Robert and his radio. (Juguete de figura recortable).


La figura recortable muestra a un personaje, Robert y su radio, quien al accionar una pieza,  mueve sus manos y su cabeza cuando escucha la música de su primer concierto sintonizado en su nuevo aparato de radio.

Se debe imprimir la plantilla (botón derecho del ratón, abrir en otra pestaña, y bajarla a tamaño grande (2581 x 3470) en una cartulina firme y recortar y unir las partes tal cual se explica en cada instrucción. Una vez unidas y articuladas las piezas, Al mover la barra indicada, el conjunto adquiere movimiento. Más tamaños de menores dimensiones y licencia de uso original disponibles aquí

Fuente:

  • “Robert and his Radio” by Dan Rudolph, en Flickr.
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Electro Motor Man. (Poster. Holanda, 1924).

En las primeras décadas del siglo XX, tanto en los EE.UU. como en Europa, un número de conferencistas daban charlas y demostraciones sobre los sorprendentes efectos de la electricidad, el magnetismo y la telegrafía sin hilos, a un público maravillado con sus espectáculos.

Estas exposiciones y demostraciones públicas fueron importantes instancias en las que fabricantes de instrumentos y experimentadores en electricidad exhibían sus trabajos.

No faltaron los ilusionistas, que preparaban llamativos espectáculos con efectos eléctricos, como lo demuestran estos carteles o posters.

Además de ayudar a popularizar las Ciencias, específicamente la electricidad, y sus aplicaciones relacionadas, entre las que se encuentra la radiotelegrafía, muchos jovenes de la época fueron atraídos al hobby de la radio, con estos espectáculos cuasi circenses.

ELECTRO MOTOR MAN Sideshow Poster – Publicado por Adolph Friedländer, Netherlands, 1924.


Véase también, en este mismo blog:

De conferencistas sobre Electricidad, magos, mediums, y charlatanes, en los primeros tiempos de la radio.

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Predicciones para 1907: telegrafía inalámbrica, escena en Hyde Park. (“Punch”, Inglaterra, 1906).

Reemplace estos “telégrafos inalámbricos” por teléfonos inteligentes, actualice un poco las vestimentas, y esta visión que pertenece a una serie de ilustraciones sobre profecías para el año 1907, publicada en un número del año anterior de la revista inglesa “Punch”, bien  podría  transportarnos a una escena 110 años en el futuro.

El título dice: “Estas dos personas no se comunican entre sí. La señora recibe un mensaje romántico, y el caballero algunos resultados de carreras”.

Es un recordatorio de que la idea de que la tecnología conduce al colapso en la interacción humana “auténtica”, ya era una preocupación que no se limita a nuestro tiempo actual.

“Punch” parecía tener un don para las predicciones extrañas de las incipientes tecnologías. Por ejemplo este concepto de intercomunicador estilo Skype de 1883.


Fuente:

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Uruguay: de los primeros fonógrafos y un caso de censura de prensa.

Hacia fines del siglo XIX, el Uruguay seguía enfrentado en luchas políticas intestinas. A los militares sucedieron los gobiernos civiles, presidencialistas y autoritarios, de Julio Herrera y Obes (1890-1894) y Juan Idiarte Borda (1894-1897).

Aparicio Saravia.  político, militar y caudillo del Partido Nacional (“Blanco”) de Uruguay.

A las manipulaciones electorales del Partido Colorado respondieron las revoluciones blancas capitaneadas por el caudillo rural Aparicio Saravia. Su levantamiento en 1897 fue la base de un gobierno colorado de compromiso con los blancos, el de Juan L. Cuestas (1897-1903). ¹

En un estado de guerra por el levantamiento armado de Saravia, el gobierno central instauró medidas de seguridad interna, ente las que se hallaba una fuerte censura a la prensa.

Juan Idiarte Borda. Político uruguayo perteneciente al Partido Colorado de Uruguay. Presidente del Uruguay, (1894-1897).

La libertad de imprenta durante la Administración de Idiarte Borda.  La primera mordaza.

Al estallar la primera revolución de Aparicio Saravia, aplicó su Gobierno una fuerte mordaza a la prensa. 

