Uruguay: “La música en la radio oficial, 1973-1985. Prácticas discursivas en las emisoras radiofónicas estatales de Uruguay”. (Adriana Inés Santos Melgarejo, Tesis de Maestría, 2018).

Parte diario de las emisoras CX 26, CX A 14, Canal 246 FM, del día 1º de marzo de 1975. En ella se puede observar que la transmisión comienza a la hora 8. La programación es variada, desde el informativo del Banco de Previsión Social, “Música de los pueblos”, Zarzuela, dos programas dirigidos a los jóvenes entre los que se nombra de una manera irónica y hasta despectiva a “Martirio” Juvenil (sic), el programa [de difusión de música Rock], e realidad llamado “Meridiano Juvenil”. La transmisión, desde la ciudad de Rosario, del 1er. Festival de la canción folclórica, un ciclo de música soul y un partido de fútbol. (Foto: Adriana Inés Santos Melgarejo. Pág. 170 , Anexo II del documento). (© Todos los derechos reservados, no se permite la copia).

Este trabajo, tesis de maestría defendido por Adriana Santos Melgarejoindaga sobre la música emitida por el SODRE en el período 1973-1985, época de la última dictadura cívico-militar en el Uruguay.  Estudia las políticas de radiodifusión de la dictadura cívico-militar (1973-1985) en las radios estatales de Uruguay.

SODRE. CX6, en cadena con CX26, y las ondas cortas CXA6 (31m) y CXA14 (19m).  Programación de la radio oficial del Estado uruguayo del día miércoles 27 de junio de 1973, día del Golpe de Estado que marcó el comienzo de la dictadura cívico-militar que se extendió desde ese año hasta 1985. (Foto: Adriana Inés Santos Melgarejo. Nº 14, pág. 170 , Anexo II del documento.). (© Todos los derechos reservados, no se permite la copia).

 

La autora

Adriana Santos Melgarejo, es Licenciada en Musicología por la Universidad de la República del Uruguay y maestranda en Información y Comunicación por la misma universidad.

Trabaja desde 2015 como Asistente Académica de Música en el Programa ProArte – CODICEN. Fue Asesora Musicóloga del Consejo Directivo del SODRE desde 2012 a 2016.

Ha trabajado como docente de Educación Media en liceos de la Administración Nacional de Educación Pública (2000-2012), en The British Schools de Montevideo (2011-2013) y como Asistente Académica de la Dirección de la Escuela Universitaria de Música de la Udelar (2013-2015).

Fue contratada por el SODRE para realizar tareas en el área de la Fonoteca Nacional y Programaciones de Radio Clásica (2006 a 2011).

Ha presentado ponencias en congresos, jornadas y encuentros especializados de diversas disciplinas como Musicología, Etnomusicología, Educación Musical y Antropología, en Argentina, España, Suecia, Finlandia, Paraguay, Perú y Uruguay.

En 2010 fue distinguida con el Primer Premio del Concurso “Tu Tesis en Cultura” del Ministerio de Cultura y de la Udelar. Ha sido pasante en el Centro de Documentación de Música y Danza del Instituto Nacional de Artes y Espectáculos de España (Madrid, 2010).

Ha recibido el máximo galardón otorgado en la Categoría “Producción Artística y Cultural”, en las XIX Jornadas de Jóvenes Investigadores de la Asociación Universidades del Grupo Montevideo (Ciudad del Este, Paraguay, 2011).

En 2016 fue Jurado por el MEC de los Premios Nacionales de Literatura en la Categoría Ensayos sobre Música y Arte.

Su labor como periodista especializada se ha visualizado en su columna quincenal sobre música realizada en el programa “Tormenta de Cerebros” de Radio Uruguay (2007-2011). Ha colaborado en los semanarios uruguayos “El Cultural” del diario “El País” y “Brecha” y en los portales web “H enciclopedia” y “uy.press”; ha escrito artículos para el Almanaque del BSE y para la Revista Sinfónica.


0bqs09hTodos estos espacios -asevera- le permitieron conocer la institución desde dentro e interactuar con diversos sujetos ubicados en distintos niveles de la estructura institucional.

Su formación le ha permitido realizar una especie de observación participante casi permanente, a veces en función del trabajo de investigación y otras veces como práctica a la que me he habituado en tanto forma de comprensión del entorno. He interrelacionado con seis distintos consejos directivos de la institución y con dos equipos distintos de Dirección de las radios.

Mediante entrevistas realizadas a funcionarios que trabajaron en el SODRE (Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica) antes, durante y luego del periodo estudiado, que ocuparon cargos técnicos y administrativos en dicha etapa histórica, se reúne un cúmulo de narraciones que se complementan y contrastan mutuamente. Además ha podido acceder a un determinado número de documentos del período y anteriores, incluido en citas y anexos. No faltan fotografías tomadas por la autora.

Santos Melgarejo indica que:

“La comprensión de ellas contribuyó a la obtención de una visión general de los aspectos que rigieron la comunicación gubernamental en el periodo dictatorial.

“Se considera necesario, afirma,  investigar sobre las radios oficiales ya que, desde la década de los sesenta del siglo XX en Uruguay, no se han sistematizado datos acerca de las programaciones, de lo sonoro-musical y sobre las políticas culturales de la radio estatal”.

“Hasta el momento -menciona la autora- no se han encontrado escritos de etapas posteriores a las memorias del SODRE editadas en 1963, y que hayan sido generados en el propio instituto. La excepción es el documento inédito firmado por su autor Sergio Sacomani (en el año 2011). Sergio Sacomani (1961-2014), fue director de las radios del SODRE en el periodo 2005-2014, esto es, hasta su fallecimiento”.

Sergio Sacomani, fue Director de Radiodifusión Nacional desde 2005 a 2014. Impulsó importantes reformas en la organización de las radios del SODRE, hoy Radiodifusión Nacional. Amplió la red de emisoras de FM en el Interior del país. (Foto: Presidencia de la República).


Extractamos seguidamente algunos elementos significativos del trabajo de Santos Melgarejo: 

En el curso del texto, surgen distintos elementos de análisis. Por ejemplo los que afectaron la libertad de expresión, por razón de la propia naturaleza intrínseca de la dictadura.

Se mencionan ejemplos sobre la censura sufrida en las letras de las canciones, y directamente sobre las obras de autores prohibidos por la dictadura por su vinculación con movimientos o ideologías contrarias a los fundamentos del régimen vigente.

En la búsqueda de las fuentes testimoniales.

“Para obtener un panorama general de las etapas dentro del último período autoritario, se procuró obtener entrevistas de personas que hubiesen estado presentes en las diferentes etapas que ocupa esta investigación. Se buscó indagar las narrativas de los sujetos en relación con el trabajo realizado en la radio, por lo que también se seleccionaron diversos puestos claves dentro de la misma”.

