Uruguay: “Los orígenes de la radio: de la máquina al medio de comunicación”. (Dra. Mónica Maronna, en “No toquen nada”, Océano FM).

De la página de Océano FM, Montevideo, Uruguay y su programa “No toquen Nada”, dirigido por el periodista  Joel Rosenberg, replicamos una interesante entrevista a la Dra. Mónica Maronna, sobre su investigación (como Tésis  de Doctorado), sobre la Radio en Montevideo, sus orígenes y desarrollo como medio en búsqueda de sus oyentes (1922-1939).

Radio Paradizábal,  enclavada geográficamente en el  límite exterior de lo que fue la proto urbe, su estudio y antena en las afueras de la vieja Montevideo delimitada por sus muros coloniales, ya demolidos, se proyectó, al igual que otro emblemático edificio de la década del 20, el Palacio Salvo, y también el edificio del Jockey Club, como símbolo  de la nueva ciudad en expansión y proyección a la modernidad.

audioicon“Los orígenes de la radio: de la máquina al medio de comunicación”. Gabriel Quirici y Mónica Maronna hablaron de su trabajo sobre la historia de la radio en Montevideo.

Emitido el 30 de noviembre, 2016. “No Toquen Nada”, Océano FM, 93.9 MHz, Montevideo, Uruguay.


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La rana-escucha.


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Tanto Yensen, fotógrafo, Indonesia, en The Telegraph, Pinterest.

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Mis miniaturas de radio antigua.

Radio antigua, de dos válvulas, con parlante del tipo bocina. Dimensiones: 3cm x 2cm x 2cm. Hecha con un trozo de madera de Pino Brasil, utilizando dos puntas de enchufe de cable tipo Interlock, a guisa de válvulas; añadiendo la corneta que es un floripón de bronce, que encontré en las cajas de trastos, y el pie hecho con un tornillo común de madera,  que doblé en forma de cuello de cisne.

La foto denuncia y amplifica las imperfecciones, pero vista al natural, tan chiquita, luce simpática. No encontré arandelas chiquitas adecuadas y tuve que recortarlas de una chapa de lata de atún. El pie de la corneta, sin duda,  podría estar mejor terminado, ya que al recubrir el cuerpo torneado del tornillo con masilla epoxi, quedaron algunas irregularidades en su superficie.

Luego, empecé a trabajar en el transmisor de telegrafía del tipo M.O.P.A. (Master Oscillator Power Amplifier), que armaban artesanalmente los radioaficionados en los años 1925. Equipo de una lámpara.

Hice el gabinete, con un cubito de la misma madera, al que ahuequé con el Dremel. Coloqué el instrumento que hice con un taponcito de adhesivo de cianoacrílato, que ahuequé con el minitorno. La parte blanca del mismo, la hice con crema epoxi blanca rellenando el huequito, y la perilla del variable con una arandela y otra parte del tapón del adhesivo. Y el rulito de alambre de cobre, que es la bobina tanque. Y por supuesto, las válvulas, también sacrificando las puntas metálicas de una ficha de enchufe de cable eléctrico del tipo usado para aparatos electrónicos.

El condensador variable se construyó con una lámina de varillitas todas pegaditas entre sí, que encontré en la calle y qué no sé a para que servirían. La doblé en arco, y pegué dos chapitas semicirculares de hojalata, recortadas y pegadas a la medida. Se hicieron los agujeritos correspondientes, para que pasara la aguja del tapón, sacrificado del fraquito de cianoacrilato.

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Tumba de lodo para un radiograbador en el lago del Parque Rodó de Montevideo.

El Parque Rodó, es un tradicional espacio urbano de la capital del Uruguay, Montevideo.

Foto: Wikipedia

Entre 1903 y 1904 se construyó el lago artificial, con puentes rústicos de imitación, la avenida central, terraza para música, el castillo sobre el lago, la vaquería para expendio de leche fresca y la plaza de juegos para niños.

Recién en 1912 la diversión se institucionalizó, cuando la Intendencia autorizó la implantación de juegos, servicio de ponies y locales para la venta de comestibles y golosinas. ¹ 

También se podía pasear por sus verdosas aguas en ciclóscafos, embarcaciones para dos personas movidas a pedal. Pero la empresa que tenía la concesión se retiró del negocio.

En junio de 2016, la Intendencia Municipal encaró la tarea de limpiarlo, (cosa que no se hacía desde 1997)². Según la crónica del diario “El País”,  del 24 de junio:

La Intendencia de Montevideo envió ayer una cuadrilla al lago del Parque Rodó para retirar parte de la basura que se acumuló desde que dejaron de funcionar las lanchitas, el pasado 8 de mayo.