«Diríjase circular — decía en su decreto de 1.° de diciembre de 1896 — a las jefaturas políticas, para que en el día prevengan a los propietarios, administradores de imprenta y editores de hojas periódicas, que desde la fecha y hasta nueva disposición, deben abstenerse en absoluto de comentar la situación política actual y de publicar de cualquier modo noticias que sobre el movimiento de fuerzas armadas provengan de informaciones particulares, debiendo atenerse únicamente a las publicaciones oficiales que hará la autoridad por medio de un boletín especial.

Queda igualmente prohibido a la prensa todo ataque personal o politico a las personas  que componen los poderes públicos de la Nación.

A los que infrinjan esta disposición, se les aplicará como pena la suspensión del diario y la clausura del establecimiento tipográfico donde se haya editado, mientran duren las causas que han motivado las medidas extraordinarias del Poder Ejecutivo».

Este decreto permaneció en vigencia hasta la disolución de las fuerzas revolucionarias, a fines del mismo mes de diciembre, y sirvió de base para suspender la publicación de «El Nacional» y de «La Tribuna Popular», cuyas imprentas fueron clausuradas «de la manera más regular y correcta», decía el Gobierno en su Mensaje a la Asamblea.

«El Siglo» invocó contra ese decreto, la ley de 1873, según la cual las facultades  extraordinarias del Poder Ejecutivo autorizadas por el artículo 81 de la Constitución, están limitadas por los artículos 83, 136 y 143, que establecen respectivamente que:

«El Presidente de la República no puede privar a individuo alguno de su libertad personal y en el caso de exigirlo así urgentemente el interés público, se limitará al simple arresto de la persona, con obligación de ponerla en el perentorio término de 24 horas a disposición de juez competente; que nadie puede ser penado ni confinado, sin forma de proceso y sentencia legal; que la seguridad individual no puede suspenderse sino con anuencia de la Asamblea General o de la Comisión Permanente y en el caso extraordinario de traición o conspiración contra la patria, y entonces solamente para la aprehensión de los delincuentes». 

La segunda mordaza. 

Al producirse el segundo levantamiento de Aparicio Saravia, dictó el Gobierno un nuevo decreto restrictivo de la libertad de imprenta, que permaneció en vigencia durante cerca de cinco meses, desde el 3 de marzo hasta el 24 de junio de 1897, con un texto similar al decreto anterior. También la publicación de «El Día» sufrió un pequeño paréntesis durante este período, por infracción del decreto restrictivo de la libertad de imprenta.

La introducción del  fonógrafo en Uruguay.

Fue introducido por el Dr. Claudio Williman, destacado abogado recibido en 1886, quien había comenzado su carrera docente muy joven primero en la “Sociedad Universitaria”, durante el período de estudios libres, y luego en 1885 en la Cátedra de Física de la Universidad, al acceder al rectorado el Dr. Alfredo Vásquez Acevedo.

Volcó en la misma profundidad su vocación por las ciencias físico naturales, de orientación darwinista, evolucionista y naturalista.

 

Gabinete de Física en una institución educativa de Montevideo: el Instituto Alfredo Vásquez Acevedo .

En una etapa de profunda transformación universitaria, contribuyó a la reestructura del programa de la materia acrecentando los trabajos prácticos de gabinete, logrando también la ampliación y adecuada instrumentación del laboratorio de Física.

Desde esta cátedra realizó los primeros experimentos en nuestro país en el uso de fonógrafo de Edison, que había adquirido para el Gabinete de la Cátedra (1890); pruebas con Rayos X (1896), descubiertos el año anterior por Roentgen; y de telégrafo sin hilos con un pequeño aparato Marconi (1899). ³

Primeros fonógrafos de Montevideo, 1890-91. (Fuente).

Aviso publicado en la revista argentina “Caras y Caretas”, Buenos Aires, 1899.

El fonógrafo que compró «El Siglo». 1897. 

En ese marco de censura de prensa instaurada por el régimen de gobierno, este medio de prensa no tuvo mejor idea que sustituir la tinta y el papel impreso por un aparato de ultísima tecnología para la época.

Acababa de adquirir la administración de «El Siglo» un fonógrafo — el primer aparato de ese género que ponía en venta el comercio de Montevideo — y en el acto empezó a funcionar en la sala de la redacción, para dar a conocer a los suscriptores del diario las noticias militares que el decreto impedía publicar.