Los entrevistados fueron programadores de la radio, operadores, locutores y funcionarios vinculados a las radios del SODRE. La gran mayoría de los entrevistados no se encuentran trabajando en la actualidad sino que ya se han amparado a los beneficios jubilatorios. Sólo una entrevista fue hecha de manera conjunta (con la participación de dos personas), el resto fueron realizadas de manera individual en un espacio dentro del antiguo lugar de trabajo de los entrevistados; dos de las entrevistas fueron realizadas en una de las cabinas de grabación de las radios ya que las entrevistadas aún trabajaban en el lugar. Todas las entrevistas fueron abiertas, semiestructuradas y en profundidad. Curiosamente, cuatro personas, que ocuparon cargos de confianza, no concedieron la entrevista.

La investigadora hace mención a:

“La indagación de las actas del CDS (Consejo Directivo del SODRE), siendo estas de sumo interés no sólo para cotejar los datos suministrados que surgen del relato de los entrevistados sino también para contemplar la visión institucional de los hechos. Los documentos escritos se presentan como portadores de informaciones compartimentadas y a veces imprecisas. Sin embargo, suman a la investigación la mirada oficial en la elección de la información que allí se ofrece”.

No siempre fue sencillo acceder al material documental.

“Se supo de la existencia de los documentos que contenían las programaciones radiales, información pero ello no fue fácil de obtener ya que se buscaban los documentos y nadie sabía decir si existían y dónde estaban.

Un ex funcionario afirmaba que existían los partes diarios, y que toda la información relativa se encontraba en el Departamento de Estadística del SODRE que dejó de existir.

El mismo funcionario se aventuró a decir que los documentos podrían haber quedado a  resguardo en el Museo del SODRE, donde él trabajó hasta la década de 1990.

Ningún funcionario actual sabía decir quién podía tener esa información dentro de la institución, y cómo proceder para encontrar los documentos. Nombraban al último funcionario adscripto a esa repartición, que también se había jubilado. Al identificarlo se empezó a buscar la posibilidad de hablar con el funcionario retirado aparentemente en el año 2006. No se logró encontrar a dicho funcionario. El objetivo era lograr entrar a un recinto abandonado al que algunos funcionarios denominaban “Ex museo del SODRE”.

Nadie quería hacerse responsable de buscar la llave del recinto, hasta que finalmente se pudo hablar con el funcionario encargado de la intendencia del SODRE, ubicado en la calle Sarandí 850. El funcionario alegó no tener la llave y que se encontraba perdida.

Pasados unos tres meses y tras mucha insistencia, finalmente se pudo acceder a la llave, ya que ésta apareció misteriosamente luego de que el funcionario recibió la orden de buscar la llave y entregármela; la orden fue emitida en mi presencia directamente por la presidenta del CDS. Esto último sucedió a causa de mi vínculo como funcionaria contratada para cumplir tareas directamente vinculadas al CDS. De manera que, la presidenta del Consejo dio la orden para que se me facilitaran las llaves del mencionado lugar. El intendente fue quien finalmente me otorgó las llaves.

El lugar no tenía luz eléctrica, había falta de higiene debido al polvo que cubría todas las cosas, ese hecho y el frío de la habitación –a causa de la existencia de una ventana con varios vidrios rotos– hacía que fuera imposible la permanencia continua en el recinto.

A pesar de las dificultades mencionadas se pudo hacer una valoración del material existente; allí descubrí documentación de diferente tipo perteneciente a distintas épocas de la institución.

En efecto, allí se encontraba, en distintos soportes, la historia de la institución desde la década de 1930 hasta la década de 1990 aproximadamente. Los datos son aproximados visto que, las condiciones en que se hallaron los documentos, no permitieron hacer una valoración precisa.

Se debe subrayar que todos los materiales localizados siguen en pésimas condiciones de conservación.

Muchos de ellos se encontraron sin catalogar y otros carecían de información que ofreciera pistas para entender el tipo de reglas u orden a los que se los hubo sometido. A pesar de las dificultades para consultar los documentos que contienen las programaciones de las
radios estatales, se pudo comenzar con el rescate documental al llevar a cabo su localización y la digitalización de parte del acervo (que se detalla más adelante).

Se han adjuntado algunas imágenes ilustrativas que dan cuenta del estado en que se hallaron los documentos. En el Anexo II se pueden observar cuatro fotografías que fueron tomadas en las dos habitaciones del Ex Museo del SODRE, en la calle Sarandí 850 esquina Misiones en la ciudad de Montevideo. Éstas ilustran el caos imperante al momento de encontrar la documentación.

La imagen N° 1 muestra un mueble donde se encontraron carpetas conteniendo los partes diarios de la programación de las emisoras. La imagen N° 2 ilustra el estado en el que han encontrado diversos documentos históricos pertenecientes a la institución. Entre ellos hay programas de mano, información acerca de intérpretes, notas de prensa, cuadernos de borderaux, viejos equipos de radiodifusión, maquetas de escenografías, bocetos de vestuario y de escenografía, libros, entre otros documentos históricos. 

Fotografías tomadas en las dos habitaciones del Ex Museo del
SODRE.
Nº 1.
[Fotografía de Adriana Santos Melgarejo]. (Montevideo, 13-06-2013). Anexo II, Pag. 156. (© Todos los derechos reservados, no se permite la copia).

Nº2. [Fotografía de Adriana Santos Melgarejo]. (Montevideo, 3-06-2013). (Montevideo, 13-06-2013). Anexo II, Pag. 156. (© Todos los derechos reservados, no se permite la copia).

Nº 3. [Fotografía de Adriana Santos Melgarejo]. (Montevideo, 3-06-2013). Anexo II, Pag. 156. (© Todos los derechos reservados, no se permite la copia).

Nº 4. [Fotografía de Adriana Santos Melgarejo]. (Montevideo, 13-06-2013). (Montevideo, 13-06-2013). Anexo II, Pag. 156. (© Todos los derechos reservados, no se permite la copia).

Es de destacar que en el marco de esta investigación se logró, por primera vez, tener acceso a los documentos originales de programación de la radio, que sobreviven en la institución.

Se han realizado tareas que tienen que ver con las ciencias de la información, puesto que se ha procedido al primer paso de rescate de los documentos que están en propiedad del SODRE y que contienen una detallada síntesis escrita acerca de la programación de cada radio.

Como ya se ha mencionado, los documentos que refieren a las programaciones han sido hallados en condiciones deplorables; el material no está catalogado y al momento se encuentra en pésimo estado de conservación.