La comuna tiene un borrador para licitar los nuevos “juegos acuáticos”, pero antes desagotará el lago para limpiar su lecho.

En la década del 90, un procedimiento similar terminó con el hallazgo de decenas de bicicletas, motos e incluso heladeras en el fondo. La leyenda popular dice que también se encontró algún automóvil.

“Estamos buscándole la vuelta para limpiar el lago, lo cual significa desagotarlo y sacar todo el fondo acumulado. Es una intervención bastante importante. Tenemos un informe y un proyecto de trabajo de la Facultad de Ciencias al respecto, que refiere entre otras cosas a la remoción de los sedimentos y a una operación hidráulica para bombear el agua. También incluye un trabajo sobre las floraciones (cianobacterias)”, explicó a El País el director de la División Promoción Económica de la Intendencia, Ricardo Posada.

El funcionario dijo que el lago será vaciado en septiembre u octubre y que esta operativa costaría algo menos de $ 4 millones. “El lago tiene unas compuertas a los costados que se van levantando y llevan el agua hacia la red de saneamiento. Tengo entendido que el agua proviene de un arroyo que pasa por debajo de la calle Jackson y que desagota en la Playa Ramírez. Hay que sacarla y hacer una rampa de bajada para las máquinas, que irán levantando los sedimentos”, sostuvo. ³

La nota curiosa que se relaciona con nuestro blog, es que en el fondo del lago, apareció un radiograbador. ¡Quién sabe qué fatídica razón causó éste, su triste destino!.

“Así se ve (13 de noviembre de 2016) el lago del Parque Rodó mientras lo están limpiando”. “Al bajar las aguas, en el fondo de han encontrado pelotas, radiograbadores, sillas y hasta carritos de supermercado”. En este rincón, abajo, al medio se ve puede distinguir el radiograbador. Foto: Diego Lazo, publicada en el grupo de Facebook “Fotos de Montevideo Antiguo”.

Junto a una bola de bocha, descansa el radiograbador. Se trata de un JVC, RC-250R, monofónico, AM/SW/FM. Foto: Diego Lazo, publicada en el grupo de Facebook “Fotos de Montevideo Antiguo”.

JVC, RC-250R.

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Qué cosas hacemos que nos identifican como radiómanos, o DXistas, o radioaficionados…

La radiomanía afectó a la población mundial a principios de los años 20. Aparecieron las primeras “broadcastings”, miles de entusiastas comenzaron a armar aparatos de galena y antenas, a comprar revistas de radio, a compartir comentarios en la oficina o el bar, hablando de hazañosas captaciones lejanas

“Él puede escuchar desde el otro lado del Atlántico… abajo… no”  — “Capté Islandia ayer y África antenoche, claras como nunca” — “Cheddar!, Oh, Cheddar!, ¿es que no me oyes?. 

A quien le ha picado el “radiococcus frequenciae“, y el bichito de la radio le ha entrado en su sangre, le pasan ciertas cosas que,  en su psiquis y comportamiento,  no pasaban antes de esa contaminación con la pasión radiómana.

He aquí algunos ejemplos recopilados de la vida real:

  • Cantar o silbar señales de intervalo e identificación de emisoras internacionales de la Onda Corta, en lugares como la vía pública, el baño, la ducha… “Lilliburlero” o el “Yankee Doodle”, inflatables en el repertorio… O la musiquita de Radio Suecia. 
  • Al leer el diario, o revistas buscar si hay noticias relacionadas con la radio, la radiodifusión.
  • Estar atentos a calcos de radio en los parabrisas traseros de autos.
  • Descubrir en las películas los aparatos de radio usados en la escenografía o el argumento. Los Collins,  en estaciones de policía eran comunes en las películas norteamericanas. Estar orgulloso de que en Willy de Alf, o Herman de Los Monsters eran radiolocos como uno. 
  • Muchas veces golpear en mesas y maderas unos CQ, CQ, aunque no seas radiotelegrafista.
  • Ir por la calle y oír caracteres de Morse… un bocinazo… un taconeo… golpes, etc.
  • Hacer tonos de código Morse con la boca, mientras esperas el bus… especialmente practicar tu señal distintiva de llamada.
  • Algunas veces, soñar con temas de radio. Desde visitar una emisora de radio, hasta aparecer frente a un puesto de feria de antigüedades y descubrir papeles y documentos viejos referidos a la historia de la radiodifusión. ¡Ocurre frecuentemente si comiste abundante carne en la cena!  