Fueron tranquilas, aunque muy llamativas, las primeras audiciones, hasta que una tarde se presentó un grupo de “marcianos” (designación que seguía utilizando la prensa desde los fraudes electorales de 1893) que descargaron sus revólveres sobre el aparato, en la creencia de que la voz emanaba directamente de una persona que estaba debajo de la mesa.

La administración del diario adquirió un segundo aparato, y las audiciones se reanudaron, hasta que un comisario de policía que invocaba órdenes gubernativas terminantes, ordenó su absoluta suspensión. 

Alegoría de la Patria. Uruguay. Postal antigua.

Finalmente la medida restrictiva fue disuelta y la primera palabra, de la prensa al recuperar su libertad fué en favor de la paz. No sin mencionar que a los pocos meses el Presidente Borda moría asesinado por un contrario político, en el único caso de magnicidio en la historia del Uruguay.

“La situación política del señor Idiarte Borda se había ido complicando, como se ve, bajo la presión del rechazo de las fórmulas de paz, del escándalo de los comicios, del amordazamiento largo e incalificable de la prensa, del despilfarro administrativo y del movimiento de oposición de todos los partidos”. 

En cuanto a las sugestiones de la prensa, cabe decir que la mordaza impuesta por el Gobierno del señor Idiarte Borda, acababa de quedar sin efecto y que los diarios todos parecían haberse puesto de acuerdo para predicar la necesidad de la paz.

Se encontrará, sin duda, en los artículos de esos días, apreciaciones vehementes inspiradas en altos sentimientos patrióticos. Pero por más que se lea, no se encontrará en ellos una sola línea que pudiera sugerir a nadie la idea del asesinato político que, como decía «El Siglo», no por ser político, dejaba de ser crimen”. 


Fuente:

Anales de la Universidad Año 38, entrega 124 (1929)
Fecha de publicación : ene-1929
URI : http://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/657
Aparece en las colecciones: Anales de la Universidad (1891-1955)
  • Consultadas las páginas 360 a 397 y en particular, la nota sobre el fonógrafo de el diario «El Siglo», en páginas 393 y 394.
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Tara Service (por Ferro).

Tara Service fue un personaje de tira cómica, creado por la imaginación y el arte del recordado dibujante humorístico argentino Ferro.

Eduardo Carlos Ferro (19 de agosto de 1917, Avellaneda – 4 de marzo de 2011, Buenos Aires), fue un dibujante y humorista gráfico reconocido como uno de los más importantes en su género en la Argentina.

Colaborador de la revista Patoruzú, le acompañaron otros personajes como Langostino, BólidoPandora y Pampa Barbara, entre otros. ¹

Tara Service, encarnaba a un técnico electrónico medio idiota ², que en cada tira se enfrentaba y chocaba ante situaciones debidas a su propia ignorancia, e ineficacia, y apelaba a soluciones precarias, ridículas, e inevitablemente graciosas; situaciones, en dibujadas en cuadros, de un típico “chanta” de la tecnología “atada con alambre”. Aunque no dejaba de despertar en el lector, un cierto sentimiento de empatía hacia el corpulento “service man”, caído cada vez, en desgracia y bochorno.

Época dorada de la televisión en blanco y negro, con los avatares de las inestabilidades y desperfectos en la electrónica de los aparatos;  comparativamente más imperfecta que con los actuales  estándares. Cajas de madera lustrada, y pantallas de tubos de rayos catódicos, que ya se habían ubicado en el lugar más importante de la casa, reuniendo en semicírculo a la familia, ya viendo las noticias, los deportes, el teleteatro ,los programas humorísticos, las documentales, los programas ómnibus, los de preguntas y respuestas, y las seriales, favoritas para todas las generaciones componentes del nucleo familiar.

Tiempos de la visita de los técnicos a domicilio, cuando se los precisaba, y a quienes acudía el cliente más de una vez, muchas veces con la duda de si “el tipo” era de confianza, o quizás muy carero; y que fuera recomendado, las más de las veces, por un vecino o pariente. Acudía en su auto o  camioneta, munido de una valija, que invariablemente al ubicarse al lado del aparato. ponían en el piso.

Sí… trabajaban muchas veces arrodillados, o a nivel del suelo, mientras a su alrededor estaba el perro o el gato curioso que husmeaba sus zapatos o esa caja de pandora con variados componentes: resistencias, bobinas, válvulas de repuesto, el infaltable tester, el soldador y la resina.