Por el contrario, las actas y oficios del Consejo Directivo del SODRE se encuentran bien custodiadas dentro de un mueble en una habitación que se sitúa en el primer piso del edificio del SODRE de la calle Sarandí 850, donde se ubican las oficinas del CDS.

Cabe aclarar, que con el objetivo de ser utilizado en esta investigación se ha puesto en vista la situación de los documentos que refieren a las programaciones (parte diario), por lo que se ha contribuido a localizar físicamente este material y a ponerlo en valor. Además se realizó la digitalización de una pequeña parte del acervo.

Hay que subrayar que en general ha sido muy difícil el acceso a los documentos generados por la institución, no por el exceso de cuidado que se debería tener con este tipo de material histórico, sino por la desidia imperante en cuanto al tratamiento de la información contenida en los documentos. Es decir, los partes diarios fueron encontrados en condiciones de descuido extremo, en un lugar de difícil acceso, dentro de una habitación con humedad, ventanas rotas y condiciones de suciedad absoluta.

Luego fueron trasladados a otra habitación pero hasta ahora no han sido ni ordenados, ni catalogados; en definitiva, no han tenido ningún tratamiento desde el punto de vista de la sistematización de la información. Sin embargo, como ya se mencionó, las actas y oficios del CDS son los únicos materiales custodiados.

La colección no está completa; durante el trabajo de búsqueda documental se ha podido constatar que faltan algunos de los ejemplares encuadernados que contienen dichos documentos.

Además, en cuanto a los fundamentos de las políticas del ente, se puede afirmar que la documentación es exigua y escasa.

La sumatoria de estos hechos se reveló como una política de “desinformación” que planteó un desafío investigativo.

Por una parte se visualiza una importante indiferencia en cuanto al tratamiento de los documentos, al mismo tiempo que el acceso a éstos resulta bastante complejo.

Sobrevienen, por momentos, algunos episodios de ocultamiento de la información o de sus soportes.

Curiosamente, una vez que se accede a la documentación, se puede comprobar que la serie de impedimentos que se oponen al acceso, no condicen en magnitud o con el grado de confidencialidad de los documentos.

Este hecho enciende una alerta para el investigador, ya que da luz sobre una práctica de retaceo de la información. En muchos de los involucrados se manifiesta un tipo de recelo con la información que se les demanda, resultando un hecho algo sospechoso; este comportamiento se podría asociar al hecho de que hablar sobre los acontecimientos en la época aún ofrece cierta carga de desconfianza o de miedo. Es decir, el miedo que haya sufrido la población en general en ese período se puede estar manifestando de diversas maneras, por lo que el recelo a entregar cierta información también puede ser un factor a observar, sobre todo en cuanto a las relaciones en el espacio institucional que se ha estudiado.

Del mismo modo, este comportamiento podría estar señalando la falta de confianza en que efectivamente la democracia haya traído consigo una transformación profunda de los vínculos, las lógicas de poder imperantes, la relación con la información y el grado de responsabilidad que los sujetos hayan tenido, directa o indirectamente, en esa etapa de la historia nacional.

Algunos de los que manifiestan este tipo de comportamiento son funcionarios administrativos o de servicios, que entraron en la época de la dictadura y otros que lo hicieron posteriormente. Son los responsables de los documentos en diversa medida, ya que las autoridades cambian con el gobierno de turno y no tienen una real responsabilidad sobre éstos si los mismos no son creados en el periodo en que estén al frente de la institución.

Se puede constatar un elevado grado de desidia que se produce y reproduce por los funcionarios aludidos y también por las autoridades de turno, ya que no existe una fundamentada política institucional con los acervos documentales

Llaman la atención algunos hechos que se revelan durante los años considerados. Por ejemplo, un acento particular dado en “lo nacional” en la irradiación del contenido programático de las emisiones musicales, pero que albergó criterios arbitrarios y obvias cortapisas. Por ejemplo,

 “La designación de un “Asesor en Folklore” (Acta CDS, 06-05-1969), quien se encargó de seleccionar la música que se permitía irradiar en el SODRE.  Dicha designación pone en vista que existió un lineamiento estético basado en el criterio de una persona.

“Se infiere en la investigación que el trabajo realizado entonces por el Sr. Fernando Assunçao fue determinante en la práctica autocensuradora de la que dan testimonio los entrevistados y que rigió durante todo el período autoritario.

Oficio del Consejo Directivo del SODRE fechado el 29 de noviembre de 1976. Se solicitan antecedentes de funcionarios al Jefe de Policía de Montevideo. (Foto: Adriana Inés Santos Melgarejo, Pág. 172, foto Nº 32). (© Todos los derechos reservados, no se permite la copia).

Prácticas de orden, vigilancia y censuradoras: rayar surcos, esconder discos.

“En el marco del SODRE, las resoluciones que se tomaron en estos años tendrán consecuencias importantes en el período posterior.

“Por ejemplo, los entrevistados colocan en este período el momento en que  se dañaron determinados discos con contenido “impropio”.

“La práctica consistió en rayar con un elemento punzante sobre los surcos de los discos de pasta o vinilo en los que hubiera músicas que por su contenido fueran factibles de ser censuradas.

“No se han encontrado documentos que especifiquen cuáles eran las músicas prohibidas o cuál era el criterio para realizar la censura mediante esta u otras prácticas. Sin embargo el testimonio de los entrevistados es  coincidente en cuanto a la existencia de los discos malogrados a partir de dicha acción.

“No te voy a decir nombres porque es feo y además los quiero mucho. Había un par de tipos dentro del SODRE –que habían trabajado con Ayestarán y eran los predilectos de Balzo– y uno de ellos –excelente profesor de música, director de coro, que había hecho la carrera con Lauro y Balzo en el instituto de profesores– estaba con el gobierno; él conocía todo el material que había  en discoteca y fonoteca. Y con una lezna, a los discos que no se podían pasar les hacía toda una raya. Yo no me olvido más de eso. Yo le dije: “Hermano: ¿Qué diferencia tenés vos con la época de Hitler, que quemaba los libros?. ¿Qué estás haciendo?”. Y el loco ahí quedó. […] (Entrevista, 21-03-2015).

“Según los funcionarios programadores algunos discos circularon dañados durante todo el período posterior, otros dicen que nunca los vieron.

“En los documentos se encuentra especificado quién sería el encargado de seleccionar los discos de música popular a ser irradiados. En mayo de 1969 se designa al asesor Prof. Fernando O. Assunçao para esta tarea; asimismo en junio del mismo año se designa al asesor de programaciones de televisión y radio, como pase en comisión desde Consejo en Educación, al Sr. Guido  Castillo, pero no se encuentran alusiones a su trabajo durante el período.

“Es de destacar que ninguno de los entrevistados mencionan a estas personas, sólo hacen referencia a los funcionarios encargados de ejecutar lo que se infiere eran las directivas de las personas mencionadas en los documentos; aparentemente no las conocían o no las recuerdan.