  • Contar a los recién conocidos, nuevas relaciones, clientes o amistades, dentista,  sicólogo, novia, que tu pasión es el hobby del DXismo o la radioafición y mostrarles tus tarjetas QSL. Y mostrarles la colección. Te dirán que interesante, pero terminarás aburriendo les. 
  • “Hacer puntos”, con las tareas de tu casa, para ausentarse el fin de semana siguiente, al campo de antenas de tu radio club a participar de un concurso o una activación especial.
  • En tu hogar y con miembros de tu familia, contestar o terminar frases con palabras tales como QSL… u otros códigos que forman parte del Código Q. Ignoto para el resto de los mortales. 
  • Acostumbrar en tu trabajo a que tus compañeros o socios ya digan “Okapa” , QSL o QTH, como uno. Y eso que de radio no saben nada,  pero ya les has metido el léxico.
  • Mirar el fondo de tu casa, tu terreno o jardín,  y pergeñar con la imaginación,  antenas y sus anclajes que difícilmente o nunca habrás de construir.
  • Dibujar nombres o siglas de radioemisoras, torres de antenas, etc. como viñetas; garabateando, mientras  hablas por teléfono, o te entretienes en la clase, esperando continuar tomando apuntes; rayando así todos los márgenes del cuaderno. Lo mismo en hojas de papel que están al lado de tu teléfono, en tu casa o el escritorio. En la Secundaria, no dejabas libreta de apuntes sana.
  • Perfeccionar tus dotes de dibujante, en el bloc de notas de las escuchas, esperando que la emisora desconocida se identificase, con intrincados arabescos y construcciones gráficas.
  • Mirar las azoteas cuando vas en el bus, automóvil o caminando,  en busca de antenas. 
  • Traducir al código Morse de la telegrafía mental, los carteles publicitarios mientras viajas en bus.
  • Un viernes de cada tres decirte a vos mismo… “Es viernes… día del Espacio DXista” de Radio Nederland, aquél, tu programa favorito de la Onda Corta.
  • Llegado el momento fatídico en que tu mujer te ponga ante la disyuntiva: “La radio o yo”. Y elegir la radio. 
  • Esperar que algún día Papa Noel te traiga el equipo soñado.


Agradecimiento:

A los colegas y amigos radiómanos:

Gabriel Gómez, Daniel Neves (Uruguay), Arnaldo Slaen, Rubén Guillermo Margenet, (Argentina), Hugo López, (Chile).

¿Tienes algún aporte más, alguna locurita radiómana para compartir?, ¡coméntanos!.

¡”Enhorabuena” (pero que sea Universal Coordinada)!

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“Vida en Marte: ¿por qué no respondieron a nuestros telegramas?”. (The Telegraph, 2016).

Mensaje a Marte: ¿los habitantes del Planeta Rojo ignoraron nuestros telegramas? Crédito: Getty Image, incluida en el artículo original.

La historia de la telefonía incluye un extraño episodio que parece arrinconar los últimos estertores del Imperio Británico y revelar los primeros resplandores de Gran Bretaña como un gigante de las comunicaciones.

El 27 de octubre de 1926, un tal doctor Mansfield Robinson entró a una oficina de correos de Londres con el propósito de enviar un telegrama dirigido a Marte: el planeta, no el confitero¹. Con una ceja levantada, el tipo detrás de la mostrador estuvo, por cierto, obligado a cumplir con su trabajo.

El mensaje fue emitido al planeta rojo desde Londres a través de la estación trasmisora de radio de Rugby, en una longitud de onda de 18.750m. No hubo respuestas, ninguna respuesta. Otro telegrama fue enviado dos años más tarde. Una vez más, no se obtuvo respuesta. ¡Huh, marcianos! ¿Quiénes se piensan que son? ¿Quiénes piensan Uds. que somos?.

Marte estaba en ese momento a más de 67 millones de kilómetros de distancia de la Tierra (42 millones de millas). El primero de los dos mensajes fue enviado a una tarifa de vaporde larga distancia, cobrándose por palabra un chelín y seis peniques – el equivalente a unas 4 libras esterlinas de la actualidad, – con “recepción no garantizada”. Un aparato receptor de 14 válvulas, ubicado en el centro de Londres estuvo preparado para recibir una respuesta, pero recibió en su lugar más código Morse, que al mismo Marte.

Sin embargo, todos mantuvieron prudencia e indulgencia con este no-acontecimiento interplanetario. Muy agudamente señalaron que era probable que surgieran ciertas dificultades al comunicarse con los marcianos.

“Existe, por ejemplo, la extrema probabilidad de que el idioma inglés no les sea familiar”, dijo un informe en ese momento. O que no estaban familiarizados con el código Morse.

Incluso se sugirió que los marcianos no respondieron porque el mensaje no había incluido las palabras “respuesta pagada”.

