojo se negó, contaba Mallory. Como lo explicó el intérprete japonés que le acompañaba en el consultorio del dentista de la prisión, Tojo sabía que no necesitaría sus dientes en seis meses. Esperaba ser ejecutado por crímenes de guerra. Como resultado, se acordó que Mallory crearía solo una dentadura superior.

“Ahí es cuando las cosas se pusieron realmente extrañas”, declaró el jóven dentista.

Una vez que se corrió la voz de que el joven oficial de la marina estaba a cargo de la tarea, el personal del hospital comenzó a instarlo a que hiciera una broma al General.

El procedimiento militar para los aparatos dentales consistió en grabar el nombre, rango y número de serie de la persona en las dentaduras, explicaba Mallory. Sus colegas le presionaron para que pusiera la frase “Remember Pearl Harbor” “Recuerda Pearl Harbor”, en el dentadura postiza.

Después de pensarlo, Mallory decidió seguir adelante con la broma, pero hacerlo de una manera menos obvia y, por lo tanto, más segura, utilizando el código Morse para escribir el mensaje. Perforó cuidadosamente los puntos y rayas en la prótesis, grabándolos con un eslogan inolvidable para siempre grabado en la mente del pueblo estadounidense. Sin embargo, sólo su compañero de cuarto, Foster, sabía lo que había hecho.

Jack Mallory había sido un radioaficionado. (Según las investigaciones realizadas posteriormente, pudo haber sido N4ZN). Y conocía el Código Morse Internacional. “Me dí cuenta que podía inscribir la frase “Remember Pearl Harbor”, grabando los signos de puntos y rayas pertenecientes al código Morse, a lo largo del borde en la periferia de la prótesis. Nadíe se enteraría”.

“Se podía ver claramente cuando la prótesis estaba seca, pero el 99 por ciento de las veces no se podía apreciar”, contaba Mallory.

Tojo recibió la dentadura postiza y la usó, sin saber de la inscripción que le obligaron a masticar cada día que pasó en prisión.

En febrero de 1947, Mallory reveló su secreto a dos nuevos reclutas dentales cuando los llevó a la prisión y le preguntó a Tojo si podía examinar las dentaduras. Los reclutas estaban asombrados por la obra de Mallory. Después del examen, uno mencionó la historia en una carta a sus padres en Texas, y el cuento se filtró a una estación de radio local.

A partir de ahí, “la bola de nieve” creció y fue recogida por los servicios de noticias y en los periódicos de todo el mundo.

No pasó mucho tiempo antes de que la historia volviera al superior de Mallory, el comandante William Hill, en Tokio. “Sabía que estaba en problemas”, contaba Mallory.

Mallory intentó redimirse corriendo escaleras arriba hacia la oficina de Hill y confesando acerca de las dentaduras postizas de Tojo. Hill estaba alegre por el chiste, pero sabía que la broma iba a tener consecuencias.

Como Mallory lo recordaba, Hill dijo: “Eso es muy divertido, pero nos pueden patear el trasero por haberlo hecho”.

Antes que pudieran arreglar la situación, sin embargo, la estación de radio de las Fuerzas Armadas de Tokio, WVTR, se apoderó de la jugosa historia y la incluyó en una transmisión. Cuando Hill escuchó eso, llamó a Mallory y le preguntó si la inscripción pudiese ser eliminada de la dentadura de Tojo, lo antes posible.

El ataque inflamó los sentimientos de los Estados Unidos (“Vengad Pearl Harbor – Nuestras balas lo harán”). (Fuente). En realidad, la historia de Mallory y Foster fue de alguna manera, otro curioso, por no decir patético intento de expresar un sentimiento de pesar, aunque no de odio para éstos, que reflejaba sí el estado de ánimo del pueblo norteamericano de aquél tiempo, a raíz del trágico ataque japonés. “It wasn’t done in anger. It’s just that not many people had a chance to get those words into his mouth”. (“No se hizo con ira. Es sólo que no muchas personas tuvieron la oportunidad de poner esas palabras en su boca”) , expresaba Mallory (fuente). No existe, por cierto, la más absoluta comparación con el crímen de guerra cometido con el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, que torcieron el destino final de la confrontación bélica de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Era una noche nevada el 14 de febrero, contaba Mallory, cuando él y Foster se condujeron en un Jeep a la prisión, dejando una alegre fiesta del Día de San Valentín para seguir las órdenes de Hill.