“Existíó una recomendación expresa dirigida a la totalidad de los funcionarios acerca de la prohibición de hacer “proselitismo político, religioso o gremial”, así como se encomendó al asesor de folclore a que revisase y clasificase los discos de la discoteca.

“A Assunçao se lo faculta a descartar el material que considerara inconveniente apartándolo de la discoteca y confeccionando una lista con dichas audiciones.

“Se ordena que la selección sea homologada por el CDS para que luego se trasladase el material de soporte a un archivo especial ubicado en la Dirección General; el mismo sería controlado directamente por el director general de las radios.

“Asimismo se recomienda el tratamiento que debería tener el nuevo material que ingresara a la discoteca.

“Uno de los entrevistados cuenta cómo hizo para que, frente a la orden de hacer desaparecer los discos “inconvenientes”, no se perdiera totalmente la información sobre el contenido de algunos de ellos:

“Yo tenía todas mis grabaciones en mi cabeza, sabía dónde estaban –hacía muchos años que estaba ahí–, entonces sacaba la ficha y nadie podía saber qué grabación estaba o no; porque vos para encontrar algo precisás ir a la ficha, precisás Tchaikovski, entonces ibas a la ficha y buscabas. Entonces todas las grabaciones que me interesaban que sabía que tenía valor… Porque a Tchaikovski no se lo podía programar porque era ruso… ” […] Yo tenía por ejemplo Yupanqui, Viglietti… Y se hacía un ciclo de música de los pueblos, o de música antigua, etc.

“Aquél que se sabía que era de izquierda había que liquidarlo; y lo sacaban quitando las cintas. Los primeros rollos que me sacaron me di cuenta que habían sido sustraídos junto con la ficha; al otro día empecé a sacar fichas que contenían la información. Me las llevaba para casa. (Entrevista, 21-03-2015).

“Dependiendo del puesto en el que cada entrevistado estuviese, en la época que nos ocupa, es la información que se obtiene con respecto a esta práctica. Algunos dicen que sabían de la existencia de esos discos malogrados, pero que nunca los vieron.

“Otros, sin más, afirman que los vieron y los utilizaron para su trabajo, pero que nunca supieron quiénes eran los encargados de realizar el procedimiento que dejaba inutilizables algunos de los surcos. Es curioso como esa práctica fue naturalizada por los sujetos, algunos aluden a ella asegurando que era la manera de evitar “errores”, de modo que, justifican la práctica de rayar los discos afrimando que con ella se evitaba que alguien colocase por error alguno de las obras prohibidas y, acto seguido, pusiera en riesgo su trabajo y su persona.

“Conjuntamente, la prensa se hace eco de la selección de temas folclóricos que se hace en las radios.

“En la crónica firmada por el músico Conrado Silva en el semanario “Marcha” se describen tres hechos: la prohibición del programa “Nuevo Mundo” de CX26, la censura del programa de TV Universitaria en el canal 5 y el nuevo papel del asesor en folclore.

“Allí se informa sobre la tarea del profesor Assunçao, se afirma que fue directamente contratado por el Ministro de Cultura y se alude a la tarea que se le encomendó, y se nombra una lista de autores a los que se catalogó como “los que no se podían pasar”.

“Dicha lista no ha sido encontrada en los documentos oficiales del SODRE.

“El artículo firmado por Silva es muy crítico en cuanto a la idoneidad intelectual de Assunçao a quien identifica como:

[…] autodenominado “folklorista”, título al que no pueden acreditarlo un par de libros de dudoso gusto literario y bajísimo nivel investigativo (esto no es un juicio personal; cualquiera puede leerlos y darse cuenta) (Silva, 1969, p.14).

“Remarca la responsabilidad directa del Ministro de Cultura en este tema y consigna nombres de músicos que estarían prohibidos a partir de la tarea de Assunçao:

“Apartó por aquí los “que se podían pasar” y por allá “los que no se podían pasar”, entre ellos cayeron juntos Daniel Viglietti (todas sus obras, canciones de cuna incluidas), Alfredo Zitarrosa, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú, Jorge Cafrune, y muchos otros, unos por políticamente subversivos (!) otros por estilísticamente mediocres (!!!) etc. (Silva, Ibídem).

“Según se puede leer, en los documentos oficiales de la institución, precisamente se alude a este artículo en el Acta del CDS de fecha 22 de setiembre de 1969. Esto demuestra que se estaba atento a aquello que la prensa decía acerca de esta medida, sin embargo no se pone en vista qué consecuencias pudo traer.

“Siguiendo la misma línea de acción se puede encontrar, en documentos del año 1970, la orden expresa de vigilar algunos programas y ese seguimiento quedaba bajo criterio del personal de confianza que ocupaba cargos de jefatura, tanto en la radio como en el canal.

Estudio Auditorio del SODRE. Ubicado en la intersección de las calles Andes y Mercedes. Ocupaba el edificio del antiguo Teatro Urquiza. Se incendió casi totalmente en 1971. (Foto fuente).

El incendio del Estudio Auditorio.

“Es muy importante destacar que todos los entrevistados están de acuerdo en que el incendio del Estudio Auditorio, ocurrido el 18 de setiembre de 1971, marcó un punto de inflexión en el instituto. No sólo fue el incendio de la principal sala del SODRE, con lo que ello significaría a nivel simbólico, además marcó el comienzo del peregrinaje de los cuerpos estables y el desmembramiento de la institución.

Triste imagen del Estudio Auditorio y sede de las radios públicas, archivos, etc. afectada por el voraz incendio del 18 de setiembre de 1971. (Foto fuente).

“A pesar de la destrucción del Estudio Auditorio del SODRE, se siguió transmitiendo desde dos espacios ubicados en la misma manzana, ya que éstos no fueron afectados por el fuego. Si bien se emitió desde allí hasta el año 1984 aproximadamente, todos los entrevistados están de acuerdo en que los estudios funcionaron luego del incendio en un estado inaceptable desde el punto de vista edilicio.

“Hasta el momento el SODRE mantuvo su estructura original, de manera que cada dependencia reportaba directamente al CDS. Es decir, cada director estaba supeditado directamente a las órdenes de la dirección colegiada.

“Dichas direcciones estaban definidas según la tarea: Programaciones radiales, Dirección artística, Dirección técnica, Rolloteca, Discoteca, Archivo de la Palabra, Radiotreatro, y cuerpos estables. Todas tenían un director que respondía al CDS; esta organización sufrirá cambios en años sucesivos.

“Los entrevistados recuerdan que desde la década de 1930 los estudios de transmisión funcionaron en dos casas contiguas al Estudio Auditorio ubicado en la calle Mercedes esquina Florida, mientras que la planta emisora funcionó en la calle Martín Fierro.