Durante mis primeros cuatro años, debía visitar ocho clientes al día. Con una jornada que me llevaba un promedio de 200 km. Media hora para que quedara reparado. Fue obligación de que el 92% de los llamados quedaran completados en casa del cliente, para lo que tambien contaba si ese primer llamado, requeria una segunda visita. Reparar de rodillas un televisor, soportar la mirada inquisitoria del cliente, apartar suavemente al gatito que jugueteaba con mis cajitas de válvulas o el niño travieso que venía corriendo a tomar el soldador con su mano recién desenchufado… Crean, no era fácil”. (Testimonio del Sr. Hugo R. Duque, técnico uruguayo que emigró a Sydney, Australia y trabajó allí en las décadas del 60 y 70) .


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“El S.O.D.R.E. hace T.V.”, (Gaceta Universitaria, Uruguay, 1963).

El canal estatal de televisión uruguaya, Canal 5, del entonces Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica (hoy Televisión Nacional de Uruguay) , inició su transmisión el 19 de junio de 1963. Sus estudios están ubicados sobre Bulevar Artigas 2552, esquina calle Colorado, Montevideo¹

En el número 27,  de agosto de 1963, la Gaceta de la Universidad, editada por el Departamento de Publicaciones de la Universidad de la República, Montevideo, Uruguay, con dirección a cargo del Dr. José B. Gomensoro y actuando como Secretario de Redacción, el Sr. Manuel Martínez Carril, (a la postre alma mater de Cinemateca Uruguaya, hasta su fallecimiento en 2014), dedicó uno de sus artículos a las entonces recientemente inauguradas emisiones televisivas por parte del Estado uruguayo.

Reproducimos el contenido de la nota:

El Canal de Televisión del S.O.D.R.E. funciona dentro de unos grandes galpones de chapa y ladrillos sin revocar, con andamios aún apoyados en los rincones y un desmantelamiento de mobiliario casi total. Mientras funcionarios friolentos circulan por los corredores y se notan síntomas de actividad tras las puertas de la cabina de controles, un receptor en el hall recoge la transmisión del día ante un puñado de silenciosos observadores. Si este cuadro, recogido poco antes de la inauguración oficial, no ha cambiado mucho,lo primero que se pregunta el visitante es en qué situación se halla y con qué posibilidades cuenta la televisión del Estado en nuestro país.

El empuje que se produjo alrededor de 1950 por poner en el aire el canal —comenzándose los estudios y comprándose los equipos  poco después— entró prontamente en una etapa de sucesivas postergaciones. Y aunque la penuria económica continúa siendo fuerte en la actualidad, pudo más la tenacidad con que algunos hombres se propusieron, contra viento y marea, iniciar las actividades de una vez.

Con todo, la falta de recursos impide abordar la mayor parte de los proyectos existentes. La partida total de sueldos, por ejemplo, no llega al doble de lo que gana un solo locutor comercial de éxito en un canal privado.

Y sin embargo hay datos que inclinan a un pronóstico optimista. Uno de los que más se destaca es la ausencia de vicios burocráticos en este organismo. Sólo trabaja en Canal 5 personal a contrato, con sueldos por cierto escasos, y elegidos sin intervención de la Comisión Directiva del S.O.D.R.E. Incluso quienes antes eran funcionarios del Instituto debieron renunciar a su carrera administrativa para entrar en el Canal. Otro rasgo poco frecuente es la falta de grandilocuencia en la conducta de los encargados de esta iniciativa.

La inauguración se preparó silenciosamente, precedida de algunos meses de transmisiones experimentales, y actualmente se trabaja con eficacia y cautela, con plena conciencia de estar experimentando con una forma de divulgación nueva, de enormes posibilidades, pero para la que un organismo oficial debe encontrar un estilo propio, serio y ameno al mismo tiempo.

De modo que si el vehículo de la televisión oficial todavía no camina a plena velocidad, su motor se encuentra sano y en marcha. Una pieza importante dentro de esta estructura es la de su director, Justino Zavala Carvalho. En una larga conversación transcurrida entre estudios enormes, oficinas improvisadas y demás dependencias del local, se explayó sobre los proyectos, posibilidades y dificultades que ve en la empresa.