“George conocía al guardia de la prisión cuyo turno comenzó a las 11 de la noche”, recordaba Mallory. Los dos dentistas hicieron que el guardia despertara a Tojo para obtener su dentadura y luego fueron rápidamente a trabajar detrás de las cortinas cerradas para eliminar cualquier rastro del mensaje del código Morse. Luego devolvieron la dentadura. Sin duda, Tojo se preguntó por qué lo habían necesitado, pero hasta donde Mallory sabía, nunca descubrió lo que había dicho la dentadura original.

Mallory y Foster pensaron que habían cubierto sus huellas a fondo, hasta el día siguiente, cuando el periódico militar, “Stars and Stripes”, publicó la historia y el coronel a cargo de la prisión de Sugamo leyó sobre la broma.

Mallory narraba que se lo negó al coronel y afirmó que no había ninguna verdad en el informe “Remember Pearl Harbor”.

La historia se apagó después de eso. En la última semana de la estadía de Mallory en Japón, asistió a los juicios por crímenes de guerra y observó a Tojo mientras estaba sentado, a solo metros de distancia, en el centro de una fila de generales japoneses derrotados. Mientras los ojos de Tojo vagaban por la sala del tribunal, Mallory notó el momento en que cayeron sobre él, sentado en el sector de los reporteros.

“Me miró con una mirada burlona, como para decir: ‘Ese hombre no aparece aquí todos los días’ “, recordaba Mallory.

La cara arrugada de Tojo se convirtió en una sonrisa cuando señaló sus dientes y se inclinó hacia él, en agradecimiento.

Tojo fue condenado por cometer crímenes de guerra en 1948 y ahorcado el 22 de diciembre. Tenía razón al no necesitar sus dientes falsos por mucho tiempo.

En junio de 1947, Mallory regresó a los Estados Unidos, y él y Thelma se establecieron en Paradise, donde practicaron la odontología durante varios años antes de mudarse a Chico en 1955. Se retiró a finales de los 80 a su hogar en Butte Valley. Para entonces, su broma de la Segunda Guerra Mundial parecía historia antigua.

Jack Mallory, el dentista que hizo la broma a Tojo en su dentadura postiza.

Su historia se reavivó en 1995, sin embargo, cuando su hijo menor, Paul, lo instó a escribir un libro de memorias sobre sus días en Tokio. El joven Mallory escribió el cuento de su padre y lo envió al periódico Enterprise-Record, pensando que podría publicarse debido al aniversario número 50 que conmemora el final de la Segunda Guerra Mundial.

Para sorpresa de los Mallory, las memorias no sólo llamaron la atención del periódico local, sino que también recibieron cobertura de las revistas Associated Press, Time and Life.

Mallory no podía creer toda la atención que estaba recibiendo por su historia de dentadura postiza. Durante una semana los noticieros aparecieron en la puerta de su casa pidiendo entrevistas.

Mallory lamentaba como único pesar no haberse tomado una foto con el general japonés. Sus mejores fotos se exhibieron en la Philadelphia Art Alliance en una exhibición titulada “Encuentros: la vida diaria en la prisión de Sugamo, Tokio, 1945-1952”, desde mayo hasta mediados de agosto de 2002.

Hay una canción que Mallory sabía cantar cada vez que terminaba de relatar su historia. Una canción popular en ese momento, titulada “Remember Pearl Harbor”, (“Recordemos Pearl Harbor”). La cantaba al unísono con su esposa y hermana. Los tres recordaban cada palabra de la letra.

Jack Mallory falleció en 2013 a la edad de 88 años. Su obituario incluyó historias de esquí y otras aventuras al aire libre, además de un rápido e impreciso aparte de una tal “broma dental” realizada en la persona de Hideki Tojo, “el cerebro detrás del ataque a Pearl Harbor “.

El Dr. George Clark Foster, jefe de cirugía dental en la prisión de Sugamo en Tokio, cuando se grabó la frase “Remember Pearl Harbor en los dientes postizos de su paciente, en 1947 como una broma, murió a la edad de 68 años en 1990. Estaba internado en un asilo de ancianos en el estado de la Florida.

“No hace falta decir que nuestro sentimiento hacia los japoneses no fue el más favorable, poco después de la Segunda Guerra Mundial”, escribía Foster en 1988.

Tojo, quien como Primer Ministro japonés había sido el principal arquitecto de la estrategia de guerra de su nación, había pedido nuevos dientes para poder hablar mejor en su juicio por crímenes de guerra. A Foster se le ordenó que borrara la inscripción y Tojo los usó hasta su ejecución en 1948. Foster practicó en Fort Lauderdale hasta su retiro en 1985.


Fuentes principales consultadas:

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