“Hubo tres estudios, “A”, “B” y “C”. Se denominaba estudio “A” al Estudio Auditorio, es decir la sala mayor del teatro.

“En el estudio B se realizaban transmisiones de pequeños conjuntos musicales y otras actividades, como la transmisión de conferencias o lecturas especiales sobre temas de interés, y el estudio “C” estaba destinado a la transmisión del material discográfico de la Discoteca Nacional.

“Éstos últimos estuvieron ubicados en la calle Mercedes Nº 823 esquina Andes hasta pasados unos años luego del incendio del Estudio Auditorio, ocurrido el 18 de setiembre de 1971.

“Asimismo, mencionan que la casa vecina al Estudio Auditorio no se vio afectada por el fuego, pero los estudios radiales se trasladaron al predio donde funcionó la planta emisora, en la calle Martín Fierro.

“Luego volvieron a la calle Mercedes y se transmitió desde allí, aunque la discoteca se mudó para un local del MEC situado en la calle San José y Paraguay.

“Uno de los entrevistados recuerda el clima que se vivió después del siniestro y hace hincapié en el papel de los funcionarios:

“Después del incendio nos encontramos con que la institución seguía funcionando, seguimos funcionando con el esfuerzo de todos. Trabajando en las ruinas.

Trabajando en las condiciones más inhóspitas que alguien puede suponer, como se encuentra un edificio después de un incendio; como se encuentra el personal en un edificio que después del incendio tuvo que soportar las consecuencias de haber apagado ese incendio con las mangueras barriéndolo todo.

Y hubo que salvar todo lo que se pudo salvar, lo que el fuego no consumió. Y el fuego no consumió los archivos del SODRE, todavía hoy se está demostrando que se salvaron todos (Entrevista, 19-01-2015).

Diario “El Día”, 14 de agosto de 1974. ( Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

Diario “El País”, miércoles 18 de diciembre de 1974. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

Uno de los aspectos mencionados es la propia autocensura implícita, que ejercieron los funcionarios del instituto y en general en los medios de comunicación uruguayos, durante el período dictatorial.

Según se recoge de las entrevistas realizadas,

“la autocensura se daba porque los medios tenían temor, sobre todo por cuestiones comerciales. Entonces les interesaba su permanencia y por lo tanto trataban de congraciarse con el poder con el temor de la represión.”

Hubieron hechos, se diría, patéticos:

Cuando ocurrió la fuga de los presos de la cárcel de Punta Carretas, esto es, cuando se fueron los Tupamaros del Penal de Punta Carretas,

“coincidió que media hora más tarde, Idel Torchia tuvo que anunciar un fragmento de “El Arte de la Fuga” de Juan Sebastián Bach, muy famoso. Y motivó llamados, eso. Eran ignorantes los que llamaban; totalmente”
(Entrevista, 19-01-2015).

“El programa de música de Rock “Meridiano Juvenil” tuvo problemas con un militar que estaba en el Ministerio de Cultura, por esas cosas que se dan en el orden familiar. Era tan fanático el hijo de “Meridiano Juvenil”, y como él tenía cierta incidencia, en determinado momento hubo no sé qué problema, se generalizó y el programa terminó levantado. Porque nosotros dependíamos –y hasta ahora– del Ministerio de Cultura; y allí había otra intervención militar. Llegó a ser tan popular el programa que llegó hasta esa órbita; y bueno, se levantó… Por lo menos eso fue lo que llegó a nuestros oídos [Risas] (Entrevista, 30-02-2016)

“Era por nombre y apellido. Había una lista de intérpretes que no se podían pasar; estaba la lista sí, y esa lista estaba difundida por el régimen en todas las radios. Era para todos, eso no se podía pasar, estaba prohibido y eso se hacía, no lo pasábamos (Entrevista, 30-02-2016).

También,

“Se trata de normas o verdades que se llevaron a los hechos sin que existiesen documentos que las avalaran, o por lo menos que los mandos medios dieran a conocer. No sé si estaba expresamente prohibido pero yo sabía que no se podía. […] bueno, Zitarrosa tampoco…había una cantidad… (Entrevista,
26-02-2016)

Algunos entrevistados atestiguan que luego se continuó con esta práctica como mecanismo de protección para que no fueran a poner una música prohibida por error. De manera que el estilete se siguió utilizando para rallar los discos durante todo el periodo de facto.

En la CX6 había locutores que eran operadores también, y no pasaba nada; pero en la CX26, con temas de pocos minutos, era muy complicado para el locutor tener que ser operador a la vez. Un día entré a la cabina y estaba creo que era Garibaldi –que le decían El Ciego ya que era muy corto de vista– y justo veo que va a poner “A desalambrar”… “por favor pará, te estás equivocando…” Mirá si ponía “A desalambrar” íbamos todos en cana [risas].

Era un disco con una ensalada donde había intérpretes varios y en vez de poner el surco 5 iba a poner el surco 6.

Se rallaban con un estilete; pero eso lo hacíamos nosotros para evitar errores.

Había un mueble –la jubilaria– donde iban los discos que no se podían pasar. Eran intérpretes que no pasábamos porque estaba prohibido a nivel oficial –o  por el director– o discos que no nos gustaban mucho a nosotros; cuando uno escucha un disco solamente una vez, es muy difícil dar un juicio (Entrevista, 21-01-2015).

La práctica de la censura se naturaliza de tal manera que las personas hablan de ella como necesaria; ellos mismos la definen como autocensura y la justifican diciendo que la práctica se fundamentaba en la protección personal.

Los entrevistados recuerdan la contratación de una persona dedicada a la vigilancia de las canciones con letras en inglés.

En ese caso el trabajo estaba dirigido a detectar aquellas letras que fueran lascivas o atentaran contra “la moral y las buenas costumbres”.

Fundamentalmente, no se podía emitir la obra de Tosar y las interpretaciones del pianista Miguel Ángel Estrella (argentino radicado en Uruguay).

En cuanto a la música popular, señalan la imposibilidad de programar diversos autores e intérpretes uruguayos como Los Olimareños, Numa  Moraes, Roos, Viglietti, Yupanqui, Zitarrosa, y canciones que aludiera a temáticas erótica, a la libertad de pensamiento, al desafío o crítica al statu quo, entre otras.

“Serrat tampoco se pasaba. No sé si era una prohibición de la ESMACO o directamente de Jaime Bravo.