Entre los fines de carácter general está, desde luego, el de la difusión cultural en un sentido amplio, tal como la ha practicado el S.O.D.R.E. desde su fundación. Los aficionados al cine ya han tenido la satisfacción de sentir, sin duda, como Jean Renoir llegaba al gran público gracias a Canal 5, a través de películas como La Marsellesa, o La Gran Ilusión. Pero hay otro propósito además de éste, al que también se presta mucha atención, y que quizá no le ceda en importancia. Se trata de lograr que, a través de la televisión, “el país se conozca un poco mejor a si mismo”.

La actividad informativa, particularmente, se piensa enfocar en este sentido. Antes que “la noticia al instante”, se buscará transmitir “el significado de la noticia“. Así, cuando se inaugura un puente, dice Zavala Carvalho, más que los aspectos formales del acto nos interesará explicar concisamente, por medios visuales, la importancia que ese puente pueda tener desde el punto de vista económico, social o turistico; la función total que habrá de cumplir en la zona donde se le construye. La noticia se dará así vinculada a lo vivo y humano, y a sus consecuencias prácticas sobre la vida de aquellos a quienes afecta. Y no sólo con la información sino a través de diversos tipos de programas, se buscará divulgar los aspectos salientes de la actividad nacional en lo que se refiere al arte, la cultura, la ciencia, la docencia “y aún el deporte”.

Pero hay otros propósitos que, aunque un poco más lejanos, también ocupan la imaginación de los directores de Canal 5. El que parece de más factible concreción es el de la televisión educativa. En el extranjero existe abundante experiencia en este campo, que aquí se ha estudiado con atención. Pueden darse al niño, en su casa, programas en los que aplique en forma de diversión los conocimientos que va adquiriendo en sus centros de enseñanza. Pero existe también la posibilidad de organizar circuitos cerrados entre gran número de escuelas, transmitiendo para ellas programas especiales, de tal modo que la televisión se integre como un elemento más en el aula, a disposición del maestro y ai servicio del niño.

La existencia de locales escolares equipados de esta manera hace también posible la organización de “teleclubes”, como los que se han difundido con gran éxito en Francia y Japón.

Con programas especiales dirigidos a zonas restringidas, y presentando a menudo estudios de problemas regionales (por ejemplo,sanitarios), seguidos de debates, se ha logrado en aquellos países despertar nuevas formas de vida comunitaria, aprovechando un elemento como la televisión, ai que se reprocha con frecuencia justamente el ser desintegrador en
ese sentido.

Por último, en un plano más concreto, también existen planes de expansión. Se ha previsto la instalación de tres canales (en Montevideo, el litoral y centro del país) para que la televisión del S.O.D.R.E. tenga completo alcance nacional. Y también para que el medio rural pueda contar con una programación que atienda sus intereses, necesidades y problemas. En el predio de Br. Artigas y Colorado por otra parte donde hoy sólo funciona la televisión— se ha pensado construir con el tiempo una planta centralizada para las diferentes actividades del S.O.D.R.E.

Al salir del Canal 5 la estructura metálica de la antena impresiona con su tamaño: un simulacro de Torre Eiffel, surgiendo directamente desde el pasto. Es la más alta y poderosa de Montevideo. Es de esperar que su canal no se le quede atrás.


Fuente:

  • EL SODRE HACE T.V.  Por Raúl C. Gadea (Fotos de Mario Tolosa).
Gaceta de la Universidad Nº 27
Fecha de publicación : ago-1963
URI : http://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/36281
Aparece en las colecciones: Gaceta de la Universidad (1957-1973)

Facultad de Información y Comunicación – Instituto de Comunicación | Seminario de Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación | anaforas@fic.edu. (Visto en 12 de julio de 2017.

Agradecimiento:

  • Yrag Mornas, Montevideo, Uruguay.
Publicado en 1963, Documentos, Investigación, Los principios, Montevideo, Notas de prensa, Televisión, Uruguay | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Humor telegráfico en 1910. 

Fuente:

postcardtimemachine.tumblr.com

Publicado en 1910, Arte radiofónico, Código Morse, Comunicación, EE.UU., ephemera, Humor radiotelefónico, Ilustración, Los principios, radiotelegrafía, Telegrafía | Etiquetado , , , , | Deja un comentario