El motivo real detrás de esta misiva marciana era, sin embargo,  promover la emisora trasmisora de radio de Rugby, en ese entonces la más poderosa del mundo. Sin nada más, demostró, al menos, que sí había vida en Rugby, si no también en Marte.


¹ En inglés, la palabra para Marte es Mars, que es también nombre para una conocida marca mundial de confites.

Fuente:

“Life on Mars: why didn’t they reply to our telegrams?”, en Technology, Connecting Britain, de The Telegraph,  Londres, Inglaterra, noviembre 4 de 2016. Traducido y adaptado por Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS.

 

 

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“El Lado Oscuro del Pensamiento”. (Maarten Inghels, 2016). Poema trasmitido y recibido por radioaficionados, por rebote lunar.

El belga Maarten Inghels escribió para el Día Mundial de la Salud Mental (World Day of Mental Health), el 10 de octubre de 2016, un poema titulado “The Dark Side of Thought” (traducido como “El Lado Oscuro del Pensamiento”).

Inghels envió este poema, ’The Dark Side of Thought’ por medio de un trasmisor instalado en Tierra con antenas dirigidas a la Luna, y radioaficionados de todo el mundo, equipados para recibir las trasmisiones de rebote lunar pudieron recuperar la señal con el mensaje trasmitido.

En el audio en este video, se ha remezclado la respuesta distorsionada reflejada desde la superficie lunar.

 

I put my ghosts in a row and take a group shot.
They don’t react to what I say.
There’s my fear of being discovered.
The fear of dark crevices in which my body is a puzzle.
Stick my hands into an unknown hole.
The echo fails to answer.
There’s my fear of heights. The depths are togging at my clothes. The call of emptiness an invitation to jump. Only the tower block is listening, my words a hollow reverb off the entry hall.
The other way round there’s the upward abyss when I gaze at clouds too long. I’m being sucked into the cosmos.
To be bitten by domesticated dogs, or see myself in their wounded eyes.
Clowns. Hollow needles. Pension schemes.My elevator phobia. The thought of my head in a shoulder grip in a screaming playground.
I’m worried that I’m not destroying enough memories. Scared I’m swallowing other people’s illnesses.
Falling on my teeth. The lonely sound of breaking blood.
I want to know why sometimes I lie in bed like a snapped branch. Gasp for breath for seconds on end betwen two worlds,
Softly, I speak of the fear of losing someone,
Maybe only the moon knows what it’s like to be seen in another’s light.
The answer sounds like the revolving grind of planets.

Una traducción aproximada, que no es sencilla, sería esta:

Puse mis fantasmas en una fila y saco una toma de grupo.
No reaccionan a lo que digo.
Ahí está mi miedo de ser descubierto.
El miedo a las grietas oscuras en las que mi cuerpo es un rompecabezas.
Pegar mis manos en un agujero desconocido.
El eco no responde.
Mi miedo a las alturas. Las profundidades están vistiendo mi ropa. El llamado del vacío es una invitación a saltar. Sólo el bloque de la torre está escuchando, mis palabras una reverberación hueca de la sala de entrada.
Al revés está el abismo al mirar las nubes durante demasiado tiempo. Estoy siendo succionado en el cosmos.
Ser mordido por perros domesticados, o verme a mí mismo en sus ojos heridos.
Payasos Agujas huecas. Planes de pensiones. Mi fobia de ascensor. La idea de mi cabeza en un hombro en un patio de niños gritando.
Me preocupa que no esté destruyendo suficientes recuerdos. Asustado estoy tragando enfermedades de otras personas.
Cayendo en mis dientes. El solitario sonido de sangre quebrada.
Quiero saber por qué a veces me acuesto en la cama como una rama. Jadeo para respirar por segundos en extremo entre dos mundos,
Suavemente, hablo del miedo a perder a alguien,
Tal vez sólo la luna sabe lo que es ser visto en la luz de otro.
La respuesta suena como la revolución de los planetas.

Las Comunicaciones Tierra-Luna-Tierra (E.M.E.) son una forma de comunicación de radio por la que los mensajes de la tierra son reflejados desde la superficie de la Luna, y luego recibidos de vuelta en la Tierra.

Agradecimientos especiales a las estaciones de radioaficionado ON5RR, ON7EH y LX1DB por el rebote lunar y Willem Groenewegen por la traducción. El video está hecho por Jana Coorevits, el audio de Inne Eysermans (Amatorski). Con el apoyo del Ayuntamiento de Amberes y Logo Antwerp.


Fuente:

  • “The Dark Side of Thought”, entrada en el blog de Maarten Inghels, octubre 13, 2016. (Traducido por Horacio Nigro Geolkiewsky/LGdS).
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