“Muchas veces nosotros nos poníamos a escuchar la música que no pasábamos, la que estaba prohibida, con Armando Diez, Cacho y Julio; un día estábamos escuchando Serrat y entró Bravo, abrió la puerta y… “saquen a ese comunista de mierda enseguida, por favor”. Así, a lo loco…tenía una especie de ataque de locura. O venía a escuchar temas de Sandra Mihanovich por ejemplo, a ver qué decía de la moral. Cualquier tema que tuviera ruido a sábanas –como decía Julio– para afuera [Risas] (Entrevista, 21-01-2015/2).

“Yo encontré una obra de arte sinfónico que se llamaba “Guernica”, una obra de 20 minutos interpretada por una sinfónica norteamericana, creo que la de Utah.

La obra era de Leonardo Balada, quien fue un compositor catalán, que en España durante la época franquista, se empezaba a tocar con cierta… era un tipo de espíritu libre, de espíritu abierto; imaginate, para que compusiera “Guernica”… Entonces Ferrúa me dijo: “No, no; ‘Guernica’ no”.

Y después hablando con una discotecaria –no recuerdo si fue con Marta Hazi o con otra– me decía: “No sabés el lío que fue cuando Alicia González la programó y Ferrúa la hizo sacar del aire, la cortó”. Cosas así…esas groserías… No incomodemos a nuestros señores militares… (Entrevista, 29- 01-2015).

Parte diario del día miércoles 27 de junio de 1973. Día del Golpe de Estado. Se leeel registro de entrada a la cinta magnetofónica que enviaba el Ministerio del Interior, con el mensaje del Cnel. Néstor Bolentini, una de las figuras mediáticas más duras del régimen instaurado. (Foto: Adriana Inés Santos Melgarejo, pág. 161, foto Nº 13). (© Todos los derechos reservados, no se permite la copia).

“Hubo episodios concretos: un oficial del Ejército llamó porque Eric Clapton estaba cantando “Cocaine”. Pero “Cocaine”, justamente, la letra si analizás bien, es una alerta acerca del peligro de la droga; “Cocaine” es eso… “¡Saquen inmediatamente eso!” Y hubo que hacerle caso por teléfono. (Entrevista, 19-01-2015).

“El País”, 21 de enero de 1976. Por otra parte, en ese mismo diario, el 6 de abril de ese año, en la columna “Se Dice” de su página editorial, se lee: “-QUE retomando una buena práctica, el SODRE volverá a darv a conocer las programaciones de sus radiodifusoras”. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

“Me acuerdo por ejemplo que a veces venía el director Jaime Bravo a escuchar música, y se ponía escuchar con los auriculares, buscando siempre algo, algún tema que no se pudiera pasar. Era patológico.

“los locutores tenían que trabajar de corbata, aunque estuviéramos en una cabina encerrados y no se nos vieran las caras –no había cámaras–, los locutores tenían que trabajar con corbata. Las mujeres no podíamos ir a trabajar de pantalón.

Era en el 80, no estoy hablando de la década del 50 o 60. Y era muy gracioso porque sí trabajaban de corbata los muchachos, pero había una corbata colgada en la cabina, que el que iba entrando se la ponía.

Tenía unos círculos de todos colores entonces el que venía con camisa rayada o camisa a cuadritos, podía usar la misma corbata. O sea que se cumplía la regla pero ésa era la trampa.

Los funcionarios ocultan procedimientos e informaciones; se comprueba que es una práctica habitual dentro del SODRE. Parecería que imperara el miedo a que se descubra que existe desidia en el tratamiento de la información.

Diario “El País”, 19 de diciembre de 1975. El trasmisor de 200 kW, anunciado con bombos y platillos en su inaguración, nunca pudo funcionar a plena potencia. Copia uruguaya de un Continental, las cosas no le salieron bien a la compañía uruguaya “CRUL” (Compañía Radioeléctrica Uruguaya”, uno de cuyos fundadores era el señero técnico de la Radio Oficial, en los primeros tiempos, don Dante Tartaglia). En las pruebas de potencia, saltaban arcos y centellas del gran “ropero”, que actualmente se conserva como pieza museística en la planta trasmisora del Instituto, en la localidad próxima a Santiago Vázquez. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).


El documento completo, Tesis de Defensa de la Maestría en Información y Comunicación, de la investigadora Adriana Santos Melgarejo, de donde hemos extraído, en forma  arbitraria, estos párrafos está a la vista, a continuación.


Diario “El Día”, 30 de agosto de 1977. Mención del “nuevo” programa internacional por Ondas Cortas.  (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).

Algunos apuntes más sobre el “Zoodre”. Tirando algunas piedras como  comentario editorial (una rareza en este blog). 

No puede negarse que las radios oficiales han cumplido un papel fundamental en la difusión de la cultura.

Hacia el propio país y sus habitantes, en una misión cultural, en principio históricamente centrada en la radiodifusión, mediante la perifonía de los más elevados exponentes de la música clásica. Sino también porque en este centro, se ubicaron los demás cuerpos que han integrado el SODRE, desde su fundación, marcando el progreso y característica cultural del país en forma indeleble. 

Hoy en día, con una estructuración acorde a los tiempos donde la tecnología de la información electrónica, en especial Internet, ha significado una revolución también mediática, las radios estatales son hoy reflejo, al exterior, de nuestros valores culturales. Porque al SODRE ya no le interesan más sus Ondas Cortas. Hoy todas trasmiten también online y tienen su presencia en la web, con agradable diseño.

El SODRE nunca tuvo posibilidad de lanzar un servicio internacional, más que retrasmitiendo la Onda Media en Onda Corta. Un ejemplo de error cometido, fue retrasmitir la música clásica de CX6 en los 31m, 9620 kHz, descontándose una audiencia cero. Además siempre esta señal, sufrió de la interferencia de la Radio Nacional (más tarde, Exterior) de España, compartida en esa misma frecuencia, que la obliteraba absolutamente.

Salvo un intento en 1976, con la dirección del periodista Juan María “Mono” Gutiérrez y la voz de la locutora Martha Sarlo, se realizó una edición bilingüe, de alcance muy limitado por la escasa potencia empleada, que nunca se comparó a los multiprogramas de las grandes emisoras internacionales. Una entrada en este blog, hace referencia a los “Primeros Años del SODRE en Ondas Cortas”.

Hubo intentos de crear un servicio regular, técnicamente estructurado,  por parte de algún funcionario honestamente bien inspirado y con experiencia y conocimiento, y más que nada por amor al arte y técnica radiofónica. Se llegó, incluso,  a probar en emisiones en 49m utilizando el modo de emisión de Banda Lateral Única dirigida hacia la Antártida (donde está establecida la Base Antártica “Gral. Artigas”). Pero las autoridades superiores vetaron todo intento innovador.

En los últimos tiempos, ante la carencia de lámparas (válvulas de salida) de potencia para el equipo de Onda Corta, se llegó a hacer un pool de repuestos. A instancias del propio personal de mantenimiento técnico, y de su propia erogación.

Al día de hoy, no se está emitiendo en Onda Corta. Los últimos programas retrasmitieron a CX26, Radio Uruguay, por 6.125 kHz, banda de 49m. Uruguay. Cesadas de igual manera las trasmisiones de las otras radios privadas, ya no se emite más en radiodifusión por Altas Frecuencias: Uruguay no existe más en la Onda Corta, salvo por algún servicio utilitario remanente y la propia actividad de los radioaficionados, sin contar alguna actividad pirata que alguna vez existió y también cesó, debido al más eficiente control  del espectro radioeléctrico, cumplido por la URSEC (Unidad Reguladora del Servicio de Comunicaciones).

Sin embargo, la Radio del SODRE, no ha escapado a casos de aberraciones y arbitrariedades por parte de ciertos directivos, o por funcionarios que -como en todo empleo público los ha habido buenos y no tanto.

Remontándonos a 1953, un suelto en la revista “Cancionera”, publicado el 25 de marzo de 1953, referente al funcionamiento administrativo del radioteatro del SODRE consideraba algunos “desatinos organizativos y funcionales”:

Tampoco, si vamos al ámbito de la Televisión, no puede entenderse racionalmente, cómo siendo el primer instituto que planificó la salida al aire de un canal de TV, importando equipos de elevado costo, éstos se perdieron en depósitos de la aduana o en papeles burocráticos que lastraron toda operativa.

Ya en 1955 se pensaba su salida al aire. Fue, sin embargo, SAETA TV Canal 10, de la mano de Raúl Fontaina, que  inauguró el primer canal uruguayo, privado, en 1956. El Canal 5, estatal, no fue sino el último, en 1963. Y elllo no fue casualidad. Fue prácticamente consecuencia de desidia, mal manejo administrativo, y hasta podría imaginarse debido a un verdadero boicot, basado en intereses comerciales contra los intereses públicos, amparado en lobby y presiones hacia al poder político de la época.

Ya reconquistado el régimen democrático en Uruguay, o sea, desde 1984, no faltaron ciertos desarreglos. Si enfocamos, las radios, hay testimonios trascendidos de funcionarios, que resultan asombrosos:

“Acomodos, desmanes, gritos, borrachos, robos, peleas, coitos en las cabinas, destrozos, grotescos errores en la programación, decenas de trasmisiones anuladas por “problemas en las líneas”, amenazas y hasta una orden de muerte …!! Si sabré el precio caro…muy caro, que SIEMPRE ha pagado el Sodre: “ser un empleo público”.

A poco de llegar en 1980 supe las “circunstancias” del incendio y como se “quemaron” instrumentos, discos, películas que aparecieron en París, etc.

He visto operadores que emiten una ópera al revés o un lp de 33 pasarlo en 45, o “baches” radiales de hasta 20 minutos o rebobinar una cinta con micrófono abierto.

Un locutor que estuvo 4 años sin hablar!!,  porque “le dolía la garganta. Otro enajenado, amenaza constante para todos; una jefa que se jubiló sin dar jamás un concurso de oposición, directores “periodistas” pero que de música culta sabían tanto como yo de paracaidismo.

Presidentes o consejeros que jamás pisaron las emisoras, etc. Decir “cumbiamba” es lo mínimo en medio de tanto desorden..!! y “lo que queda en el tintero” como decía Jaime.

En efecto, el día del triste incendio del Estudio Auditorio, uno de los pianos del Instituto, fue literalmente robado. Anduvo con sus rueditas”por la veredita del Sol”, aprovechando el desconcierto, hasta el domicilio de un nuevo dueño. Debió ser un robo presumiblemente “entregado”.

Otro funcionario encuestado por LGdS, testimoniaba su opinión, hace ya unos cuantos años:

“Campea la desidia: es verdad, pero el primer nivel de desidia siempre fue el Consejo Directivo de turno, sin importar partido político. Elegí el que te guste: todos llegaron y se dedicaron a la orquesta, al ballet y al canal 5. En ese orden y saltéandose olímpicamente a la radio.

“Los consejeros son puestos políticos, producto de la repartija de favores. ¿Quién quiere un puestito en una dependencia del MEC pudiendo ir a, por ejemplo, un ente = mejor remuneración? Por eso nos suele tocar el que recibe el ‘favor chico’… En buen castellano, es el último orejón del tarro. Lo peorcito, lo más incapaz, el que viene a cobrar y rajar, porque ‘por esta plata, ¿para qué me voy a quedar?’. Y esa gente es la que pone el gobierno de turno. En cuanto a la dirección de la radio (OTRO cargo político) sólo Sacomani (con las diferencias que pudo haberse tenido con él) fue lo más cercano a alguien con conocimiento de lo que debe ser una radio.

“Pudimos tener Directores más o menos capaces o más o menos bienintencionados: todos, indefectiblemente, se dieron de lleno contra la indiferencia del Consejo. Te imaginarás que eso termina contagiándose como un terrible virus hacia abajo. 

“Si tenés que explicarle a un consejero que el Sodre tiene cuatro radios y no una, la cosa va mal. Pues algo tan insólito como esta aclaración nos tocó hacerla al menos un par de veces.

“Si cada cosa que querés mejorar o innovar se da de lleno contra el ‘no se puede’ o ‘no hay rubro’ (que siempre está disponible para la orquesta o el ballet), no hay proyecto que camine.

“A nadie le importa la radio. Se sabe que el Sodre tiene como tarea la puesta al aire de cuatro emisoras, dos cabinas de grabación simultáneas y un equipo de exteriores. Total: casi 30 operadores solamente. No contamos ni locutores (unos 6 aprox) ni técnicos (5 aprox) ni programadores ni la pléyade de conductores de programas ni la veintena de periodistas ni la
multitud de productoras que organizan esos programas.

“¿Podés hacerte una idea del índice de errores que ese grupo humano puede generar? En realidad, muy pocos.

La discoteca de Grezzi, en su momento, en la polémica.

Por un buen tiempo, la discoteca del legendario crítico y difusor del Jazz uruguayo Juan Rafael Grezzi, permaneció sin poderse albergar en condiciones decentes mínimas.

“La compra de esos discos reportó un dinero a sus familiares, por supuesto que en combinación con el Consejo Directivo de turno. Sin duda el valor patrimonial de tal colección es valioso. Pero, nadie consultó a quienes trabajamos en la radio acerca de lo procedente de tamaña compra ni a la viabilidad de su utilización. Ni siquiera si teníamos un lugar adecuado donde tenerla ordenada y bien conservada.

“Porque sabrás que tamaña cantidad de discos, de no estar bien ordenada y clasificada, es como si no existiera. Se trata de un 95%, de discos de vinilo. ¿Qué hacer?, ¿Pasarla a CD? Es increíble el volumen de trabajo, material y humano, que significa eso. El SODRE ni siquiera ha terminado (y se está en ello desde 1995, aproximadamente) de digitalizar siquiera sus conciertos históricos preservados lastimosamente en cinta.

“Documentos también importantes: estrenos de obras de compositores uruguayos, que no existen ni existirán en vinilo ni en CD. Es un trabajo lento que a veces sufre de retrasos increíbles. A veces ni siquiera se pudo disponer de rubro para comprar CDs vírgenes. 

“Hubo un Director de Radio que escondía los CDs vírgenes en el baño de su oficina para luego mostrárselos al Consejo Directivo como demostración de que en su gestión no se habían hecho casi gastos. Más que desidia, quizá locura, sencillamente.

“Y volviendo a la colección de Grezzi, ¿qué  hacer con ella? ¿Pasar a CD discos que ya existen comercialmente en ese formato? Y la mejor pregunta: ¿PARA QUÉ? ¿Para que alguien haga un programa de jazz con discos de vinilo pasados a CD? ¿Otra vez el regreso al ruído a púa?

“Esos discos sólo tienen valor como objeto de colección y no como material de difusión para una radio. “Se los vendieron al SODRE, porque era más fácil que sacarle toda esa plata a un coleccionista”, agregó el entrevistado.

Los caprichos de ciertos Directivos. Siguen los testimonios de entrevistados:

“Ocurrió con al menos un ex-consejero  y con un ex-ministro que tildaría de “sicótico” .

“El calificativo de ‘sicótico’ que le asigno a ese ex-Ministro de Cultura, tiene que ver con que durante toda su gestión llamaba TODAS LAS MAÑANAS a CX6 para dar su opinión positiva o negativa o simplemente echarle los perros a la locutora de turno.

“Un ‘oyente’ que llama todos los días está más cerca de lo patológico que de la simple escucha radial.

“Una noche, cerca de las 11:30, llamó a la emisora para amenazar al operador de turno, porque -supuestamente- había mutilado una ópera que estaba pasando al aire en ese momento.

“Intenté explicarle con la mayor amabilidad que para mí era mucho más fácil pasar de corrido los tres CDs que componían la ópera que andar ‘mutilando’ partes, pero insistió con denunciarme ante el Consejo Directivo.

“Le dije que hiciera lo que quisiera, que igual todo estaba quedando grabado y que más tarde quedaría en evidencia que nada había sido mutilado.

“Efectivamente, jamás se concretó dicha denuncia, de parte de un máximo jerarca del Estado, cuya única preocupación parecía ser lo que pasaba o no pasaba al aire CX6.

“Otra anécdota aberrante: hace algunos años, la FM emitía sólo hasta la medianoche.

“Pero de la noche a la mañana, llegó la orden de emitir hasta las 2 am. La orden causó curiosidad, y poco después nos enteramos que todo era porque el vicepresidente de ese entonces, se quedaba en su estudio hasta esa hora y quería escuchar música clásica.

“Como si esto fuese una república bananera, la orden venía de arriba, por el interés de una sola persona, arbitrariamente y sin fundamento válido, alterando toda la programación y la vida del personal, pues, después de todo, hubo que asignar a otro Operador para cubrir esas dos horas extra.

Otra de otro ex-Consejero.

“Había un espacio en CX6 llamado ‘Música del Siglo XX’, que, como su nombre lo indica, abarcaba las obras de este siglo pasado derivadas de la música clásica.

“Stockhausen, Bartok, Cage, etc. Música algo difícil de digerir, pero vamos… ¡para eso está Radiodifusión Nacional!. Muchos músicos uruguayos están incluídos en ese período, como Héctor Tosar o León Biriotti. Pues bien, el consejero de marras, (en complicidad con el entonces director de la Ossodre), decidieron levantar ese espacio, ya que consideraron que ‘eso no era música’. Y hasta el día de hoy, nuestros viejos, desganados, desinformados y asustados programadores de Clásica, ponen al aire obras de este período de la forma más disimulada posible.

“Lo único que pudo sobrevivir por un tiempo, hasta que también  desapareció de la programación, fue el espacio ‘Compositores e Intérpretes Uruguayos’, que se dedicaba mayoritariamente a pasar interpretaciones en vivo de músicos uruguayos . Y si  aparecía la hija de uno de los programadores, “y  la nena toca la viola”, quedaba programado. ¡Lindo criterio! para programar.

“Muchos Directores de la OSSODRE, alguno extranjero en particular, también supo gozar de sueldos de 4.500 dólares y hotel pago. Todo con nuestros impuestos. 

Por suerte, hacer radio desde las radios estatales, es un lujo. En pocos ámbitos, y menos los comerciales, se puede trabajar con la libertad de no estar condicionados por intereses  generados por la lucha con competencia o la obediencia a una línea editorial concreta. Son sí, un reservorio de cultura fundamental. A pesar de sus limitaciones presupuestales y vaguedades administrativas, se preservan archivos, se trabaja con tesón y sabemos que se hacen muy buenos programas. Se ha tratado, también, de modernizar el sistema de equipamiento técnico. La imagen institucional ha cambiado para mejor, racionalizando las dos hermanas CX26 y CX38, dándoseles un perfil y nombre propio.

Pero, surgen algunas preguntas, que quizá deban requerir respuesta y decisión en un futuro no muy lejano. ¿Es ciertamente CX6, justificable hoy en día, con la existencia de la FM, con sus emisiones en sonido monofónico y en AM?. ¿No debería pensarse en un impulso de caracter más didáctico al contenido programático, más que pasar discos?.

Su emisora de FM, Babel, ¿no deplaza la escucha, con buena sonoridad estéreo a compositores y obras clásicas de la música?, con la supresión del espacio especifico de músicos nacionales. Con una FM pasadiscos, sin ninguna función pedagógica, o formativa, que atraiga con historias a audiencia que no sean las consecuentes de la World Music. ¿No será necesaria otra FM que dé cabida a la programación de CX6?. ¿Qué hacer, en definitiva, con CX6, la “radio de bandera nacional”, que se mantiene como flameante enseña radioeléctrica del Uruguay, en “”el éter”.

Todavía está por aclararse la incongruencia de importar equipos varias unidades para activar la onda corta, hoy un asunto casi simbólico, pero que no se concreta porque no hay ningún interés. ¿Cómo se puede entonces justificar esa compra?.

¿Se han producido casos de amiguismos ideológicos, quizá disimulados unos más que otros, con el régimen político imperante?. Al parecer, y a la vista de documentos y experiencias de audiencia, siempre eso existió, en dictadura y en democracia.

Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS

 

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